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¿Por qué nos gusta la Women's March?

La Marcha de las Mujeres ha batido todos los récords. Aunque se convocó en USA, ha habido manifestaciones en 75 países. ¿Por qué la apoyan mujeres de todo el mundo?

Paka Díaz | Woman.es

En todas las ciudades estadounidenses donde estaba convocada, a lo ancho y largo del territorio, los organizadores de la Women’s March, la Marcha de las Mujeres, han tenido que ampliar los recorridos, cerrar más calles o intentar dar más cabida a la gente. Porque los números han pulverizado las previsiones más optimistas. Llegaba gente, mucha más gente de lo imaginado. Si en Washington se esperaban 200.000 personas, lo cierto es que fueron más de 500.000. Más que a la proclamación de Donald Trump como presidente el día anterior. Y pasaba lo mismo en todo el país. En Chicago acudió más de 150000 personas. En Boston 125.000… Los policías daban la bienvenida a los manifestantes. Les sonreían y les animaban. El ambiente era festivo pero también solemne. Con los derechos de la mujer no se juega. Una frase planeaba sobre todas las concentraciones: “Los Derechos de la Mujer son los Derechos Humanos”, la que pronunció Hilary Clinton en 1995 en Beijing. Pero la marcha no se limitó a los Estados Unidos. Se han celebrado manifestaciones hermanas en 600 ciudades de 75 países, entre ellos el Aviv, Barcelona, Ciudad de México, Berlin, Tokio… Incluso en los territorios del norte de Canadá o el Ártico, desde donde aparecían fotos en Twitter de gente apoyando a muchos grados bajo cero… Pero, ¿por qué ha calado en todo el mundo? Primero por muchas e importantes razones: se trata de una marcha a favor de los derechos reproductivos, el cambio climático, la igualdad, la protección de las minorías latinas y musulmanas… Todos ellas amenazadas por Trump en campaña. Muchos y muchas asistentes bromeaban con seguir teniéndose que quejar otra vez por los mismos asuntos. Las pancartas señalaban que ya está bien de intentar quitar derechos civiles y de la mujer que se han conseguido tras muchos años de lucha. Estas son algunas de las razones.

1. Porque nuestro cuerpo es nuestro, aquí y en Pekín. Como dijo Alicia Keys “no vamos a dejar que ningún hombre controle nuestros cuerpos”. Hace 40 años se libró una dura batalla acerca del aborto en EE.UU. que acabó con la histórica decisión del Tribunal Supremo de declararlo un derecho protegido por la Constitución. De ese modo, se blindaba como intocable. Trump planea nombrar a un juez antiabortista para el puesto vacante en el Supremo y así intentar que la sentencia sea derogada, lo que permitiría a los estados conservadores prohibir o limitar la interrupción del embarazo. Además, las mujeres reclaman que los servicios de planificación familiar no solo sirven para abortar, sino que ofrecen asistencia ginecológica y médica muy necesaria en un país donde la sanidad es privada en su gran mayoría.

2. Porque es una oportunidad para Trump. Hasta la fecha, el magnate no ha demostrado saber ser un presidente para todos. Vale, apenas ha empezado a gobernar, pero ya ha hecho suficientes intervenciones como para dejar ver su talante y no es uno abierto que haga olvidar su brutalidad durante la carrera electoral. No ha sido capaz de suavizar su discurso para ganarse al electorado. No ha hecho ni el más mínimo esfuerzo. Sus declaraciones bordean lo antidemocrático (en Estados Unidos ya lo califican como ‘Trumpism’ y dicen que huele a fascismo). Esta gran marcha podría servirle para entender que no se debe sólo a sus votantes. Pero quizá sea en vano. Es más probable que su ego le impida ver más allá de su nariz.

3. Porque nos recuerda que los derechos no son gratis, ni infinitos o ni para siempre. La marcha es heredera del sufragio femenino y recoge el testigo de Occupy Wall Street (Ocupa Wall Street) el movimiento que surgió en paralelo a nuestro 15-M y que, también, despertó muchas ilusiones.

4. Porque es un movimiento internacional. Aunque hay voces que critican que las mujeres norteamericanas no se hayan puesto la pila hasta que han visto amenazados sus ‘dominios’, lo cierto es que el movimiento en el que se ha convertido la Marcha de las Mujeres es una rayo de esperanza de unidad por la igualdad.

5. Porque nosotras somos ‘la gente’. Leer ‘she is the people’ (ella es la gente) en las pancartas e incluso en la portada de algún periódico emociona. Tanto este eslogan como ‘we are the people’ (nosotras somos la gente) hacen referencia a una de las frases más repetidas por Trump: "We’re giving back the power to you, the people" (“Os estamos devolviendo el poder a vosotros, la gente”). Las mujeres lo vuelven en su contra para recordarle que ellas también son esa gente a la que el magnate hace referencia en sus discursos populistas. Por cierto, la frase de Trump es calcada a la que usa Bane, uno de los villanos de Batman (sí, pone los pelos de punta).

6. Porque no es cosa solo de mujeres. La marcha ha puesto de manifiesto que el feminismo es inclusivo. Los hombres también han llenado las calles, muchos de ellos acompañando a sus madres, esposas, novias, hermanas… Otros solos o en grupos de amigos. Verlos pone de relieve que el feminismo no es excluyente. No lo ha sido nunca. Ese supuesto odio de las feministas a los hombres es un invento machista, lo penoso es que lo compren tantas mujeres. Para muestra, reto a que alguien me lo demuestre con hechos (y no valen comentarios de trolls de Internet).

7. Por el diseño… Como sucediera con la campaña de Manuela Carmena para la alcaldía de Madrid, el mundo del arte se ha volcado con la Marcha de las Mujeres. El colectivo Amplifier Project convocó a varios artistas y el resultado ha sido una serie de bellísimos y poderosos carteles para la ‘Marcha de la Mujeres’. Todos hablan de dignidad, de igualdad y de fuerza y se han convertido en un reclamo más de la protesta. Mucha gente los ha usado como foto en sus perfiles en redes. Se enviaban, se imprimían… Además de permitir que se descarguen libremente los carteles creados (http://theamplifierfoundation.org/wethepeople/), en la web de Amplifier Project ofrecen la posibilidad de escribir cartas al Presidente pidiendo igualdad, ir a dar clases gratis a colegios o centros culturales e incluso dan becas de hasta 5.000 dólares a artistas interesados en crear diseños para estas campañas por la igualdad. Porque, según sus portavoces: “América no debe permitir la discriminación”. La campaña continúa…

8. Porque, pese a los peros, ilusiona. Vale, muchos de los eslóganes de la marcha suenan a Mayo del 68 y ya sabemos lo que pasó después. Sin embargo, volvemos a creer y a soñar. Al fin y al cabo somos humanos. Además, la marcha ha despertado a mucha gente que no votó en las pasadas elecciones y se ha dado cuenta de lo importante que es hacerlo. Entre los asistentes, muchos reconocían que si hubieran ido a votar, hoy Trump no sería el Presidente del país.

9. Porque es diferente: es femenina. La marcha no ha sido pensada por hombres y se nota. Da gusto ver el estilo femenino. Ha habido errores, muchos, seguro. Pero al menos se ha intentado en lo posible conservar la diversidad, mostrarla y convertirla en una bandera. Vale, ganan las mujeres blancas y por tanto privilegiadas, pero ahí está el movimiento diverso e incluyente. Aunque, como repetía la escritora y activista negra Shishi Rose: “No olvidéis que el 94% de las mujeres negras votaron a Hilary Clinton pese a su falta de interés por los problemas de la comunidad negra”. Rose declaró que, por encima de su color de piel y pese a que su voz clama contra el racismo y los privilegios blancos, por encima de todo se siente mujer.

10. Por el sentido del humor. Por ejemplo, en los ‘pussy hats', esos sombreritos de punto de color rosa que se veían por toda la manifestación y que lucían también orgullosas Lena Dunham y sus amigas, representan un símbolo que juega con la polisemia de la palabra ‘pussy' (gatito/coño). También las pancartas han lucido eslóganes muy divertidos. Por ejemplo la de ‘Melania blink if you want us to save you’ (Melania, pestañea si quieres que te salvemos) o el cartel que llevaba Melissa Benoist, la protagonista de la serie ‘Supergirl’, en el que se podía leer: ‘Hey Donald, don’t try to grab my pussy. It’s made of steel (Eh, Donald, no intentes agarrar mi coño. Está hecho de acero).

11. Por las líderes feministas. Allí estaban, los grandes iconos de la lucha por la igualdad y los derechos civiles… Gloria Steinem mandó un claro mensaje a Trump, se trata de democracia y de derechos humanos: “Si obligas a los musulmanes a registrarse, todos nos registraremos como musulmanes”. Además, Steinem recordó a las mujeres que nos tenemos siempre las unas a las otras. “Estamos unidas. Este día nos va a cambiar para siempre porque estamos juntas. Ninguna de nosotras, individualmente y colectivamente, volverá a ser la misma”. Por su parte la activista Angela Davis proclamó: “Somos agentes de cambio y esta marcha representa la promesa del feminismo de luchar contra la violencia de estado. Un feminismo inclusivo y transversal que nos llama a unirnos a la resistencia contra el racismo, la islamofobia, el antisemitismo, la misoginia y la explotación capitalista. Los próximos 1.459 días de la administración Trump serán 1.459 días de resistencia”.

12. Por las ‘celebrities'. Vale, la verdad es que aunque no hubiera ido ninguna, nos habría seguido gustando igual pero lo cierto es que muchas famosas se lo han currado. Han ayudado a organizarla, han puesto sus rostros y han usado sus voces para convertirse en altavoces de la marcha incluso aunque cortaran su intervención, como le pasó a una emocionada Scarlett Johansson, que pidió a Trump que apoyara a las mujeres y no acabara con el programa sanitario Planned Parenthood, un servicio que, aseguró, ha salvado su vida y la de sus amigas gracias a las revisiones y tratamientos para el cáncer que ofrece. Entre los mejores discursos, el de Madonna, pese a sus machacones ‘fucks’, el de Ashley Judd, que se proclamó una mujer desagradable (como llamó Trump a Clinton en campaña) y el de Janelle Monáe que aseguró que “las mujeres ya no vamos a escondernos. No seremos figuras ocultas. Tenemos nombres”, dijo y recordó que “fue una mujer la que os dio a Martin Luther King, a Malcolm X y, según la Biblia, a Jesús. No lo olvidéis nunca”.

13. Por el discurso de América Ferrara. Sin duda, el más poderoso de los que dieron las ‘celebrities'. Ferrara levantó a la audiencia con su “estamos aquí reunidos, a lo largo de todo el país y por todo el mundo para decir: Sr. Trump, nos negamos. Rechazamos demonizar a nuestros hermanos y hermanas musulmanes. Exigimos acabar con la muerte sistemática y el encarcelamiento de nuestros hermanos y hermanas negros. No renunciaremos a nuestro derecho al aborto seguro y legal. No pediremos a nuestras familias LGTB que den un paso atrás. No pasaremos de ser una nación de inmigrantes a convertirnos en una nación de ignorantes”. Y añadió: “El Presidente no es América. Su gabinete no es América. El Congreso no es América. Nosotras somos América. Y estamos aquí para quedarnos”.

14. Porque es justa. Como dijo Thomas Jefferson y se ha mencionado mucho durante estos días, ‘cuando la injusticia se convierte en ley, la resistencia se convierte en un deber’. Pese a que a alguien le pueda interesar esta o aquella política de Trump, lo cierto es que un presidente que quiere cerrar el país con un muro da mucho miedo, pero que además sea un misógino con ínfulas lo convierte en alguien contra quien luchar si eres mujer o si crees en la igualdad. Ni la mejor política compensa el constante menosprecio de Trump hacia las mujeres, que queda patente en los videos que comparan su mala educación hacia su esposa Melania, en contraste con el compañerismo cómplice que mostraba Barack hacia Michelle.

15. Porque ha unido a muchas comunidades distintas. En la marcha incluso se podía ver a musulmanes y judíos compartiendo carteles hermanados. Se daba apoyo a los refugiados, a los inmigrantes, a la comunidad LGTB…

16. Porque ha sido una gran muestra de sororidad. La mayor hasta la fecha. Sororidad, solidaridad femenina, hermanamiento universal. Madres e hijas fueron a manifestarse juntas, del brazo. Amigas y familias. Pero también mujeres desconocidas cada una de su padre y de su madre coincidieron en la marcha y sintieron como si fuera un abrazo gigantesco la fuerza de las mujeres allí reunidas y unidas. La unidad que reclaman las activistas de todo el mundo se hizo real por un momento. Y, ojo, porque si la mujer decide reclamar sus derechos al 50%, si lo decidimos todas nosotras, no hay sistema patriarcal que pueda detenernos.