Ildefonso Falcones, el ken follet español se consagra

Subió al trono de los más vandidos por sorpresa, en plena madurez y con su primer libro “La catedral del mar”. El abogado y escritor revalida ahora su éxito con otra novela histórica: “'La mano de Fátima”.

Antonio Lozano

Había escrito desde que tenía uso de razón, pero la prematura muerte de su padre sesgó sus aspiraciones literarias. Ildefonso Falcones (Barcelona, 1959) tuvo que ponerse a trabajar en un bingo para costearse los estudios y acabó optando por la profesión de abogado. Tardó 47 años en ver publicado su primer libro, pero la recompensa desbordó cualquier sueño. ‘La catedral del mar’ vendió cuatro millones de ejemplares en más de cuarenta países y lo catapultó de una tacada a la condición de autor de novela histórica de mayor éxito en España. Para continuar en la brecha, ya está en la calle la voluminosa y profusamente documentada ‘La mano de Fátima’. Aunque ahora puede permitirse dedicarle más horas a su auténtica pasión, Falcones sigue al frente de su bufete en la Ciudad Condal, donde los asuntos diarios de sus clientes le permiten rehuir la tentación de endiosarse con las mieles de su otra faceta profesional.
¿Qué fuerza lo impulsa a escribir?
No diría tanto la necesidad como el interés por desarrollar un tipo de creatividad y actividad diferente a la que realizo en mi despacho de abogado, la cual me permite modificar mi forma de pensar.
¿El derecho le parece poco creativo?
En absoluto, también tiene su ración de creatividad, pero es de orden mucho más pragmática. Con la escritura me refiero a ese tipo de capacidades innatas, de naturaleza llamémosla artística, y que todos llevamos dentro, es decir, que no son exclusivas de gente tocada por la mano de Dios.
Sin embargo, ¿de qué manera piensa que su faceta como abogado ha influido en su forma de trabajar los libros?
En ambos casos, es fundamental la constancia, el esfuerzo y el tesón. La abogacía me ha permitido ver las cosas a largo plazo y no buscar la satisfacción inmediata, pues ya sabemos lo mucho que puede tardar una resolución judicial…
¿El éxito le ha hecho ganar o perder clientes?
Ganar, ninguno, pues yo trato con empresarios serios que no escogen a sus abogados por esnobismo. Perder, alguno, y lo entiendo perfectamente, en su caso seguro que yo también habría tenido mis dudas acerca de si iba a estar o no muy disperso con otros intereses profesionales.
¿No le producía algo de vértigo publicar después de la histeria levantada por su ópera prima?
El éxito no me bloquea en absoluto. Llevo treinta años soportando las más variadas presiones por todos lados y me consta que las seguiré padeciendo.
¿Cuál es el secreto de su resistencia?
Uno llega al convencimiento de que escribir un libro, como cualquier otro trabajo, no es más que una cuestión de esfuerzo. Te has de limitar a poner en él lo mejor de ti.
¿Qué tiene el género histórico que le ha llevado a repetir?
Para empezar, leo mucha novela histórica, lo que más, junto a thrillers y género negro. Si con ‘La catedral del mar’ fue una cuestión de encontrarse con un material muy interesante y seductor sobre el que escribir, en esta ocasión la editorial me pidió que siguiera por la misma línea y, puesto que la disfruto y me siento cómodo con ella, le hice caso. Fue una negociación marcada por la lógica.
‘La mano de Fátima’ consta de casi mil páginas. ¿Cómo convencería a un lector en pocas palabras de que merece la pena invertir tanto tiempo en ella?
No soy yo quien tiene que convencerlo.
Reformulemos, pues, la pregunta. ¿Cómo intenta Ildefonso Falcones hacer que sus novelas resulten adictivas?
En términos generales, lo que pretendo ofrecer es una literatura ágil y sencilla, que no plantee problemas al lector. Busco brindar una recreación histórica fidedigna y verdadera, al tiempo que servir una trama fluida que se vaya interrelacionando con los hechos históricos. Me obsesiona que esa media hora que la persona consigue arañarle al día para leer resulte fructífera y que pueda entretenerse un rato.
¿Dónde encuentra esto mismo como lector?
En los libros de Stieg Larsson, Ken Follett, Gary Jennings… Como puedes comprobar, soy fan de las novelas que le gustan a la mayoría de la gente.
¿Tiene un lector de confianza?
Mi mujer, que también es abogada y posee mucha cabeza y un gran sentido común, es mi primera lectora. Me da buenos consejos y si algo no le convence, me lo dice. Su apoyo es un porcentaje muy destacado del resultado final del libro.
¿Cómo han respondido sus hijos (tiene cuatro chicos de entre 5 y 13 años) a la celebridad de su padre?
Por suerte, la gente no me para por la calle, por lo que el impacto sobre ellos es escaso. Claro que, en ocasiones, me ven en la tele o en los periódicos y, como niños que son, lógicamente se crecen y me dicen: «Papá, somos famosos.» Aquí es cuando yo salto a cortarlo de raíz respondiéndoles: «Mira, hijo, no, el famoso soy yo, tú no eres nada, de momento.»
Sus favoritos
Ken Follet, autor con quien constantemente se le compara, es uno de los preferidos de Falcones. Fan del género negro, lo último que más le ha enganchado ha sido la trilogía de Larsson.