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Tus hijos usan demasiado el móvil y la tablet (y lo sabes)

¿Qué consecuencias tiene el uso indiscriminado de la tecnología en los menores? La cibergurú Sherry Turkle advierte: estamos criando a una generación de niños sin empatía a los que les cuesta concentrarse y estar solos.

Paka Díaz | Woman.es

Nico, de 8 años, no come si no le ponen a ‘Peppa Pig' en la tablet. Ana, de once, siempre va viendo películas o jugando en el móvil de sus padres cuando viajar en coche, aunque sea en trayectos cortos. Y en casa pueden pasar tardes enteras jugando con sus vídeo consolas. Ambos prefieren estar con los dispositivos a casi cualquier otra cosa. Nico y Ana corren el riego de no aprender a estar solos consigo mismos, ni a desarrollar el arte de la conversación o establecer relaciones profundas y duraderas. A estas alturas, a los dos les cuesta mucho quebrar su fuerte vínculo con los dispositivos electrónicos aunque sea por unas horas. Según la ciber gurú y socióloga del prestigioso Massachusetts Institute of Technology, Sherry Turkle, ambos corren el riesgo de tener falta de empatía, poca paciencia, baja tolerancia a la frustración y al aburrimiento. En la adolescencia, la soledad a corto plazo hace sentirse mal mientras que a largo plazo, facilita un desarrollo sano pero tanto las redes sociales como el uso de dispositivos en todo momento hacen que la soledad se convierta en una enemiga o, en el mejor de los casos, en una absoluta desconocida. Si en la infancia no aprendes a convivir contigo mismo, lo más probable es que acabes convirtiéndote en un adulto dependiente o solitario por falta de herramientas sociales.

Las consecuencias del uso indiscriminado de la tecnología en tus hijos pueden tener tentáculos muy largos y sorprendentes. Por ejemplo, puede estar directamente relacionado con el aumento del acoso escolar en unas formas, además, muchos más graves. En su libro ‘En defensa de la conversación’ (Ático de los libros), Turkle narra cómo la están llamando con mucha frecuencia de escuelas infantiles. Los profesores le escriben desconcertados y preocupados porque ven que los niños no están desarrollados emocionalmente. Una jefa de estudios de un colegio de Nueva York le explicó que “los estudiantes no hacen amigos como antes. Hacen conocidos, pero sus vínculos son muy superficiales”. La socióloga explica en el libro que las redes alejan a los niños entre sí, dificultando el desarrollo de la empatía. Así, si insultas a un niño a la cara ves como siente dolor, pero si lo haces a través de un móvil o de Facebook, sólo es diversión. Ser malo puede llegar a parecer hasta divertido. Y no duele. El resultado es imprevisible y peligroso. Una profesora confiesa que, al reprender a una alumna por haber excluido a otra compañera, la pequeña reconoció que no se sentía mal por lo que había hecho. No era capaz de percibir que la otra niña estaba herida. No era capaz de ponerse en su lugar. Sherry Turkle advierte: estamos criando a una generación de niños sin empatía a los que les cuesta concentrarse y estar solos. Pero también da esperanza: los propios menores están dando muestras de estar hartos. Miran a sus padres y madres ‘enganchados’ a los teléfonos móviles y sienten un profundo rechazo: “Ellos son nuestro espejo. Pero ya estamos viendo evidencias de que la próxima generación no quiere crecer como sus padres. Ahora son los menores los que están animando a sus padres y madres a dejar de usar el móvil en desayuno y la cena, en el coche, en el restaurante… Se está creando una resistencia de niños y jóvenes”, señala Sherry Turkle.

Tu libro ‘En defensa de la conversación’ empieza con una cita de una profesora que dice: "Los niños de 12 años juegan en el patio como si tuvieran 8 años... No parecen ser capaces de ponerse en los zapatos de otros niños. " ¿Que está pasando? ¿Qué causa en un niño el uso indiscriminado de dispositivos tecnológicos y la inmersión temprana en las redes sociales?

A los niños les tientan las mismas cosas que nos parecen atractivas a los adultos: no hace falta que estés solo, siempre te van a escuchar, puedes poner tu atención aquí o allá… Pero, como los regalos de un genio en un cuento de hadas, todo esto tiene un precio: no aprendes a escuchar a los demás, no vas a ser capaz ni siquiera de escuchar tu propia voz, ni tampoco vas a poder concentrarte en una sola cosa. Aunque, sin duda, para mi el mayor coste que tiene es la disminución de la empatía y una disminución en la capacidad de poder disfrutar de la soledad.

En tu caso personal, ¿dejas que sus hijos usen todo los dispositivos?

Para mis hijos, y también para mis estudiantes, tengo reglas que insisten en la necesidad de que existan espacios sagrados: no se pueden usar teléfonos en las aulas, ni tampoco en las comidas, en la cocina o en el coche. Es necesario que haya lugares para conversar y que tengamos lugares reservados para la reflexión.

El ‘bulliying’ está creciendo en las escuelas de todo el mundo, ¿puede relacionarse su aumento con el uso de las redes sociales y la falta de empatía en los menores?

Sí. Aprendemos nuestros hábitos en línea y es difícil recordar que estos hábitos no son siempre el modo adecuado de estar en nuestra vida social.

Hay padres que piensan que si apartan a su hijo de la tecnología lo están aislando ... ¿Qué les dirías?

No puedes apartar a tu hijo del universo tecnológico que forma parte de su tiempo. Yo no estoy hablando de hacer eso, ni abogo por ello. Estoy diciendo algo mucho más simple. Si tu hijo sabe cómo guardar el teléfono para mantener conversaciones significativas, entiende sus placeres y también su propósito. Si tu hijo no tiene miedo de la vulnerabilidad que requiere estar sin móvil, si conoce la experiencia de acaparar toda la atención de alguien y sabe cómo darla, e igualmente importante, si su hijo sabe prestar una atención completa a sí mismo, estás en el camino correcto.

¿Cómo "cura la conversación?" ¿Por qué es tan importante que hablemos?

Es imperativo que nosotros hagamos dos cosas: tenemos que ser capaces de hablar sin establecer previamente un orden del día y debemos recuperar nuestra capacidad para estar en soledad. Las dos van juntas. Cuando somos capaces de de estar con nosotros mismos, estaremos en un lugar donde sabremos quienes somos y seremos capaces realmente de escuchar a las otras personas en vez de proyectar en ellos lo que necesitamos para reforzar nuestro frágil Yo. La capacidad para la soledad y la capacidad para conversación están unidas. La tradición psicoanalítica lo explica muy bien, y voy a parafrasear: ‘Si no enseñas a tu hijo a estar solo, sólo sabrá ser un solitario."

Presumimos ser capaces de hacer mil cosas al mismo tiempo, por lo general siempre uno de ellos tiene que ver con el móvil o la tableta. ¿Cuáles son los riesgos de la multitarea?

No hacemos multitarea, es un mito. El cerebro hace solo una cosa cada vez. Nos movemos de una a otra. Cuando pensamos que estamos haciendo más de una cosa a la vez, en realidad lo que ocurre es que nuestro rendimiento está disminuyendo en todo lo que estamos haciendo. O sea, que lo estamos haciendo peor en todo. Esa es la cruel paradoja: ¡Creemos que estamos haciéndolo cada vez mejor a medida que estamos empeorando!

‘Mamá, papá, por favor, dejad el móvil’. Es terrible que los niños tengan que llegar a decir eso, pero es exactamente lo que está pasando. ¿Son los niños nuestro espejo? Que digan eso, ¿es un síntoma de esperanza o de desesperación?

Ellos son nuestro espejo. Pero también son nuestra mayor esperanza porque ya estamos viendo evidencias de que la próxima generación no quiere crecer como sus padres. Ahora son los menores los que están animando a sus padres y madres a dejar de usar el móvil en desayuno y la cena, en el coche, en el restaurante… Se está creando una resistencia de niños y jóvenes.

En tu libro señalas que, idealmente, el círculo de la familia debe ser un refugio donde no tengas que ser perfecto, ni tampoco tengas nada que temer. Un lugar dónde estar cómodo. Pero con los móviles y las redes sociales es complicado. ¿Deberíamos prohibir poner fotos familiares en las redes?

Creo que deberías pedir permiso a tus hijos antes de poner fotos de familia en las redes sociales. Creo que esa sería una buena opción. Y luego está el paso más importante, que es guardar tu teléfono cuando estés en familia en la cocina, en el comedor, en el dormitorio y en el coche. Es necesario que generes espacios para la conversación.