Retrato de Javier Cercas, autor de "Independencia" (Tusquets). | Daniel Mordzinski

Javier Cercas: "La democracia se basa en la desconfianza de los políticos"

Cómodo en su cambio de registro y enamorado de su personaje Melchor Marín (que tendrá serie), Javier Cercas publica “Independencia”, segunda entrega del Premio Planeta “Terra Alta”, en la que arremete contra el poder.

 

Isabel Loscertales

Han pasado cuatro años desde el asesinato de los Adell, la trama que nos dio a conocer al mosso d’esquadra y héroe anómino en los atentados yihadistas Melchor Marín en “Terra Alta” (Premio Planeta 2019). En “Independencia” (Tusquets), ambientada en 2025, Javier Cercas aprovecha el segundo caso del agente para atacar a la élite económica y política catalana, dominada por las cuatro familias de siempre y con una ambición que no conoce escrúpulos, y a un Procès que ya parece superado. «El independentismo es otro de esos lujos que no podemos permitirnos», dice uno de los políticos de la novela, admitiendo que fue una estrategia para doblegar a Madrid. «El problema es que se nos escapó de las manos», confiesa.

En "Independencia", la alcaldesa de Barcelona está siendo chantajeada por un vídeo sexual de su juventud. El segundo caso del mosso d’esquadra Melchor Marín le trasladará a la Ciudad Condal y le sumergirá en una élite económica y política enfangada y sin escrúpulos. Y entre tanto, ¿conseguirá atrapar a a los asesinos de su madre, la prostituta Rosario Marín? ¿Superará sus tragedias personales? Una obra absorbente cuyo motor es la búsqueda de justicia y las ansias de venganza, aunque sea de la manera más inesperada.»

No es un libro que trate de la independencia catalana, de la que se habla, pero poco, ¿por qué ese título?

Lo he elegido para que los periodistas me preguntéis por qué lo he hecho. Es broma (pero no mucho). Dicho esto, ¿por qué tendría que tratar de la independencia de Cataluña? ¿Acaso la palabra independencia tiene solo un sentido político? ¿No existe la independencia personal, la económica, la moral, la física, la intelectual...? De hecho, una de las cosas que más me gusta de esa palabra es su polisemia: la multiplicidad de sentidos que abarca. Por lo demás, déjame que añada que esta novela trata en el fondo de un tipo que busca la independencia personal de manera equivocada, arrimándose a los ricos y los poderosos, que es la peor forma de buscarla; también añadiré que, en la novela, la cuestión de la independencia política es mucho más importante de lo que a simple vista parece.

«La carrera política de un hombre puede sobrevivir a una grabación sexual, la de una mujer, no», se dice en su libro. ¿Cuándo estaremos preparados para la igualdad de género?

No lo sé. Lo único que sé es que la causa de la igualdad de los hombres y las mujeres es la segunda más justa que ahora mismo conozco (la primera es la preservación del planeta: si nos quedamos sin planeta, nos quedamos sin nada). Desde que el mundo es mundo, las mujeres han estado sometidas a los hombres. Increíble, pero cierto. Lo que no entiendo es cómo todavía nos soportáis.

Melchor Marín sigue tomándose la justicia por su mano, especialmente con los maltratadores de mujeres, muy marcado por el asesinato de su madre. ¿Qué es lo que más le gusta y lo que más le disgusta de su personaje?

Mentiría si no reconociera que, de Melchor Marín, me gusta incluso lo que me disgusta. Me temo que estoy enamorado de él (y por eso, en parte, “Terra Alta” lleva ya dos volúmenes). «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos ven a Dios», dice el Sermón de la Montaña. Con todo su dolor, su furia justiciera y su violencia ocasional, Melchor es uno de esos bienaventurados. Por lo demás, ¿hay algo más repugnante que un maltratador de mujeres?

Portada de "Independencia", de Javier Cercas (Tusquets). | Cortesía Tusquets

En “Independencia” deja en mal lugar a los políticos, en este caso a los del Ayuntamiento de Barcelona, y se les acusa a de ser unos actores, ¿tan poca confianza le inspiran?

Necesitamos a los políticos, a ser posible buenos: gente que solucione problemas, no que los cree. Pero eso no quiere decir que tengamos que confiar en ellos. Más bien al contrario: la democracia se basa en la desconfianza de los políticos, es decir, en la desconfianza del poder. La razón es que todo poder es por definición voraz y aspira a ser absoluto; por eso no hay democracia sin separación de poderes. Por otra parte, es evidente que, sobre todo en democracia –no digamos en nuestras democracias mediáticas–, todo político es un actor. No es una opinión: es un hecho.

¿Ha escarbado en las miserias de la élite catalana?

Claro: Melchor tiene que resolver un caso de chantaje sexual a la alcaldesa de Barcelona, lo que le obliga a sumergirse en ese mundo. El retrato de él no es halagador, porque la élite barcelonesa no es mejor que cualquier otra élite enquistada en el poder. Por eso este libro puede leerse (quizá debe leerse) como un furioso alegato contra la tiranía de los dueños del poder y los amos del mundo.

Su alcaldesa se supone que va detrás de Ada Colau, pero en algunas cosas recuerda a ella, ¿le ha servido Colau de inspiración? ¿Diría que tienen algún nexo en común?

No me he inspirado en ella (o no de manera consciente), pero supongo que es inevitable que ambas tengan rasgos en común, o que la gente los encuentre. Eso es algo que debe decidir cada uno. Como decía en “Terra Alta” El Francés, un personaje que reaparece en “Independencia”: «La mitad de una novela la pone el autor; la otra mitad, el lector».

Cuando se publique esta entrevista quizá ya haya nuevo President. Las encuestas apuntan a Salvador Illa, ¿cuáles son sus deseos y pronósticos al respecto?

Me gustaría que las cosas cambiaran en Cataluña.

¿Cómo está viviendo la pandemia? ¿Le ha sido al menos fructífera para poder escribir su libro?

Solo puedo decir una cosa que quizá suena mal (la verdad a menudo suena mal: por eso a tanta gente les gustan las mentiras): para mí, si esto no fuera una catástrofe colectiva, sería una bendición personal.  

En su novela la hemos superado.

¿Tiene usted alguna duda de que será así?

Todo el mundo pregunta a Melchor si ha leído el libro que Javier Cercas ha escrito sobre él. ¿Por qué ha decidido meterse como personaje?

¿Cómo no iba a hacerlo si yo soy el autor de “Terra Alta”, que es el libro que trata sobre Melchor y que alguna gente ha leído ya en “Independencia”? No pretenderá que engañe a mis lectores, ¿verdad? En fin, me encanta la idea de que en esta segunda parte haya gente que ha leído la primera.

Ha dejado la novela bien cerrada, pero usted apuntaba a una tetralogía, ¿tendremos nuevo caso para Melchor o finalmente lo dejará en una bilogía?

No: seguiré contando la historia de Melchor, que todavía no ha acabado. De hecho, me he pasado la pandemia escribiendo la tercera parte de “Terra Alta”. Ya veremos cuántas quedan. Esto es una sola novela escrita en diversas partes independientes entre sí. Algo que nunca había hecho, y que, aunque es apasionante, no creo que repita.

¿Cree que la gente entendió su cambio de registro con “Terra Alta”? ¿Está feliz por haber tomado este camino?

Muchos lo entendieron –sobre todo los lectores comunes y corrientes, que son los que importan; a la crítica todo le cuesta más trabajo, sobre todo a la española-, y espero que el resto acabe de entenderlo con esta novela. En cuanto al camino que tomé, no sé si es bueno o malo, estoy seguro de que es el que debía tomar. La prueba es que sigo en él.

¿Tendrá Melchor Marín su propia serie?

Creo que sí. Al menos, hay una productora audiovisual que ya ha comprado los derechos para hacerla. Pero eso ya no es cosa mía.

¿Usted es consumidor de series? ¿Alguna que le haya gustado especialmente?

Acabo de ver “Treme”, de David Simon. Me ha encantado.

"Las novelas no sirven para nada, excepto para salvar vidas", leemos en "Independencia". ¿Qué novela salvó la vida a Javier Cercas?

La primera, quizá, “Miguel Strogoff”, que es la que leen Melchor y su hija Cosette en “Independencia”.