La protagonista de 'El internado: Las Cumbres', con traje de lentejuelas NA-KD y camiseta Abanderado. | Antonio Terrón

Mina el Hammani: "Las nuevas generaciones necesitan ver diversidad en las pantallas porque así es la realidad"

Es lo que ves: natural, combativa, trabajadora, ambiciosa. La actriz de ‘Elite’ y ‘El internado: Las cumbres’ acaba de dirigir y producir su primer corto, ‘30 segundos’.

Ester Aguado

Cuando la conocimos, en la primera sesión de fotos que hacían los protagonistas de la serie ‘Élite’ antes de su estreno, en 2018, nos conquistó: esa joven desconodida tenía las ideas tan claras, y se movía tan bien delante de la cámara... hoy, después de todo el revuelo, sigue siendo ella.

Con genes árabes y eres imagen de dos firmas de belleza, ¿algo está cambiando en la sociedad?

Sí y mucho. De hecho, es interesante y muy bonito que haya tantas chicas de origen marroquí, de donde son mis padres, que se sientan muy identificadas conmigo. Hay un cambio positivo. Las nuevas generaciones necesitan ver esa diversidad en pantallas y en revistas porque así es la realidad. Y eso me hace muy feliz. Ya hemos visto hasta una reina de Inglaterra negra en ‘Los Bridgerton’... pero choca. ¡Exactamente! En la industria audiviovisual inglesa o norteamericana no tendría ni que hacerlo, van siglos por delante. El día que en España se vean personas de otras razas, sin más, contando una historia, habrá cambiado todo.

¿Eres exigente a la hora de elegir trabajos?

Yo, en realidad, estoy empezando mi carrera. Le estoy muy agradecida a ‘Élite’, porque me ha puesto en las agendas, pero aún no estoy en el punto de hacer sólo lo que me gusta, de contar las historias que yo necesito. Es una carrera de fondo.

¿Por eso acabas de montar tu propia productora?

Sí, se llama ‘Quiet’ y la acabamos de poner en marcha, mi socia Candela y yo: dos mujeres jóvenes y emprendedoras. Siempre tuve esa idea, porque necesito contar mis historias, pero la pandemia me hizo pensar menos en el futuro y más en el presente. Pablo Martínez Bravo, el guionista de nuestro primer corto, ‘30 segundos’, nos presentó y nos pusimos a ello. Cuando lo haces realidad, te das cuenta de que es fácil, sólo hay que querer.

Mina vivió el exitazo de la serie 'Élite' (Netflix), con 24 años. Lleva vestido camisero Guess y, para definir sus rizos, el gel crema Gelée Curl Contour de Kérastase. En esta sesión está maquillada por Cristo Rodríguez para Guerlain y peinada por Amparo Carratalá para Kérastase. | Antonio Terrón

¿Y de qué habla ‘30 segundos’?

Es una historia de cuatro mujeres que va a generar debate, que es lo interesante, se llegue o no a un acuerdo: exponer distintos pensamientos. Ahora lo estoy montando y mi meta es llegar a los Goya. En breve empiezo a rodar la segunda temporada de ‘El internado: las Cumbres’ y espero tenerlo acabado para verano y moverlo en festivales.

De estudiante en ‘Élite’ has pasado a profesora...

Bueno, yo siempre he tenido muy presente mi edad (27 años), aunque los demás opinen que parezco más joven. Nadia tenía 16 años en ‘Élite’, cuando yo en realidad tenía 24... había dejado mi adolescencia diez años atrás. Así que cuando me propusieron a Elvira, una chica española, sin ninguna condición ni tipo de conflicto con la religión, fue un salto brutal... y tuve miedo. ¿Le chocaría al público verme ahí, como una mujer joven alegre, sin los grandes conflictos que tenía Nadia?

¿Lo has tenido difícil por ser mujer o por ser árabe?

Ambas. No me gusta hablar de colectivos, soy más de contar individualmente, pero en el siglo que vivimos, las mujeres siempre nos vamos a enfrentar a problemas y a retos... incluso a expectativas equivocadas (¿por qué todas tenemos que ser valientes?). Y en cuanto a la raza... ¡qué te voy a contar de encasillamientos! En ‘El Príncipe’, en ‘Servir y proteger’ y en ‘Elite’ he encarnado a chicas musulmanas. Por eso me entusiasmó el personaje de ‘El internado’, porque es española. En 9 años, sólo he hecho un casting en el que optaba a otro personaje que no fuera árabe.

Quizás hubiera sido más fácil en el cine francés...

Sí, si hubiera nacido en Estados Unidos, en Francia o en Inglaterra, hubiera cambiado la cosa.

¿De cuál de los valores que te dieron tus padres te sientes más orgullosa?

Yo a mis padres les tengo un respeto absoluto: son personas muy luchadoras que vinieron a España a buscar una vida mejor. Mi padre llegó como inmigrante ilegal y lo pasó fatal; mi madre se vino en 1985 con los papeles en regla gracias a la Embajada de España, para la que trabajaba como cocinera en Rabat. En mi casa siempre han primado los valores de humildad, escucha y empatía. Llevo cuatro veranos sin ir a Marruecos, sin respirar mi origen, y lo hecho mucho de menos.

La actriz, que se declara fan de la nueva gama Curl Manifesto de Kérastase para nutrir sus rizos, lleva camisa oversize Ice Play. | Antonio Terrón

¿De dónde te sientes?

Tengo el alma un poco dividida. Allí soy la española y aquí, la mora... sigo luchando con un conflicto interno. Pero esa visión me ha dado mucho, me considero una mujer de mundo, sin fronteras. Las personas del Tercer Mundo no vienen a quitarnos nada, cada uno se forja su camino como puede.

Los 6 millones de seguidores en Instagram, ¿te hacen más responsable?

Yo pensaba que no, y me he dado cuenta de que sí. Ahora me pienso todo mucho más... aunque no dejo de querer que la gente me conozca como soy, sin filtros. Hay discursos que tenemos que tener como personas y transmitir a los que vienen detrás. Hay responsabilidad, pero con ganas.

La actriz, vestida en esta sesión por Marta Lasierra, con blusa &Me. | Antonio Terrón

¿Aceptas tu imagen?

No cambiaría absolutamente nada de mi cuerpo, aunque tengo días malos, claro. Pero a los 12 años, cuando me desarrollé como mujer, tuve muchas inseguridades y malos hábitos alimenticios: me gustaba más mi cuerpo de niña, que se parecía a el de las modelos. Aceptarme ha sido un proceso largo... tengo estrías y celulitis y las disfruto... ahora. Hace poco di una charla en un colegio y una niña me dijo que, de mayor, quería ser modelo ‘curvy’. Algo está empezando a cambiar. Bravo.

Ahora también adoras tu pelo rizado, pero no siempre fue así...

He heredado los rizos de mi madre y ahora son un orgullo y una seña de identidad, pero de pequeña los odiaba. Los domingos no salía de casa para alisarme el pelo... ¡con la plancha de la ropa! para ir el lunes al cole con el pelo liso. Me lo he estropeado lo más grande y he invertido mucho tiempo, dinero y energía... Ahora sé que me hacen muy guay y me lo aliso en contadísimas ocasiones y siempre porque yo quiero, no por seguir ningún canon de belleza. Soy fan del Aceite Sublime de Kérastase.

¿Cómo llevas la fama?

Mi vida ha cambiado mucho con la pérdida del anonimato. Yo soy muy tímida y me mata que la gente me robe fotos.