Leticia Sala junto a su perra Greta. | Paloma Lanna

Leticia Sala, una oda al amor digital

Dejó la abogacía para escribir, sus poemas arrasan en Instagram e incluso ha colaborado con algunas letras de Rosalía. Leticia Sala publica su segundo libro, “In Real Life”.

Isabel Loscertales

Todo arrancó en Roma. El mismo día en que su pareja, Pau, le pedía la mano en la Piazza Spagna, Leticia Sala recibía el mensaje de unos agentes que querían representarla en EE.UU. “Al parecer, leyeron un poema mío que les gustó mucho”, explica. La nota surrealista la puso Bill Murray, quien esa noche se sentó en su mesa al confundirlos por otra pareja. “Siempre decimos que deberíamos haberle pedido que nos casara en ese mismo momento”, ríe.

D.R

Ahí comenzó a gestarse el libro que ahora acaba de publicar, en su versión estadounidense a través de la prestigiosa editorial Simon & Schuster y en su versión española, con Destino. En “In Real Life. Una novela en poemas”, Leticia Sala, desgrana una relación de amor desde el primer like en Instagram al compromiso real, con todas las inseguridades, miedos y vaivenes que se dan por medio.

Nacida en Barcelona hace 31 años, Leticia Sala abandonó su carrera de abogada para dedicarse al mundo de las letras. Sus versos en Instagram -@leti.sala- empezaron a triunfar y entre sus más de 70.000 seguidores que atesora hoy día hay nombres tan influyentes como los de Rosalía, Lena Dunham o Palomo Spain. Su primer libro “Scrolling after sex” (Terranova) fue una pequeña sorpresa editorial y con el nuevo “In Real Life” pretende consolidarse como una de las voces millennials más prometedoras de nuestras letras. Hablamos con ella.

“In Real Life” habla de una historia de amor nacida en Internet, ¿es tu propia historia de amor con tu marido, Pau?

Digamos que la materia prima de este libro está muy basada en mis propias experiencias, pero no diría que es una obra autobiográfica, la he ido modelando para que tenga su propia identidad. Conocí a mi marido en Instagram, en esto coincide, pero todas las vueltas que da esa relación en “In Real Life” es una historia ficcionada.

¿A Pau le pareció bien que te inspiraras en vuestra historia de amor, no sintió que invadieras su intimidad?

En absoluto, él sabe que mi material es mi vida. Siempre que escribo un poema es al primero a quien se lo enseño. Su proceso de lectura ha sido instantáneo, ha leído los poemas conforme se iban creando.

¿Qué opina de tus poemas?

Le fascinan, claramente (risas). Me admira mucho igual que yo a él.

La portada del libro de Leticia Sala, "In Real Life". | Destino

¿Crees que hay alguna diferencia entre una relación nacida en Internet y una que no?

Buena pregunta. Creo que en la esencia acaba siendo lo mismo, al final el amor es un sentimiento universal, pero sí existe una variación en el formato y en las herramientas. El estar sintiendo a través de pantallas, el usar herramientas para llamar la atención del otro, todas las cosas que se conforman en las redes sociales, ahí es donde veo la diferencia.

Hoy en día, y más en tiempos de pandemia, muchas parejas se conocen en un entorno digital. ¿Algún consejo para alguien que acabe de tener un flechazo online?

Puede parecer un cliché pero que escuchen muchísimo sus intuiciones. Faltará el siguiente paso: comprobar estas intuiciones en la vida real. Me parece fascinante todo lo que vamos aprendiendo conforme va pasando, es todo relativamente nuevo y más ahora con el coronavirus, que ha potenciado tanto las relaciones virtuales.

Lo virtual se presta mucho a la falsedad…

A priori sí, estamos aprendiendo a sentir y a pensar a través de Internet y a llegar cada vez más lejos con la intuición. De hecho, uno de los poemas de “In Real Life” es la confesión de todas las mentiras que se dijeron el uno al otro durante su fase digital.

Se habla mucho del entorno digital y, sin embargo, titulas tu libro “In Real Life”, ¿por qué lo has titulado así?

Por dos motivos. La no traducción es por el acrónimo IRL. En la lengua inglesa, “te veo IRL”, es una expresión muy utilizada. Ese fue el motivo de forma. El motivo de fondo es porque, efectivamente, este libro narra la historia de una pareja que se conoce virtualmente, pero lo que plasmo en los poemas es el choque con la realidad, es aprender lo que es el amor de verdad, el amor comprometido, los límites del mismo… el proceso de lo digital a lo real. En este libro hay una presencia muy grande de menciones digitales, sin embargo, está pensado para explorar el amor de verdad. Como dice uno de mis poemas: “el amor de verdad es luz, el resto es electricidad”. Para mi sería una de las grandes conclusiones: como de un “like” te vas a los retos que suponen estar en una relación comprometida y el aprendizaje que eso te da. Lo he subtitulado “Una novela en poemas” porque hay una evolución muy clara, entre la fase digital de enamoramiento y la fase real de compromiso.

Otro de los versos más concluyentes de tu libro dice “Sé que nuestro amor será siempre un oleaje; un océano firme es irreal”. ¿Dirías que es uno de los principales mensajes de tu libro?

Justamente. Es una conclusión a la que mucha gente habrá llegado con sus propias experiencias, pero he querido plasmar la forma en la que yo he comprendido el amor. Es como si fuera un alien que quiere entender cómo funciona eso. Ese poema sería una pequeña gran conclusión de lo que es el libro entero.

Escribes poesía pero, como apuntabas, hablas de “una novela en poemas”…

No me gustaría encasillarme en un solo formato aun encantándome la poesía. El próximo libro que ya estoy escribiendo, por ejemplo, será de relatos cortos. La novela sí es una técnica que me quiero tomar con calma. Esta historia funcionaba muy bien en poemas, quería explorar ideas, verdades y reflexiones sobre el amor, pero tienen una coherencia y están conectados entre ellos. De ahí vino la idea de novela en poemas, entendido como un libro que si se lee de principio a fin se ve que hay un nudo, un planteamiento y un desenlace.

¿Quiénes son tus autores favoritos?

Me gustan mucho Joan Didion, Miranda July, Lucia Berlin… Últimamente estoy en la fase de autoras norteamericanas (risas).

La escritora e instagrammer Leticia Sala. | Paloma Lanna

¿Qué le dirías a la gente que tiene prejuicios sobre los poetas que triunfan en Internet?

Diría que es un poco triste. Cuando un poeta triunfa en Internet significa que hay mucha gente que valora esos poemas. En el momento en el que esa poesía se considera menos que la poesía al uso, que no ha pasado por una red social, siempre es poner en cuestión el gusto del propio lector. De todas formas, he asumido que los humanos ante los cambios reaccionamos con malestar, luego ya lo aceptamos. Las redes han revolucionado la forma en la que se configuran ciertos libros y, en general, el proceso editorial, así que entiendo que haya gente que le cueste asimilar que ha habido un cambio. Son tipos de poesía totalmente compatibles. Hay sitio para todo el mundo.

Cuentas con más de 70.000 seguidores en Instagram, entre ellos Lena Dunham o Rosalía, ¿qué significa para ti esa red social?

Cuando empecé a utilizarla lo hice de manera muy genuina, como un diario (aunque con filtros). Empecé a colgar fotos que me parecían bonitas, imágenes de mi vida personal, con mi pareja, mis amigos, mis perros… Bajo ese mismo ímpetu, fui publicando escritos e ideas y fue creciendo hasta hoy. De la manera en que las redes sociales han ido evolucionando, por los algoritmos, siento que esa parte genuina se ha desvirtuado. Me gusta ver las redes como una catapulta para luego irte al papel, al cine, a la fotografía… según sea tu trabajo.

Háblame de tus inicios, abandonaste tu carrera como abogada por las palabras, ¿cómo fue esa decisión?

Estudié Derecho. Al acabar la Universidad me mudé a Nueva York y trabajé en la ONU. Al volver a España ejercí como abogada. Durante unos años intenté que me gustara pero no hubo manera, me sentía insatisfecha. Estudié derecho por inocencia, me había creído las pelis con juicios emocionales en los que defiendes a una persona. En la realidad, me faltaba el componente emocional que yo necesito para trabajar y crear. Yo escribo desde pequeña y ya empecé a publicar con Fotolog con quince años. Dejé el trabajo e hice un cambio muy loco, me puse a trabajar en una ONG de libros. Ahí empecé a poner el pie en el mundo cultural. Paralelamente hice un master de periodismo cultural y dí un salto al vacío que, visto ahora, no sé cómo me atreví a hacerlo. Empecé a usar Instagram de forma orgánica, sin ningún tipo de plan, y siempre había alguien que leía y compartía mis poemas, empecé a crecer, me salieron trabajos de copywriter. Un editor, Luis Cerveró, me siguió durante un tiempo hasta que me propuso armar un libro. No me lo creía, estábamos en un bar y me pellizqué, estaba soñando. Luego vino el segundo libro… Y aquí estamos, intentando vivir de esto.

Eso te ha llevado a realizar colaboraciones tan interesantes como escribir letras para Rosalía, ¿cómo fue esa experiencia?

Muy bien, lo de escribir canciones para artistas es una parte colateral de mi trabajo que me encanta. En el caso de Rosalía, fue muy interesante. Me lo propuso el productor, El Guincho. Formamos parte de un mismo círculo de gente.

He visto en tu Instagram una foto de Valentino, ¿participas en alguna campaña suya o de qué se trata?

Valentino ha querido dar visibilidad a mujeres europeas interesantes. Pier Paolo es muy fan de la poesía y me quiso incluir en esa pequeña lista de talentos europeos.

Cuidas mucho tus estilismos, ¿te gusta la moda?

Me parece divertido. Sin duda, expresas muchas cosas con la ropa que eliges. Escribí un poema hace poco precisamente que dice que vistiéndote das forma y color a aquello que no estás sintiendo y que quieres sentir. A veces no expresas lo que estás sintiendo, sino adónde te proyectas. De todas formas, no le dedico mucho tiempo, me gusta que todo sea orgánico y relajado.

Cuentas tu historia de amor (o casi), dejas tu carrera, te fuiste muy joven a vivir a Nueva York... ¿si te tuvieras que definir con un adjetivo sería valiente?

Ese adjetivo es un cumplido. Intento ser valiente pero soy una persona con muchos miedos, ahí está mi contradicción. Sí es verdad que tengo mucha curiosidad y mucho ímpetu por seguir conociendo y explorando. Es lo que intento hacer con la narrativa, con mi primer y segundo libro me gusta pensar que pongo en cuestión la forma de narrar historias. Me gusta mi actitud exploradora.