El cineasta Dani de la Orden debuta con la novela "Darse un tiempo (y otras mentiras)". | Matías Uris

Dani de la Orden: "Es más cursi colgar una foto con tu pareja en Instagram que ver o leer una comedia romántica"

El cineasta Dani de la Orden, detrás de éxitos como 'Élite' o 'Loco por ella', debuta en la literatura con la novela 'Darse un tiempo (y otras mentiras)', una vuelta de tuerca al romanticismo en clave millennial.

Isabel Loscertales

Dani de la Orden es uno de los directores de cine del momento a sus escasos 32 años. Debutó hace una década con la comedia romántica 'Barcelona, noche de verano', un homenaje a su ciudad natal que tendría continuidad en 'Barcelona, noche de invierno'. Fue el principio de una fructífera carrera que le ha llevado a codirigir la serie 'Élite' (Netflix), convertida ya en todo un fenómeno internacional, y a firmar algunas de las películas más taquilleras como 'El mejor verano de mi vida'. 

Acaba de estrenar en Netflix 'Loco por ella', una comedia romántica notable y emotiva que ahonda en la salud mental y que arremete contra el tópico de “si quieres, puedes”. Y esperamos ver pronto 'Mamá o papá', con Paco León y Miren Ibarguren, cuyo estreno en salas se ha pospuesto por la pandemia y que promete hacernos reír a carcajadas.

Pero esta vez no queríamos hablar con Dani de la Orden por sus películas, sino de su primera novela, 'Darse un tiempo (y otras mentiras)', que acaba de lanzar con el sello Crossbooks. La protagoniza David, un millennial inseguro e inmaduro pero encantador, heredero de un videoclub en las últimas, obsesionado con las comedias románticas y enamorado del amor. Acaba de darse un tiempo con su pareja, Sara, con quien sale desde hace cuatro años. No sabe lo que quiere. ¿El valor del libro? De nuevo, saber darle la vuelta a los tópicos románticos para calar con un mensaje alejado de cursilerías y que rehúye los roles de género arcaicos.

Dani de la Orden nos atiende por teléfono. Ha tenido que dejar momentáneamente el rodaje de la quinta temporada de 'Élite': no puede moverse por culpa de una hernia discal.    

¿En qué momento decides pasar de hacer películas a escribir un libro?
Es complementario. Tenía esta historia sobre un chaval enamorado de las comedias románticas, que lo deja con una chica y que cuenta cómo se siente a través de las películas románticas que ha visto. Veía complicado poder hablar de 'Annie Hall', de 'Pretty Woman' y de todas esas comedias que me flipan, en una película. Ya solo por los derechos era complicado. Así llega la historia del libro. 'Alta fidelidad' siempre la tenía como un referente, y fíjate que parte casi de la misma estructura. 

No es la típica comedia romántica...
Normalmente las comedias románticas son al revés, hablan de la conquista. A mí me intentaba hablar de la parte más agria, del haberlo dejado. Y de ese concepto del “darse un tiempo”, parece romántico porque es un no querer abandonar, nos tenemos que seguir viendo... pero en realidad es algo muy tóxico.

A David, el protagonista, le gusta autoengañarse.
David es un tío muy inseguro que no se gusta nada. De ahí esa necesidad imperativa de buscar la aprobación con el amor. Pero lo de menos es ligarse a la chica, hay algo más de fondo. 

Es un personaje enamoradizo y romántico, pero también muy inmaduro... ¿te interesaba especialmente tratar esta inmadurez masculina? 
Sí, David aparte de inmaduro, es tóxico. Por un lado, es un tío emocionalmente muy abierto, no tiene problema en exponerse, hablar de sus emociones, mostrar sus debilidades... eso a la vez un símbolo de madurez. Pero es inmaduro en el sentido de que no sabe lo que implica querer, no entiende por qué se enamora tanto y el porqué de su fijación con el romanticismo... lo descubre al final del libro. Como no sabe lidiar con sus inseguridades, cree que con el amor las va a mitigar. Que estés enamorado o que le gustes a alguien no significa que seas mejor. 

Retrato de Dani de la Orden con su libro "Darse un tiempo (y otras mentiras)", de Crossbooks. | Matías Uris

¿Cuánto tiene de ti este personaje? 
Como yo, es un amante del cine y todo lo que dice sobre las comedias románticas y sobre las relaciones es algo que yo he pensado. Como no soy escritor, tenía que tirar de mis pensamientos más comunes, se me hacía complicado construir un personaje cuando no tengo oficio de crearlos desde cero. He tenido que jugar en casa. Pero me gustaría pensar que yo no tengo ese comportamiento tan tóxico. Además, lo último que quiero es escribir un libro para que la gente me conozca. No tiene nada de autobiografía porque, si te digo la verdad, mi vida no es muy interesante.

Mucha gente opinará todo lo contrario...
Eso es de cara a la galería. Instagram hace mucho daño.

También tú tendrás...
Sí, pero fíjate, el otro día fui a una cena y conocí a una nefróloga. De repente, me pareció la persona más interesante que había conocido últimamente por todo lo que me explicaba. Sin embargo, a ella no le van a hacer ninguna entrevista. Y yo, que me dedico a distraerme y a distraer con comedias que te lo hacen pasar bien, me encuentro contestando a cien medios distintos en una semana. Se me hace una montaña, no considero que tenga una opinión relevante con respecto a nada. Debe ser que me gusta escucharme muy poco. Honestamente, creo que mi vida no es interesante, simplemente he conseguido tener la habilidad de, a través de la monotonía propia del día a día, crear historias de pequeñas tonterías.

¿Ha sido muy diferente la experiencia de hacer una película a escribir un libro?
El libro ha sido algo íntimo, es muy diferente. Al final una película es de todos, hay un equipo de cien personas y solo para poner un plano dependes de cincuenta. Yo no escribo guiones aunque trabajo muy de la mano con el guionista. Escribir guiones me da mucho respeto. También escribir un libro (risas) pero me he aventurado quizás porque nadie me dijo que frenara. Un guión es solo la base, puede empeorar o mejorar según el equipo; en cambio en un libro lo que queda escrito, queda escrito.

Tu novela es un bonito homenaje a las comedias románticas, aunque a la vez apunta a lo engañosas y nocivas que pueden llegar a ser, ¿no? 
Creo que ahora están cambiando. Antes parecía que no podían existir sin un final feliz o sin el mensaje de que el amor es maravilloso. Afortunadamente, hoy en día las comedias románticas se usan para hablar de diferentes comportamientos emotivo-sociales sin necesidad de que acaben bien o mal. Creo que en ese aspecto ha habido una evolución. No creo que sean nocivas, al final lo bueno que tiene la comedia romántica es que, sin quererlo, hacen una especie de estudio concreto de la época.

¿No crees que el género está a menudo estigmatizado?
De alguna manera, y a veces sin quererlo, nos sale un instinto crítico con las cosas que intentan contar algo bueno de la vida. Aceptamos mejor las historias que implican un sufrimiento o una gran aventura. Cuando algo nos enseña nuestra propia cotidianidad, como cualquier comedia romántica, y encima añade un poco de ética, salta la alarma. La cursilería la tenemos en el día a día y nos gusta. Creo que es mucho más cursi colgar una foto de tu pareja en Instagram. La comedia romántica siempre tiene ese prejuicio de “lo típico” y “lo previsible”... he visto muy pocas pelis que no sean previsibles y no me molesta tampoco. Sé que Indiana Jones no morirá. Nos aventuramos a tener un comportamiento condescendiente con las comedias románticas, porque todos hemos vivido algo de esa pequeña aventura que es conocer a alguien. Nos sale sin querer ese prejuicio que luego se desmonta cuando esa película la va a ver un montón de gente. 

Han habido demasiadas comedias románticas de “mujer encuentra a su príncipe azul”.
Es cierto que la mayoría de las comedias románticas de los 90 y 2000, exceptuando Norah Ephron, han sido escritas por hombres y hecha para mujeres (¿qué significa, por cierto, que una película sea hecha para mujeres? Me parece una estupidez). Eso no ha ayudado. Allí se establecían los roles de género que tanto daño han hecho, esa chica objeto de deseo, esa chica que es una herramienta para que el tío cambie... Luego llega 'Fleabag' y te cambia todos los estereotipos habidos y por haber y se quita esa gran losa de la mujer perfecta hecha para que el hombre madure. 

¿Tu comedia romántica favorita cuál es?
No tengo ninguna, doy una diferente en cada entrevista (risas). He hablado mucho de 'Frankie y Johnny', pero creo que '500 días juntos' marcó un antes y un después. Está escrita desde el punto de vista de un chico que idolatra a una chica, y ella le dice que no quiere nada con él. Me pasé una semana odiando a Summer y de repente cuando maduras te das cuenta de que la has juzgado mal: ella lo deja claro desde el principio y es él quien se obsesiona. Fue muy moderna para la época.

Una cuestión que se toca en tu novela. ¿Qué crees que hubiese pasado en una secuela de 'Love Actually' cuatro años después?
Creo que hicieron algo benéfico pero no la llegué a ver. Es por algo que hay tan pocas secuelas de comedias románticas. Hay algo que no te quieren contar las comedias románticas: eso que se llama monotonía, rutina, hastío, crisis... Es importante saber por qué no hay un segundo 'Notting Hill' o un 'Pretty Woman 2'. 

Dani de la Orden compagina la promoción de su debut literario con el rodaje de la quinta temporada de "Netflix". | Matías Uris

'Darse un tiempo (y otras mentiras)' es también un homenaje a los videoclubs, ¿eres muy nostálgico?
Sí, pero no soy un nostálgico cebolleta de “esto era mejor”. Tengo todas las plataformas y las disfruto muchísimo, pero sí hay algo que echo de menos que es el darle más importancia a una película. Moverse, ir al videoclub, dedicar tiempo a elegir, discutir cuál cogías... Había una cultura del audiovisual más elaborada. Ahora la vemos en la cama, con el móvil al lado, nos quedamos dormidos... no hay ese ritual de antes. He estado rodando 'Élite' y he dado la vida, me he entregado en cada rodaje, y he visto cómo unos adolescentes la tenían de fondo mientras hablaban... Hay que educar la mirada y darle más importancia a la cultura audiovisual.

¿Vas a llevar tu novela al cine?
No lo pensaba, pero ya he recibido tres llamadas de gente interesada en la adaptación. Yo no tengo los derechos, así que si se lleva al cine no es algo mío. Me haría mucha ilusión aunque cuando la escribí no se me pasó por la cabeza. Sería una película barata y puede ser divertida, los personajes son cachondos, tiene un punto generacional, aunque no me guste la palabra porque me parece muy genérica y atrevida.

¿Qué nos puedes avanzar de la quinta temporada de 'Élite'?
Nada. Me prohíben a hablar de ello. Me matan. Me cuelgan.

Tienes pendiente de estreno 'Mamá o papá', que se retrasó por la pandemia, de esa sí que nos podrás hablar... 
Todavía no sabemos cuándo se estrenará. Es una comedia familiar muy divertida y alocada que está hecha para que se disfrute en una sala llena. Esperamos que se puedan llenar pronto.

Acabas de estrenar en Netflix 'Loco por ella', codiriges 'Élite', que se ha convertido en un fenómeno internacional, pronto estrenarás 'Mamá o papá'... y llevas ocho películas dirigidas, sin contar documentales, otras series, cortos y videoclips. Y eso que tienes solo 32 años, ¿de dónde te viene todo ese talento?
De mi espalda porque ahora mismo no me puedo levantar (risas). El precio que he pagado por hacer tanto es que ahora mismo tengo una hernia discal de caballo. No lo sé. Ni idea. Voy tirando, no me arrepiento de nada. Quizás ahora sí iré más poco a poco, no tengo la misma energía que cuando tenía 25 y también está la inseguridad y el miedo. Todas las películas de la primera a la última me han dado algo y estoy orgulloso de lo que han significado para mí.

¿A qué te refieres con eso de la inseguridad?
Ahora mismo tengo más inseguridad que cuando empecé. Yo cuando hice 'Barcelona, noche de verano', aunque no tenía idea de cine, me creía Kurosawa. Tenía mogollón de energía y cuando vi que el primer montaje era un churro y todos los errores cometidos, me di cuenta de que no tenía idea de nada. Yo cada película la afronto con determinación, pero también con una inseguridad extrema. No tengo ningún interés en demostrar que lo tengo claro, en aparentar que yo tengo la verdad absoluta... Tengo interés en que la gente me siga y coopere conmigo para que la peli quede mejor. Lo importante del director es que el cariño que tú sientes por esa película lo llegues a contagiar al equipo y la sensibilidad que tú tienes por esa historia la gente se la crea. Es importante que todos estén enamorados del proyecto. No me interesa que la gente me respete y no me dé su opinión. Soy director, no un genio. No tengo la verdad absoluta.