Los españoles Rossy de Palma y Jordi Molla (tercera y segundo y por la izda.) junto a Terry Gilliam en la 71 edición del Festival de Cannes. | Gareth Cattermole / GETTY

'El hombre que mató a Don Quijote', el filme que casi mata a Terry Gilliam

El director de cine Terry Gilliam acaba de estrenar ‘El hombre que mató a Don Quijote’, una película que ha estado en producción 27 años. Sí: fue tan infernal como suena. Y el culebrón aún no ha terminado.

Ana Cortizo | Woman.es

Cuando Terry Gilliam empezó a pergeñar ‘El hombre que mató a Don Quijote’, esperaba muchas cosas de aquella película; sin embargo, entre ellas no estaban estrenarla 27 años después, tener que cambiar periódicamente el casting porque los actores se le aburrían, envejecían y hasta se le morían, o que el "cómo no se hizo" (‘Lost in La Mancha’, 2002) viera la luz 16 años antes que la película en sí. Pero el mundo es de los perseverantes y el 1 de junio se estrenó al fin ‘El hombre que mató a Don Quijote’, con Adam Driver, Olga Kurylenko y Jonathan Pryce en los papeles principales.

 

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Gilliam emprendió este largo viaje en 1989, cuando leyó ‘Don Quijote de la Mancha’ y descubrió que Cervantes era su padre espiritual: aquella novela le hablaba al corazón al hombre que había escrito ‘La vida de Brian’ o ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’, junto con sus compis de los Monty Phyton. Así que concibió una historia sobre un yuppie que viajaba al pasado y al que Alonso Quijano tomaba por su leal Sancho Panza, y se dispuso a producirla.

Tardó nueve años en conseguir el dinero. Y, cuando empezó a rodar en Navarra con Jean Rochefort (Don Quijote), Johnny Depp (Grisoni, el yuppie viajero del tiempo) y Vanessa Paradis, los desastres se sucedieron: inundaciones históricas, aviones militares que interrumpían el rodaje, seguros que se lavaban las manos ante los destrozos y un protagonista, Rochefort, que caía víctima de achaques cada dos por tres. Seis días después, el proyecto se canceló. Gilliam, inasequible al desaliento, recogió (literalmente) los pedazos para el documental ‘Lost in La Mancha’.

Lo intentó más veces. Con Robert Duvall, Michael Palin y John Hurt como Quijotes, con Robin Williams, Jack O'Connell  y Ewan McGregor como Grisonis. Pero el dinero le rehuía y sus colaboradores también. Depp acabó aburriéndose del proyecto, John Hurt murió de cáncer y su nuevo productor, Paulo Branco, acabó dejándole compuesto y sin fondos. Cuando todo parecía perdido, los españoles vinieron al rescate: la productora Tornasol, con Gerardo Herrero al frente, puso los medios necesarios y Gilliam se sintió revivir como si hubiera catado el bálsamo de Fierabrás.

La historia de Grisoni y Don Quijote había evolucionado: el yuppie ya no viajaba en el tiempo, solo al pueblecito de La Mancha donde, siendo estudiante, había rodado una película basada en ‘Don Quijote’ que había cambiado la vida de sus habitantes. Y quien lo arrastraba a una serie de aventuras surrealistas no era ya Alonso Quijano, sino el viejo zapatero que había interpretado al personaje en la película, y que se creía el Quijote en persona. Al cóctel se añadieron la mafia rusa y papeles para Jordi Mollá, Sergi López, Óscar Jaenada o Rossy de Palma.

Y esta vez sí: Gilliam consiguió rodar su película, una oda al poder de la imaginación y a la maravillosa locura del alma humana, y la industria le reconoció su titánica lucha concediéndole la sesión de clausura del Festival de Cannes.

 

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Pero el destino aún se guardaba un as en la manga. Su antiguo productor, Paulo Branco, reapareció cual villano de culebrón, asegurando que los derechos de la película eran suyos y, del disgusto, a Gilliam le dio un derrame cerebral. Por suerte, los jueces decidieron a su favor, justo a tiempo para que la película pudiera exhibirse en el festival, y Terry pudo asistir a la proyección.

¿Final feliz? No todavía: otro juez francés acaba de dictaminar todo lo contrario, otorgando todos los derechos a Branco, por lo que Gilliam tendrá que indemnizarle, según indica Screem Daily.  

Solo podemos recomendarte que, si finalmente hay opción, y tienes un poco de corazón, deber ver ‘El hombre que mató a Don Quijote’ y aplaudirás el triunfo de los caballeros de triste figura que no se dejan amilanar por gigantes.