Lucía Fernanda, hija de Antonio Carmona. | Sony Music

Lucía Fernanda Carmona: "Soy mujer y gitana y siempre he sido muy libre"

La hija de Antonio Carmona acaba de sacar su tercer single, "Por ti", un interesante y personal trabajo que pone en lo más alto el flamenco urbano.

Ester Aguado|Woman.es

Hay tantas cosas y tan buenas en ella... Da gusto cruzártela en el camino: por su magia, por su ilusión, por su franqueza, por esa mirada limpia que el hecho de nacer en una familia de portada -como la de Antonio Carmona y Mariola Orellana- no han enturbiado. Ella es luz y humildad y valentía. ¿Y su música? Una combinación de ritmos urbanos con el torrente flamenco que circula por sus venas. Lucía Fernanda no podía ser otra cosa que artista. Tras el estreno de ‘La manta’ y ‘Papi’, este tercer tema de la joven de voz jonda y gusto por la electrónica es otro importante cimiento para una carrera más que prometedora.

El verano pasado sacabas tu primer single, "La manta", con la idea de acabar 2019 con un disco debajo del brazo, ¿ya lo has terminado?

No, aún no lo tengo claro, voy aprendiendo paso a paso... Hoy en día es complicado sacar un disco, tal y como está la música. Yo tengo canciones de sobra para montarlo, pero creo que ahora tiene más sentido ir sacando canciones de una en una. Le estoy dando vueltas de momento... y lo próximo, seguro, será el cuarto single. A mí me gusta que, aunque haya un mismo estilo por debajo, cada canción sea un mundo.

Y también será divertido colaborar en cada tema con un artista... en "Papi" tenías a Tony Grox y ahora en "Por ti" a Rocco. ¿Qué te aporta la gente de fuera?

Lo mejor de la música es poder compartirla y que otros artistas te regalen su frescura y su visión particular... está guay siempre juntarse con gente nueva. Además, lo divertido de todo esto es el camino, la diversión, lo que aprendes mientras lo desarrollas... aunque me da mucha alegría cuando acabas un tema y lo sacas fuera. Es un subidón y un descanso. Ya tienes una canción más para que la gente la disfrute, que de eso se trata. 

Lucía Fernanda colabora con Rocco en su nuevo tema, "Por tí". | Sony Music

Aunque dices que cada canción es un mundo, se ve el mismo estilo en las tres que has sacado, ¿tú metes mano en la producción?

Me gustaba mucho la producción hace unos años, de hecho yo empecé en la música investigando en programas como el Logic, que es el que suelen utilizar los músicos para producir... hasta que me topé con Tony Grox, una de las jóvenes promesas con mayor proyección y potencial de la escena electrónica en nuestro país, a sus 21 años. Es el productor con el que trabajo, la manera de meterle música a cualquiera de mis canciones. Nos leemos mucho la mente, se adelanta a mis necesidades, va por delante. Trae un sonido muy fresco... hoy por hoy, en España es muy complicado encontrar un sonido como el suyo, tan americano. Y yo, feliz. Claro que me implico y doy ideas a mis músicos, pero yo soy más de soniquete (risas).

Es una garantía para conquistar Iberoamérica... ¿cómo funciona tu música al otro lado del charco?

De repente me aparece que hay gente por México y por Chile que le gusta escucharme. Poco a poco, porque estoy empezando, pero no sabes la ilusión que hace cuando te metes en 'Spotify for artist', que puedes ver dónde suena tu canción, quién la escucha, cuántas personas de cada país, de cada ciudad... y es guay ver que a gente de tan lejos, tan distinta a ti, le gusta escuchar lo que hago. Es increíble. Aunque, de momento, estoy centrada en España y ver cómo funciona mi música aquí. Luego, si Dios quiere, nos iremos fuera.

¿Y cómo está respondiendo en España el público?

Estoy súper contenta. Bueno, he sacado tres canciones, que no son nada para todo lo que llevo dentro, me queda mucho trabajo por hacer y formar mi directo, dar muchos conciertos y demostrar que yo soy otro rollo distinto en el escenario. Pasito a pasito.

Es muy valiente por tu parte defender tu propuesta cuando unos dicen que sigues la estela de Rosalía y, por otro lado, no puedes dejar de ser hija de Antonio Carmona... Te tienes que quitar tantas etiquetas...

Es difícil, sí... o Rosalía o mi padre (risas). Y yo sólo pido que me dejen ser yo... pero bueno, es lo que me ha tocado y lo abrazo. ¿Que saco un flamenco trap y dicen que me parezco a Rosalía? Pues puede ser... Yo no creo que nada de lo que hago se parezca a ella. Sí, las dos somos artistas contemporáneas, mujeres, pero ella viene de un flamenco mucho más jondo y un trap americano y ahora ya está en otra película, en otra liga trabajando en Miami y Los Ángeles. Yo estoy empezando, tengo aún mucha música que descubrir en mí misma, cocinando a fuego lento. Llevo un año de carrera y quiero que sea algo de larga distancia, que no todo dependa de un pelotazo que dé y que luego no pase nada.

¿Cómo eres, como persona y como artista?

Soy una buena persona; no soy la más lista, ni la más simpática... pero siempre soy buena. Aprendo de mis errores, cuando le hago daño a alguien, me gusta pedir perdón, no soy nada orgullosa. A veces me gustaría tener un poco más de orgullo, pero resulta que no lo tengo (risas). ¿Como artista? Soy una Habichuela moderna (risas).

¿Qué tienes de tu padre y qué tienes de tu madre?

De mi padre, tengo la música y su forma de tocar la guitarra... es increíble porque él no me ha enseñado nunca, yo soy muy autodidacta y mi manera natural de tocarla es igual que la suya. ¿De mi madre? El orden. Ella es muy ordenada y yo soy igual de histérica con la limpieza (risas).

También bailas muy bien, yo no sé si eso lo has sacado de alguien de tu familia...

Mi padre baila muy bien, la verdad. Aunque yo adoro a mi familia Orellana, la no gitana, que tienen todos muy buen rollo y son magníficas personas, de los Habichuela tengo el swing, el ritmo en el cuerpo.

Tu padre cuenta que desde bien pequeña eras la alegría de la fiesta, que habías nacido para entretener...

Yo era un mono de feria... A cualquier que apareciera en casa le hacía un baile... era cero vergonzosa.

Pues te has debido hacer más vergonzosa con los años, porque ahora sí que lo eres, además de humilde...

Sí, me he vuelto más tímida. La edad del pavo me transformó (risas). Crecí muy rápido también... Ahora me voy quitando capas poco a poco y es que además soy muy respetuosa con la música y el arte, no me lo tomo a la ligera. Me gustaría ser un poco más frívola... Además ahora que, con tanto empoderamiento, las mujeres podemos hacer lo que nos dé la gana y olé. Y ese momento me encanta. Nadie nos puede decir nada. Pero hija, yo soy siempre de respetar al que tengo al lado, de considerar... soy demasiado respetuosa y tímida.

¿Tú has tenido libertad para todo en tu vida?

Sí, siempre, libre. Me han criado completamente libre... He podido elegir todo lo que he querido en la vida. Nunca lo he tenido difícil ni por ser mujer, ni por ser gitana. Es muy fuerte. Pero es que en mi casa siempre han mandado y han decidido las mujeres -y lo siento por los hombres-, tanto en mi familia paterna como en la materna. Nunca he visto en mi familia a una mujer sometida, siempre han sido muy fuertes y así me han criado: fuerte y libre. Como debería de ser.

¿Estudiar en Cambridge fue una forma de escapar de casa o de lograr prestigio?

Sobre todo, lo hice para escapar de casa (risas). A pesar de ser libre, había que irse (risas). Yo siempre he sido muy independiente y me ha gustado ir a mi rollo. Ahora estoy en casa con mis padres por la cuarentena, pero a mí me gusta volar. Me fui con 18 años y me lo pasé como en la vida... irte de casa con una amiga a vivir... es importante a la hora de crearte tu propia personalidad. Fue un año que me dio mucho en cuanto a crecimiento personal y artístico. Mi familia siempre me había animado a estudiar música, pero yo me negaba porque quería ser peluquera o maquilladora. Hasta que un día me lo pidió el cuerpo. Ahí empecé a componer... y de allí me traje muchas canciones.

¿Y te trajiste algún amor?

Noooo, lo dejé allí (risas).

Los estilismos en tus vídeos son rotundos... ¿tú eres así en el día a día?

A mí me gusta disfrazarme de artista para meterme en el papel, y eso queda muy claro en mis trabajos. Me resultaría difícil ser artista a diario, con mis vaqueros y mis zapatillas de deporte, aunque me encanta la moda: ahora adoro es estilo urbano. Siempre me ha gustado el mundo chandal, el mundo Adidas, con unos buenos pendientacos y unas Reebok clásicas. Aunque busco zapatillas más cool, ¡al final no me quito las Reebok! Y los aros grandes, en plata o en oro. Y camisetas anchas con el hombro bajo, de todos los colores. Y el vaquerito pegadito.

¿Cómo compras? 

Pues depende de cómo me pille... Compro mucho por internet en Asos y, de vez en cuando, voy de shopping, pero a tiendas más alternativas. Hay una en Madrid de zapatillas que se llama sivasdescalzo (Churruca, 5) y la descubrí hace poco... no te puedes creer qué cosas tan chulas vende. Y luego siempre cae un básico de Zara. 

¿Te cambias la ropa con tu hermana Marina?

¡Ella me quita más ropa a mí de la que yo le quito a ella! Las dos tenemos el mismo pie y la misma talla... pero no tenemos el mismo estilo. Y menos en calzado. Y para mí, te define como persona lo que llevas en los pies (risas). A un chico, lo primero que le miro son las zapatillas o los zapatos (risas).

¿Y nunca habéis echado de menos a un hermano entre vosotras?

Pues sí, no te lo puedo negar. Y mucho, siempre. Desde pequeña, soñaba con tener un hermano... ¿sabes que yo tenía un mellizo y que mi madre lo perdió en el embarazo? Se murió justo su padre cuando nos estaba esperando y abortó. Cuando me lo dijeron de pequeña fue un trauma... ya sólo quise un hermano desde ese momento. Me afectó muchísimo ese tema tan delicado, tan difícil y tan personal. Y pienso mucho en él y creo en las vidas que se quedaron a medias... Lo único que quiero recomendar a la gente que pasa por eso que que tengan en cuenta esa vida truncada y que hablen con ellos... a mí me relaja mucho.

La hija de Antonio Carmona y Mariola Orellana, una artista. | Sony Music