«Hollywood es muy tentador, allí te encuentras personas interesantes cada día; pero México me mantiene con los pies en el suelo.» | Víctor Deschamps

Entrevista a Guillermo Arriaga por su nueva novela, "El Salvaje"

El exitoso guionista de “Amores perros”, “21 gramos” y “Babel” nos trae su mejor novela. Una obra feroz llena de violencia y amor a partes iguales. Palpitante. 

Ester Aguado

Resulta extraño que de una mente tan calmada y reflexiva como la de Arriaga puedan salir unas historias tan brutales, vertiginosas y violentas. Él argumenta una ley del cine: los oscuros son los que hacen comedia; los luminosos se dedican al drama. Arriaga se define un optimista compulsivo. Su encanto lo confirma.

Venía un poco aterrada por su aspecto, pero nada que ver...

Sí que doy miedo, ¿eh? En algunos festivales de cine nadie quiere venir a buscarme al aeropuerto. Pero soy buen tipo, me cuesta enojarme.

Dieciséis años sin escribir una novela, ¿por qué esta?

Las historias son como la humedad, encuentran por dónde salir. Al empezar, no sabía si sería un guion... Lo más importante en una novela es qué punto de vista vas a tomar. Esta requería ver qué le pasaba al personaje por dentro y contarlo en primera persona, algo casi imposible de llevar al cine.

“El Salvaje” es una historia brutal pero adictiva, ¿por qué? 

Los seres humanos estamos compuestos de emociones muy contradictorias y paradójicas. En esta historia hay mucha violencia, pero también hay amor, amistad, generosidad y nobleza con los animales. Eso ayuda a que te vincules con la historia. No es solo un catálogo de desastres, sino también de cosas buenas que puede tener la vida.

"El Salvaje" engancha. Arriaga publica su novela más madura (Alfaguara, 21,90 €), aunque continúa vinculado al cine. Hace años que ya no trabaja con Alejandro González Iñárritu, pero acaba de producir “Desde allá”, de Lorenzo Vigas, que optaba al Goya a la mejor película iberoamericana. | D.R.

Tiene un formato innovador, con dos historias paralelas...

Si hay algo que defina mi carrera es el riesgo, huyo de las zonas de confort. Hay que intentarlo, aunque luego no resulte. Las dos historias se fueron entrelazando, algo que yo desconocía al inicio.

De las dos influencias de un escritor: la vida y otros autores, ¿qué pesa más en usted?

La vida. Quiero que los lectores sientan que yo estuve ahí, que respiren verdad, porque la historia sucede en el barrio donde yo crecí, con mis vecinos... Soy afortunado de haber crecido allí y en una familia que siempre privilegió la cultura y no las revistas del corazón.

También es director de cine –“Lejos de la tierra quemada”, la primera película de Jennifer Lawrence–. ¿Qué disfruta más?

Todo. Es un privilegio no estar metido en una oficina y poder contar tus propias historias. Toda mi obra es original y no toda es oscura... Tengo una comedia, “Escuadrón Guillotina”. Y mi primer corto (“Rogelio”, 2000) también lo es.

Sus dos hijos, Mariana y Santiago, siguen sus pasos... 

Voy a producir su primera película como directores, “A cielo abierto”. Me enorgullece lo educadísimos que son, nada arrogantes. Son buena gente. 

Si no hubiera sido escritor... 

Me hubiera gustado tocar la guitarra o haber sido futbolista.