Ida Vitale es felicitada por los reyes de España tras recoger el Premio Cervantes.  | Ballesteros / GTRES

¿Quién es Ida Vitale, nuevo Premio Cervantes, y por qué hay que leerla?

La poeta uruguaya se ha convertido en la quinta mujer en recibir el Premio Cervantes, el grande de las letras españolas. Te contamos por qué deberías correr a hacerte con un libro de esta extraordinaria escritora.

Paka Díaz | Woman.es

Desde 1976, el Premio Cervantes falla cada año uno de los galardones más valorados (y deseados) de las letras españolas, considerado el Nobel de las letras hispanas por su prestigio pero también por su alta cuantía económica, ya que está dotado con 125.000 euros. También es uno de los que menos presencia femenina ha tenido.

En sus 44 años de existencia, tan solo cinco mujeres han logrado este reconocimiento. La quinta, precisamente y con un jurado presidido por la escritora y académica de la RAE, Carme Riera, ha recaído en la poeta uruguaya Ida Vitale. Si su nombre no te suena, no te preocupes, nunca es tarde para conocer a una de las más grandes creadoras de poesía que puedes leer y que es, sin duda, un referente para poetas de todas las generaciones. Te contamos quién es Ida Vitale y por qué no deberías de perderte su poesía.

Ida Vitale agradece, emocionada, su Premio Cervantes.  | Ballesteros / GTRES

Ida Vitale nació en Montevideo, Uruguay, en 1923. O sea que tiene 95 años y una vida de película. ¡A ver si alguien se anima a contarla!

Pura poesía esencial. Se la considera una de las grandes poetas latinoamericanas y es uno de los nombres más destacados de la Generación del 45, formada por intelectuales uruguayos como Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama -su primer marido-, Mario Benedetti o Idea Vilariño. Vitale es la última superviviente de esta generación y la máxima representante de la poesía esencialista, o sea, centrada en descubrir lo esencial a través del uso de la simbología y atenta siempre a la naturaleza, tanto del mundo como de sus habitantes y, sobre todo, de las emociones que hacen sentir sus versos. Una poesía ‘hacía dentro’ que posee una gran carga de profundidad. Poemas que te harán pensar, reflexionar y sentir.

La niña que se enamoró de las palabras. Además de poeta, Ida Ofelia Vitale D'Amico -su nombre completo- estudió humanidades y es ensayista, profesora universitaria, traductora y crítica literaria. Ella misma cuenta que creció en una familia de origen italiano donde abundaban las mujeres maestras, como su tía y su abuela. Sin embargo, reconoce que nadie la animó a leer, fue una atracción que surgió en ella de forma natural y sin remedio. Así, tratando de descifrar libros, quedó enamorada de las palabras para toda la vida.

El rey Felipe felicita a Ida Vitale en la gala de entrega del Premio Cervantes.  | Chema Clares / GTRES

Una mujer libre. Cuando la mujer aún ocupaba un lugar secundario, Ida Vitale, que reconoce que Uruguay era distinto en cuanto a género, al menos en ambientes literarios, rompió brechas: durante los años sesenta, fue miembro del comité de dirección de las revistas Clinamen y Maldoror. Ella reconoce que crecer en Uruguay fue decisivo, considera que en su país de origen no se marcaban tanto las diferencias de género como en otras naciones vecinas.

Años de represión y exilio. En 1974, sin embargo, Vitale tuvo que exiliarse a México como consecuencia de la represión de la dictadura uruguaya, que gobernó entre 1973 y 1985. Allí conoció al poeta Octavio Paz, con quien mantuvo una larga amistad y que fue quien le abrió las puertas al mundo editorial y literario en el país que la acogió. En 1984 regresó a Uruguay, pero se trasladó a Texas en el 89, con su segundo marido, el poeta Enrique Fierro. Allí residió hasta 2016, momento en el que enviudó. En la actualidad ha vuelto a Uruguay.

Su padre poético. Para Ida Vitale, su referente -al que llama su ‘padre poético’- es el poeta español Juan Ramón Jiménez, al que considera el mejor poeta español del siglo XX y que también estuvo fascinado por la obra de Vitale, que definía como ‘misteriosa y llena de encanto’. También mencionó en su discurso al recibir el Premio Cervantes al escritor José Bergamín, que fue su profesor en la Facultad de Humanidades y Ciencias en Montevideo a finales de los cuarenta, y a la poeta Gabriela Mistral. Su influencia se puede percibir en algunas de sus grandes obras como 'La luz de esta memoria' o 'Procura de lo imposible', sin embargo la autora posee un estilo propio que creó por sí misma.

Natural y honesta. La naturalidad de Ida Vitale trasciende incluso los momentos más formales. Así, contaba el ministro de Cultura, José Guirao, que cuando la llamó para contarle que había sido reconocida con el Premio Cervantes, la poeta le dijo que "los españoles siguen igual de locos que en la época de la conquista", en referencia a que le dieran este galardón y, también, el Reina Sofía de poesía iberoamericana y el García Lorca. Ella comentó con posterioridad que se había sentido sorprendida por la llamada, pero también "despertada antes de tiempo", ya que la llamaron a las seis de la mañana en su horario local.

Abriendo caminos. Vitale es la quinta mujer en los 44 años de historia del Premio Cervantes que recibe este reconocimiento. La primera fue María Zambrano en 1988 y le siguieron Ana María Matute en 2010, la cubana Dulce María Loynaz en 1992 y la mexicana Elena Poniatowska en 2013. Al recibirlo, Vitale recordó que don Quijote sostenía que ‘no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo’, pero explicó que “no es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura que acertó”. En la entrega del Premio Cervantes, Vitale además compartió confidencias con el rey Felipe. El monarca español le dio algo al oído, a lo que ella contestó en voz alta: “La adoro”. Posteriormente trascendió que el rey Felipe le había dado un mensaje cariñoso de su madre, la reina Sofía, que le entregó en 2015 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el Palacio Real de Madrid y con la que Vitale compartió una larga charla.

Y de regalo, su poesía. De entre todas sus obras, nos quedamos con ‘Fortuna’, uno de sus poemas más bellos y que reivindica la suerte de nacer mujer libre, una fortuna que no todas las mujeres comparten.

Fortuna

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

 

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

 

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

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