Los quioscos y establecimientos de prensa siguen abiertos porque la información se considera un servicio esencial, pero también un entretenimiento. | GETTY IMAGES

“Estamos abiertos para ayudar a la gente, para que se entretengan con las revistas y se informen con el periódico”

Los quioscos y establecimientos de prensa siguen abiertos porque la información se considera un servicio esencial, pero también un entretenimiento. Hablamos con Máximo Frutos, el vicepresidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Barcelona y provincia, de cómo muchos están aprovechan esta emergencia sanitaria para reencontrase con el placer de leer la prensa.

Paka Díaz | Woman.es

Los que estudiamos EGB recordamos aquellas tardes en las que, a la vuelta del cole, tu abuela paraba en el kiosco y, si había suerte, te compraba un tebeo, ya fuera ‘Lily’ o ‘La rue del Percebe’ o un ‘Mortadelo y Filemón’, mientras ella pedía su revista femenina y alguna de prensa rosa, más el periódico, que no podía faltar nunca. La llegada a casa era como una fiesta cada uno leyendo lo suyo. Con la llegada de Internet, el sector de la prensa en papel quedó algo tocado, pero fue la crisis de 2008 la que le dio una dura puñalada. Sin haberse aún recuperado, la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus viene a agravar una situación que requiere medidas de apoyo del Gobierno. No en vano, ha quedado claro que se considera a la información como un bien esencial para la ciudadanía. Sin embargo, la caída de más de un 70% en publicidad en el sector genera unas durísimas condiciones para su supervivencia y para garantizar una información de calidad y rigurosa. Sin  embargo, también son muchas las personas que han vuelto a descubrir esa ilusión por las revistas de entretenimiento, las femeninas, las de pasatiempos o las de naturaleza e historia. Hablamos de todo ello y de cómo es mantener abierto un kiosco en estos tiempos oscuros con Máximo Frutos, 64 años, vicepresidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Barcelona y provincia, que reconoce que “la situación del sector es dura”, por eso anima a “que aprovechen para reencontrarse con la lectura de las revistas y de la prensa porque al final la televisión y la radio con tantos ‘opinadores’ cansa mucho”. 

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¿Cómo viviste el comienzo de la crisis de Covid-19?

Como todos. En principio de una forma lejana, algo que pasaba en China. Personalmente veía que se iba acercando, pero lo vivía sin alarmismo. Sí es cierto que una semana antes de que se decretase el estado de alarma empezamos a fijarnos en que los ‘bares de chinos’ cerraron, lo hicieron una semana antes que los bares de aquí. Alguno de ellos me comentó que el Consulado de China les había dicho que esto iba a ser serio. Pero claro, no le das importancia, es cosa de ellos. Pero mira, luego vino el estado de alarma y se cerró prácticamente todo.

Máximo Fruto, vicepresidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Barcelona y provincia. | D.R

¿Normalmente cómo es tu trabajo y cómo ha cambiado desde el comienzo de la crisis?

Ha cambiado en la relación con las personas. Nuestro trabajo es la venta de presa, pero hay un contacto muy cercano con la gente que viene a comprar. Ahora la gente te lanza una mirada de complicidad, como de que estamos todos en el mismo barco, pero mantiene la distancia. Si antes se paraban a invitarte a un café o charlar un rato, ahora te sonríen con los ojos y siguen su camino de vuelta a casa. Pero la mirada de complicidad sigue ahí. Nosotros seguimos trabajando igual, lo que pasa es que se ve mucha menos gente en la calle. Si los periódicos y las revistas ya estaban en crisis, ahora la situación es más dura. Lo que sí es cierto es que la gente que sale a comprar, el pan o comida, sí que suelen pasarse a comprar prensa y que compran más revistas de lo habitual. Por ejemplo hay quien había dejado dejado de comprar revistas y con el confinamiento han vuelto a hacerlo. Con el coronavirus lo que más se vende son las revistas de pasatiempos. Además, las revistas de naturaleza y las femeninas.

¿Qué es lo más duro que está pasando en tu trabajo?

Acostumbrar a la gente a mantener las distancias y eso, pero nada más. Hay incertidumbre, pero supongo que la misma que tiene todo el mundo. Hay compañeros que por la edad y porque tienen más miedo al poder ser grupo de riesgo, han decidido cerrar y otros que seguimos. Yo llevo el kiosco con mi hermano y lo que hacemos es cerrar a mediodía y procurar estar el menos tiempo posible de cara al público. Abrimos de 7 a 14 horas. Todos los vecinos saben que cerramos a las dos. Procuramos hacer tres horas cada uno.

¿Tu te has planteado cerrar?

No. Primero porque no entramos en las previsiones, somos considerados comercios esenciales al ser necesarios para que la gente esté informada, eso lo deberían de tener en cuenta quien nos gobierna a la hora de pensar en las ayudas. La prensa no está obligada a cerrar. Solo aquel autónomo que por su situación personal decida cerrar lo hace. Quiero decir que todo el que quisiese acogerse a las medidas de ayuda que está poniendo el Gobierno a disposición de los autónomos lo va a tener más difícil que los que se ven obligados a cerrar, como pueden ser los bares. A nosotros no nos obligan. Todo esto es muy cambiante, pero de momento solo se accede a las ayudas en nuestro caso si tienes que cerrar por tener coronavirus o haber estado en contacto con alguien que lo tuviese.

¿Qué medidas estáis adoptando para protegeros? ¿Te parecen suficientes?

Guantes, mascarillas y las gafas, lo que aconsejan para protegerse. Ten en cuenta que el 90% de la gente mantiene la distancia, al resto se lo tienes que recordar. Pero claro, si el contagio es por la cercanía y por hablar, debes ir bien protegido y mantener esa distancia. Las gafas son muy incómodas y no siempre las llevamos bien puestas. Además, nos lavamos con geles alcohólicos a cada rato porque, claro, nos pagan mucho con monedas aunque tenemos la opción de pagar con tarjeta.

¿Qué pedirías al Gobierno en concreto en tu sector?

Que dejen bien claro que quioscos y comercios de prensa y papelerías están en la obligatoriedad de mantenerse abiertos porque la información se considera esencial. Lo digo porque a veces pasan por delante coches que te miran con caras de qué poco solidario eres. Molesta y duele, porque no es eso: estar informado es esencial. Nosotros estamos abiertos para ayudar a la gente, para que se entretengan con las revistas y se informen con el periódico. Lo que se ve mayoritariamente es de las farmacias y las tiendas de comida, pero a los quioscos nos dejan como al margen. Me gustaría que por lo menos a corto plazo lo dejasen más claro.

¿Cómo te ha afectado personalmente esta crisis, cómo te las arreglas con tu vida (tienes hijos, pareja, personas a cargo…)?

Tengo pareja, pero no tenemos hijos, así que estamos los dos juntos en esto. Ahora mismo, esperando a terminar la entrevista para comer (risas).

¿Se están comportando la ciudadanía con corrección, cuál es tu visión sobre ello?

La gente está siendo bastante disciplinada, incluso me asombran. Parece que todo el mundo ha asumido que esto hay que hacerlo en serio o, si no, no sirve. Pero también te digo que los más suicidas son los abuelos. Los hay de dos tipos, los que se quedan en casa, se cuidan y no salen para nada, y luego a están esos otros a los que les gusta salir y no dejan de hacerlo en lo posible. Vienen a comprar cada día a pecho descubierto. Cuando les digo que se tienen que proteger, me dicen ‘esto si tiene que pasar, pasará’ y se van tan tranquilos. Hoy lo he comentado con la panadera y ella opinaba igual. ¡Vemos a más abuelos por la calle que a adolescentes!

¿Qué historias o anécdotas compartirías con nosotros que hayan ocurrido en tu trabajo para darnos una idea de cómo se está viviendo esta crisis?

Pues ves a la gente hacer cosas como ir a pasear el carrito de la compra. O sea, vecinos que no tienen perro y sacan al carrito y van para arriba y para abajo a comprar el pan y dos cosas más, pero al menos así dan una vuelta. Supongo que eso sucede en todas partes.

 Poco después de comenzar el confinamiento, un movimiento espontáneo surgió entre los ciudadanos: Cada día se aplaude a las 20 hrs a la gente que, como tu, estáis trabajando y poniéndoos en riesgo para que el resto de la población pueda seguir con sus vidas. ¿Qué te parece esta iniciativa y qué te hace sentir?

Ni se me había pasado por la cabeza que aplaudan a kiosqueros o a informadores de la prensa. Aquí salimos todos a aplaudir a la gente de la sanidad que es quien se está dejando la piel en primera línea. También admiro mucho a las cajeras, que encima ganan una miseria y están ahí, al pie del cañón para que todo el mundo pueda tener su comida asegurada. Hay mucha gente haciendo cosas, pero desde luego mis vecinos y yo aplaudimos a los sanitarios. Ellos son más que el resto.

¿Qué recomendaciones harías a la gente para estos días, en concreto relacionadas con tu profesión?

Que aprovechen para reencontrarse con la lectura de las revistas y de la prensa porque al final la televisión y la radio con tantos ‘opinadores’ cansa mucho. Mucha gente ha vuelto a comprar revistas y libros. Y más revistas que no compran tanto habitualmente, como las de naturaleza y las de historia. Y, bueno, las femeninas que sí se suelen comprar pero ahora, más. A los clientes de siempre que han dejado de venir por ser mayores, les llevan los hijos las revistas y les compran muchas para que estén entretenidos.

Y por último, ¿qué es lo que más ganas tienes de hacer cuando pase todo esto?

(risas) Ir a la playa y bañarme. Tengo ganas de muchas cosas, pero eso es lo primero que me ha salido. 

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