La madrileña está en pleno rodaje de la serie 'El inmortal', aunque en octubre la veremos en la comedia 'Por los pelos'. | SOPA Images / GETTY

María Hervás: la conoces y no lo sabías

Lo mismo protagoniza una comedia musical como 'El cover' (23 julio), que la serie de época de moda ('La cocinera de Castamar', Netflix), siempre desde la verdad. Ésa que le ha llevado a lo más alto – premios de crítica y público– sobre las tablas de un teatro.

Ester Aguado

Su agenda hecha humo, así que la pillamos por teléfono en el Circular, el autobús urbano que la lleva desde su casa al dentista. No teme ir en transporte público; asegura que la gente no la reconoce casi por la calle... Tan diferentes son los papeles que interpreta ('Los Serrano', 'La pecera de Eva', 'Carlos, rey Emperador', 'Gym Tony' , 'La que se avecina', 'Vergüenza' y 'El pueblo'), que todos los espectadores nos quedamos con el personaje y no con la actriz, esa que sueña con dejar de poner excusas para crear y dirigir sus propios textos (ya ha realizado su primer corto, 'Primera regla'), con bailar en el Teatro Real o con acabar la carrera de Arquitectura. Con ella, la verdad, nunca se sabe.

'El cover', sin ser una superproducción, tiene la magia de una gran película...

Secun de la Rosa, sin tener unas expectativas desmedidas, logra a base de ilusión y mucho afecto generar un buen rollo contagioso. Esta película, que es su ópera prima, es un cuentito mágico que te deja el cuerpo lleno de ilusión. 

¿Cómo te definirías como actriz?

Soy hipersensible, arriesgada y camaleónica. También súper curiosa, no me gusta que me etiqueten, tampoco en la vida, porque creo que todos somos mil cosas y, a la vez, ninguna (risas). Intento que mis personajes sean muy distintos, así que seguramente me acabaré equivocando con alguno, pero eso me divierte.

Y además muy generosa: le cediste tu papel en 'El cover' a Carolina Yuste. ¿Y eso?

A ver, esto lo cuento porque fue la propia Carolina la que lo hizo público: Secun me llamó para darme el papel de Amy, una de las coprotagonistas. Y yo, feliz. Pero al leer el guión, se me venía Carol a la cabeza. Hice caso a mi corazón, llamé al director y se lo dije: "Yo creo que lo haría bien, pero es que hay otra persona, que lo haría mejor (risas)". Él se quedó flipado, pero la llamó. Y amplió un poco mi personaje, el de Moni, para que tuviera una colaboración especial.

¿Pero habías trabajado con ella antes?

No, ni es amiga mía, pero le tengo mucho cariño. De mi generación es una de las actrices, junto con Marina Salas, que más admiro.

Los tres protagonistas de 'El cover' en el último Festival de Málaga, el pasado junio. | Carlos Alvarez / GETTY

¿Eres más el alma de la fiesta, como Moni o más Amelia Castro, la mentirosa aristócrata de 'La cocinera de Castamar'?

No me identifico con ninguna. Ya me gustaría tener el brillo vital que tiene Moni o la capacidad de supervivencia de Amelia. Pero los personajes malos son más interesantes, más poliédricos y tienen más recorrido. A Amelia la he disfrutado un montón.

Tú ya hiciste época con 'Carlos, Rey Emperador', ¿es más complicado para una actriz?

Creo que no. Antes de rodar, estuve viendo un montón de pelis de época; o sea, de Keira Knightley y de Helena Bonham Carter, que son las que más cine histórico han rodado, y esta última decía que se sentía más libre porque se desconoce el código de comportamiento de los siglos anteriores. Yo, con Amelia, me he reído fuera de lugar, he comido con las manos y no me he juzgado nada, así que ha sido divertido.

¿Ha existido un antes y un después con algún papel en tu carrera, quizás con tus arriesgadas obras de teatro, como 'Iphigenia en Vallecas' o 'Jauría'?

El primero fue con 'Confesiones a Alá', mi primer monólogo, el reto artístico más grande y satisfactorio al que me he enfrentado. Con Jbara aprendí a adoptar una actitud frente a la vida, crecí como actriz, me dio reconocimiento. Ese reto lo he vuelto a sentir de nuevo en el teatro, donde los personajes te exigen más.

Llevas 14 años trabajando en series muy conocidas, ¿es ahora cuando te empezamos a visibilizar?

Lo noto más en la atención de la prensa. ¡Si me ha llamado hasta Pablo Motos! Pero mi carrera ha sido y sigue siendo muy paso a paso.

¿Lo has tenido más difícil por ser mujer?

El mismo nivel de dificultad que puedas tener tú como periodista. He vivido los mismos micromachismos desde niña que tú por el hecho no de ser actriz, si no de ser mujer. Sí que las exigencias que la sociedad pone en ti son muy altas: es un coñazo. Cuando te ven mona, tienes que demostrar que eres inteligente; si te ven como una actriz intelectual de teatro, tienes que demostrar que además eres divertida, sin olvidar el lado social... Es brutal y no creo que los hombres vivan tanta presión. Por suerte, esos patrones se van relajando.

En wikipedia pone que tu madre es camionera...

Sí, es una currante nata: empezó a trabajar con 13 años y ha cambiado mil veces de oficio. En la última etapa estuvo muchos años con el camión.

¿Su ejemplo te ha hecho más luchadora?

Por supuesto. Los patrones de conducta que una ve en su casa importan muchísimo vengas o no de una familia humilde. Yo tuve un toro a mi lado, que siempre apoyó mis inquietudes artísticas: el baile, la escritura, la interpretación... Si había que subirse a un camión para pagarme el Conservatorio de Danza, ahí que iba. Además, ella es una mujer excepcionalmente libre, nunca ha sido políticamente correcta y algo me ha quedado, sí.