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El mundo de la moda se posiciona ante las elecciones francesas

Ocurrió con Donald Trump y, con la llegada de las elecciones francesas, la industria muestra un claro posicionamiento contra la política de Marine Le Pen. 

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Hace apenas un año y medio, Karl Lagerfeld disfrazaba el Grand Palais de revolución feminista, culminando su desfile con un carrusel protagonizado por todas sus modelos alzando pancartas, protestando por la igualdad de género y exigiendo derechos para las mujeres. Ahora, es París entera la que se convierte en una manifestación contínua, con motivo de las próximas elecciones a la presidencia del gobierno francés, y el mundo de la moda muestra un claro posicionamiento. 

Si en Estados Unidos modelos de todas las edades, diseñadores, directivos de grandes firmas, artistas de todas las disciplinas y, en definitiva, los rostros más influyentes de occidente (en términos mediáticos) mostraban su rechazo hacia la candidatura de Donald Trump (y su posterior investidura como presidente), ahora es la industria de la moda francesa quien alza la voz contra la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen. 

Las redes sociales han vuelto a quedar invadidas por imágenes y mensajes de protesta, por parte de los personajes más influyentes de la industria. Nicolas Ghesquiére, director creativo de Louis Vuitton, ha sido uno de los que ha hecho público su rechazo hacia Le Pen. El diseñador compartió en Instagram varias imágenes donde se posicionaba de forma explícita a favor del candidato Emmanuel Macron

D.R.

Pero no ha sido el único en el mundo del diseño que ha tomado las redes sociales para expresar su ideología política. Uno de los personajes más jóvenes del universo fashion, Olivier Rousteing, publicaba una imagen de Macron, haciendo público su posicionamiento. El director creativo de Balmain acompañaba la imagen del candidato con el siguiente texto: "Necesitamos una república, necesitamos una visión de futuro para Francia. Caminemos juntos hacia el futuro a través de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Yo creo en Francia, yo creo en Emmanuel Macron". 

Está claro que el sector de la moda se nutre de la creatividad, y esta solo se consigue con la multiculturalidad, la diversidad de pensamientos, ideologías y costumbres. Es por eso que, tanto en Estados Unidos como en Francia, los agentes de la moda han mostrado su rechazo a las políticas discriminatorias, que promueven el odio, el racismo, la homofobia o la misoginia. 

Ante la reciente victoria de Trump en Estados Unidos, y la fuerza con la que Marine Le Pen se acerca a las elecciones de Francia, no es de extrañar que la sociedad francesa (o todo el que se ve implicado por el resultado final) haya expresado su miedo ante esta posibilidad. "Estoy muy asustado. Soy totalmente consciente del peligro", afirmaba Bertrand Guyon, director creativo de Schiaparelli, en una entrevista con The Business of Fashion, con motivo de la celebración del Festival de Moda y Fotografía en Hyères, que reunió a las élites de la moda francesa. A la declaración de miedo de Guyon, se unía Pascale Mussard, descendiente de Thierry Hermès y directora de la línea Petit H, con una opinión similar: "Estoy asustada. Mucha gente me dice: 'La política no tiene nada que ver con lo que haces'. Pero sí que tiene. Es nuestra responsabilidad. Mi abuelo siempre me dijo que teníamos que ser internacionales, viajar, intercambiar pensamientos, interactuar con otros. Hubo miembros de mi familia que viajaron a Canadá, Japón, India. Así es como aprendes de los demás. Me entristece que exista esta opción porque las creencias políticas son una fotografía de quienes somos". 

A esperas de saber lo que ocurrirá finalmente con la presidencia de Francia, está claro que la moda ya ha tomado partido por uno de los dos candidatos. De hecho, el mismísimo Barnard Arnault, presidente del grupo LVMH y que es, además, el hombre más rico del país (y probablemente el nombre más influyente de la industria a nivel mundial), declaró ante el diario de negocios Les Echos: "Sin dudarlo, voy a votar a Emmanuel Macron. Todo lo que tenga que ver con la campaña de Marine Le Pen, a pesar de su vestimenta soberana, emana miedo y debilidad".