La joven promesa vasca Amaia Aberasturi. | Paula Arranz

El embrujo de Amaia Aberasturi, la nueva promesa del cine español

La joven vasca protagoniza la película “Akelarre”, la única ficción española a competición en el Festival de San Sebastián.

Isabel Loscertales | Woman.es

Está nerviosa, expectante e ilusionada. Con sólo 23 años, Amaia Aberasturi sueña con poder vivir de la interpretación y su trabajo en “Akelarre”, de Pablo Agüero, le ha caído como un regalo caído del cielo. Ser desconocida para el gran público y protagonizar la única película de ficción española a competición en el Festival de San Sebastián 2020 es entrar por la puerta grande. Un trampolín que le convertirá en el centro de muchas miradas y en uno de los nombres revelación del año. Le sobran ganas y talento.

La “presentación en sociedad” es este sábado 19 de septiembre y lo hace escayolada: se está recuperando de una caída a caballo. Amaia nos explica que está emocionada por estar ahí: «estoy nerviosa porque quiero que la acojan bien y que valoren mi trabajo», dice.«La verdad es que es una ilusión en la que no había pensado, soy una persona que vive muy en el presente. Al acabar de rodar la película, me quedé con una sensación muy positiva por mi trabajo y por el equipo, pero no pensé más allá. Cuando me dijeron que íbamos a la Sección Oficial, me quedé alucinada, feliz».

Amaia Aberasturi, la protagonista de "Akelarre". | Paula Arranz

La película “Akelarre”, dirigida por el argentino Pablo Agüero, nos traslada al País Vasco de principios del siglo XVII, a una aldea costera cuyos hombres están todos faenando en el mar. Allí aterriza el temible juez Rostegui (Àlex Brendemühl) para arrestar y acusar a un grupo de mujeres de brujería. Una de esas jóvenes, Ana (Amaia Aberasturi), no tardará en dar rienda suelta a su imaginación para saciar las ansias de conocimiento del juez y así ganar tiempo hasta el regreso de los hombres al pueblo.

Amaia Aberasturi y Álex Brendemühl en un fotograma de "Akelarre". | David Herranz

“Akelarre” supone una revisión feminista de la caza de brujas, en la que el mito de la bruja queda retratado como una clara estigmatización de la mujer. Como indica Amaia Aberasturi, «hasta ahora todo se ha contado desde el punto de vista del hombre, desde el patriarcado. Sin embargo, “Akelarre” lo cuenta desde el punto de vista de la mujer, se ve que detrás de esas acusaciones de brujería solo hay unas chicas jóvenes y felices que lo único que quieren es disfrutar de la vida.» La joven vasca aplaude este tipo de filmes, pues aunque reconoce que su generación es más igualitaria, opina que «todavía queda mucho por hacer, a mí tampoco me hace gracia volver tarde a casa y aún escucho los típicos comentarios machistas».

Las jóvenes acusadas de brujería en "Akelarre", por montar una fiesta en el bosque. | David Herranz

Ana es un personaje al que Amaia Aberasturi logra impregnar de fuerza, frescura y seducción. Consiguió el papel en un casting. «Nada más leer la separata dije, “esto tiene que ser mío”. Me encantó y, además, en ese momento el personaje se llamaba Amaia, lo viví como una señal, aunque al final le cambiamos el nombre a Ana. El personaje es maravilloso, me encantó desde el minuto uno. Fue amor a primera vista».

La película combina con naturalidad euskera y castellano y nos sumerge en la magia natural de los parajes vascos, en muchos de los cuales se vivieron verdaderas cazas de brujas. Amaia admite sentirse orgullosa de mostrar un trocito de su cultura, a la que tanto ama. Asegura que ponerse en la piel de la joven acusada de bruja no le fue difícil y para hacerlo se apoyó en su coach, Clara Méndez Leite. «Eso sí, -admite- hay un trabajo bastante profundo de composición de personaje porque Ana y yo no nos parecemos en nada; sí tenemos la misma vitalidad pero no me considero tan valiente ni tan echada para adelante». Se ríe al recordar la escena en la que tiene que simular un orgasmo, tan estupendo como el de Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally”. 

La actriz Amaia Aberasturi. | Paula Arranz

Amaia Aberasturi, nacida en Artea (Vizcaya), es cauta y tiene los pies en el suelo. Estudió educación infantil y primaria además de interpretación. «Ser profesora me encanta pero es mi plan B, mi sueño desde los doce años ha sido ser actriz y estoy luchando por ello». Antes de “Akelarre”, protagonizó el filme “Vitoria 3 de marzo” e interpretó a un personaje de reparto en la serie “45 revoluciones” (A3). «Fue un papel que me gustó porque es el único contacto que he tenido con la comedia». 

Cuando le dicen que su nombre suena a una de las actrices revelación del año ella lo toma contenta pero precavida. «Es un placer que me lo digan pero estas cosas ya sabemos cómo son, igual suena la flauta o se queda en nada, no lo sé. Vivo en el presente y ya veremos qué pasa en un futuro. Ahora me toca trabajar duro, pero ya sabemos cómo es esta profesión, siempre hay un factor suerte que no depende de ti. Además es una carrera de fondo, unas veces tenemos mucho trabajo y otros nada, hay que aceptar eso y tirar para adelante».