El malagueño Javier Castillo vuelve oro todo lo que escribe. | Evenpic

Javier Castillo: "Escribir, para mí, es como jugar a la Playstation"

Es como el sueño americano, pero a la española. Autopublicar "El día que se perdió la cordura" en Amazon le cambió la vida. Ahora, con más de un millón de ejemplares, este consultor malagueño es el tercer autor más vendido en nuestro país.

Ester Aguado|Woman.es

Nos recibe, encantador, a golpe de teléfono desde Fuengirola. Hemos llamado con algo de retraso, pero él nos confiesa que esos minutos de espera le han venido de perlas para ordenar una parte de la trama de 'El juego del alma', su quinto y próximo trabajo (25 de marzo). Está ya en la recta final de lo que será la segunda aventura de la periodista de investigación Miren Triggs y tiene la pared llena de post- it amarillos. La primera, 'La chica de nieve', le está dando casi tantas alegrías como sus novelas de debut. Y es que su bestseller, 'El día que se perdió la cordura', está a punto de convertirse en una serie de televisión. 

Le confieso que me he leído 'La chica de nieve' en tres días... "¡Qué me dices! Pues yo tardé en escribirlo casi un año... es un trabajo muy de chef, que se pasan horas, incluso días cocinando un plato a baja temperatura y luego en dos bocados desaparece", comenta, amable.

¿Te lo empiezas a creer después de superar el millón de ejemplares vendidos con cuatro novelas?

Tengo la sensación de que uno nunca se acostumbra. Cuanto más escribes, más caes en la cuenta de que cada vez es más difícil y de que te la juegas con cada nueva novela. Estoy terminando mi quinta historia y tengo más inseguridades que nunca. Sé que es una buena historia, pero ahora me planteo cosas que en los primeros ni imaginaba. Echo de menos la inocencia del comienzo.

¿El premio del público es más importante que el de la crítica, que parece ignorarte hasta el momento?

Para mí, muchísimo más. Yo creo que es, en realidad, el único premio que en realidad importa, porque el apoyo del público es el mejor empujón para seguir escribiendo. Mira, en los premios literarios al final deciden cuatro personas, los que conforman el jurado. Y el gusto de esas cuatro personas no puede representar ni una milésima del gusto del público. La literatura es tan subjetiva... Los premios literarios sirven para promocionar títulos que no venden mucho y no hay que darles más importancia. Es mucho más importante sentirte leído que sentirte admirado por un grupo reducido. Cuando saco una nueva novela, agoto la primera edición en una semana y eso es un sueño.  

Portadas de los libros más vendidos de Javier Castillo. | Suma de Letras/Penguin Random House

¿Sigues sin aparecer en las quinielas de los periodistas especializados o eso ya está cambiando?

Me hacen muchas entrevistas en cuanto al fenómeno que han supuesto mis libros, pero críticas literarias no. Son lectores y youtubers los que analizan mis historias. Ellos intentan afinar a qué lectores les puede gustar mi estilo, son verdaderas recomendaciones. Los críticos literarios no piensan en el lector, si no en ellos mismos, en si les ha gustado o no la novela. Cada libro tiene su lector y los críticos harían bien en intentar encontrar esos lectores. Los libros comerciales no son menos buenos, si no que van destinados a la gente que quiere sentarse un rato en la playa y disfrutar. Lo importante es que la gente lea y que no cierre ninguna librería más.

¿Porque las cifras de libros digitales no ha crecido en consonancia?

Ha crecido, pero sigue siendo un mercado muy reducido. Leer en smartphones no es cómodo y quizás las tablets sean demasiado grandes y tengan brillos... el caso es que si tienes que comprarte un ebook, un libro electrónico, ya tienes que hacer una inversión. Es cierto que la gente que tiene estos dispositivos lee mucho más que los que no los tienen, porque la facilidad para comprar desde casa cientos de libros a buen precio es una gran ventaja. 

¿Por qué escribes misterio, te gustan los thrillers como lector/espectador?

Me apasionan. Voy insertando otros ingredientes como el romanticismo de mis dos primeras novelas ('El día que se perdió el amor' y 'El día que se perdió la cordura'), o los detalles paranormales, los tintes de venganza...; o la apuesta por el 'domestic noir' en 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff'; mientras que  'La chica de nieve' es un thriller periodístico y dramático. Y, dentro del género, vas insertando los truquitos para que el lector se enganche, que no deje de leer, que sea capaz de robarle horas al sueño o a las serie para quedarse contigo (risas). 'La chica de nieve' podría ser un drama mucho más lento...

'La chica de nieve' es vertiginosa, pero su estructura es arriesgada, porque ese juego de fechas, de 'flashbacks' cinematográficos, cuesta al principio... 

Desde los dos primeros libros, escribo intentando combinar tramas y épocas, de modo que sólo se centra la narración en lo que es importante. Si necesito contarte algo que ocurrió 30 años antes, vamos a ese momento y lo vemos y esa sensación inmersiva -no es que te lo cuenten, es que lo estás viviendo junto al protagonista- te permite empatizar mucho más con el personaje.

Su última novela, 'La chica de nieve', fue la más leída durante el confinamiento: en una semana alcanzó 4 ediciones. | Evenpic

En tus libros hay mucha mujeres fuertes, tenaces... ¿por qué esa apuesta por lo femenino?

Me apasiona escribir lo que me cuesta. Son muchos meses delante de la misma historia y tienes que divertirte. El hecho de crear personajes femeninos distintos a como yo soy, complejos, con aristas -como Miren Triggs, el mejor que he escrito-, con sus inseguridades, su dolor, sus decisiones -moralmente cuestionables, pero tan justas que no le pondrías un pero-... me divierte. Y además me permite adentrarme en las emociones y en la complejidad emocional, lo cual siempre enriquece al thriller, le saca de los disparos, las carreras, los asesinatos, los misterios.

Porque tú empezaste a escribir por pasión, pero ahora que se ha convertido en tu modo de vida, ¿sigue siendo divertido?

Es muy divertido, muy divertido. Es lo bueno de este trabajo, y más cuando lo haces desde hace tantos años, que es como sentarte a la jugar a la Playstation. Estoy cerrando la trama de mi próxima novela, 'El juego del alma' y para mí es como un puzzle que necesitas resolver. Bueno, yo escondo las piezas para que la gente no sepa resolverlo... y es muy divertido. Hay días en los que te sientas delante del ordenador y sólo quieres huir (risas), sobre todo cuando la editorial (Suma de libros) te pasa las cifras de las reservas de un trabajo que aún no has entregado. y, la sensación cuando escribes la palabra 'Fin' es una plenitud... Es apasionante.

¿Y puedes leer otros libros al mismo tiempo que escribes tu propia historia?

No, intento no hacerlo cuando estoy creando. Cuando planificas la novelas es menos peligroso, además te ayuda a tener más imaginación y a visualizar, pero si leo mientras escribo me influye en mi estilo, en la cadencia de las frases, en qué palabras uso, en cómo meto los diálogos...

Su primer thriller, 'El día que se perdió la locura' es el libro de bolsillo más leído después de 'Patria'. | Suma de Letras/Penguin Random House

¿Te ayuda más a inspirarte un buen libro que una buena serie, ahora que hay tantísimas y con tanta calidad?

Me ayuda muchísimo más una lectura. Las series están bien, pero las imágenes son muy arquetípicas en muchos sentidos. En cambio, en novelas hay muchos elementos distintos; no sólo en cómo está escrita, si no en cómo un personaje coge un objeto y se describe esa acción... en las palabras hay una sutileza preciosa que fomenta mucho más la imaginación. Ahora estoy leyendo 'Nuestra parte de noche' de Mariana Enríquez. Lo recomiendo muchísimo: es una historia muy buena escrita maravillosamente.

Me ha contado un pajarito que estás preparando el guión de una serie de televisión que comprenderá tus dos primeras novelas...

Aún estamos en ello... es un trabajo complicado, porque hay que juntar las dos novelas y mezclarlas y que la gente entienda la primera temporada bien, al tiempo que damos pie a que haya una segunda. Es complicado trasladar las dos novelas sin dejar cosas fuera. Además, retocar tu propio trabajo es dificilísimo. Y cambiar al lenguaje cinematográfico, donde todo es más visual y efímero. Pero vamos a conseguir que no sólo sea la serie de la novela, si no que incluso sea mejor. Ya tenemos director, plataforma... pero no puedo contar nada. Me matan.

Siempre preguntamos a las mujeres por la maternidad, pero en tu caso, el hecho de convertirte en padre (de Gala y Bruno) fue determinante: dejaste tu trabajo de consultor financiero -al que dedicabas más de 12 horas diarias- para poder criar a tus hijos. ¿No echas de menos tu anterior vida, la estabilidad?

Nada, cero. Volvería a hacerlo mil veces. Incluso aunque no hubiera tenido éxito con mis novelas, lo hubiera acabo haciendo. En la vida no se puede llegar a todo y por el camino nos dejamos vivencias que no podemos recuperar por cosas materiales. Yo tenía muy buen sueldo, pero me estaba perdiendo la infancia de mis hijos, sobre todo de Gala: llegó un momento en que no me reconocía cuando la cogía en brazos y lloraba. Y ahí fue cuando tomé la decisión. Porque, al final, la felicidad no es tener cosas caras, ni una casa en la playa, si no disfrutar de tu familia: no va de dinero, si no de momentos.

Javier, junto a su familia: Verónica (@modajustcoco), Gala y Bruno (@familiacoquetesoficial). | @javiercordura

Veo que te llevas muy bien con las redes sociales (@javiercordura)... ¿el canal de Youtube que tiene Verónica Díaz, tu mujer (justcocotv.com), con cerca de un millón de suscriptores, te ha abierto puertas?

Sin duda, es una ventana a través de la cual la gente acaba conociéndote. Las redes sociales acercan a la gente y a sus profesiones, ayudan a que todos empaticemos más, descubren las historias que hay detrás: yo soy un tipo normal que se tira al suelo para jugar con sus hijos, al que le inquieta que no se invierta en sanidad ni en ciencia... Es bueno que se normalicen las vidas de los escritores, es bonito. También es un contacto bidireccional: a mí me motiva muchísimo escribir porque cada día recibo mensajes de lectores en todas las partes del mundo. Ayer me llegó una foto de una chica leyendo un libro mío en el glaciar Perico Moreno, en la Patagonia. Eso es una maravilla. Es un juego en el que hay que dar para recibir. Me gusta compartir en redes porque la gente lo hace conmigo. Y así nunca te sientes solo: siento que, cuando voy a cualquier ciudad, estoy acompañado.

Pero pierdes parte de ese misterio, tan propio de tus novelas...

Ya, el misterio me gusta que esté, pero en mis novelas. Yo soy una persona normal y no me gustan los auras ni salir enfadado en las fotos, sobre todo en novela negra, para vender libros. Es verdad que, cuando me siento delante de un ordenador, me convierto en una persona distinta. Ahí escucho sólo mi voz interior... y podría hasta convertirme en una asesino en serie (risas).