Las sirenas, grandes protagonistas del cine, las series y la literatura.  | D. R.

Atentas, cazadoras de tendencias: llega la fiebre de las sirenas

Este año, se llevan las colas de pez… en series, películas y libros. Sé la primera en sumarte a la nueva ola.

Ana Cortizo | Woman.es

Lo hemos visto antes: se toma un tema clásico de la mitología, el folklore o la literatura infantil, se le da una vuelta de tuerca adulta y ¡voilà!, la tendencia está servida. Gracias a este método, los vampiros se alzaron de la tumba neorrománticos, luego sangrientos y sensuales, y después enamorados y vegetarianos (respectivamente 'Entrevista con el vampiro', 'True blood' y 'Crepúsculo'). Los ángeles se llenaron de conflicto interior (‘Lucifer’) y los cuentos de hadas dejaron de ser para niños (‘Fábulas’). Todos vuelven cada cierto tiempo, como los pantalones de cintura alta o el corte pixie.

Las sirenas de 'H2O' se hicieron muy célebres en la década anterior.  | D. R.

Pero es la primera vez que las sirenas hacen su aparición en este movimiento pendular y, como sucede con las grandes ideas, no nos podemos creer que a nadie se le hubiera ocurrido antes.

Las sirenas, esos seres híbridos que llevan en nuestras leyendas 3.000 años, son un caramelito para narradores y guionistas: delicadas, terribles, bellas y monstruosas,  habitantes de la frontera trágica entre el mar y la tierra. Son también carne de teoría feminista: libres en el mar, indefensas (y habitualmente enamoradas) en tierra firme… En fin, se nos pone en marcha la máquina de hacer paralelismos con el heteropatriarcado solo con mencionarlas. Y, por supuesto, los ‘millennials’ las adoran: son de género fluido (o, al menos, resbaladizo), tienen un dress code a imitar y su pelo es una inspiración (sí, el 'mermaid hair' sigue pegando fuerte). Hay hasta escuelas de sirenas que te enseñan a posturear cola en ristre. Que tiemble Instagram.

Y, a pesar de las muchas preguntas anatómicas que nos despierta este dato, son sensuales. Los asirios ya las consideraban vampiresas húmedas (con perdón) y, a través de griegos, eslavos y británicos, las sirenas han persistido a la altura de su reputación erótica. Hasta en España tenemos leyendas sobre ondinas que se peinan con cara de no haber roto un plato hasta que aparece un paseante y se lo llevan a su habitación del placer subacuático. SI queréis ver hasta qué punto puede ser perturbador el erotismo sirenil, echad un vistazo a ‘The lure’, una película polaca de 2015 que hace un ‘retelling’ sangriento de ‘La sirenita’, de Hans Christian Andersen, con sexo post-cirugía de implante de piernas incluido (nota: NO es bonito).

Una de las protagonistas de la película 'The Lure'. | D. R.

Pero, ¿por qué sucumbimos ahora a la fiebre sirenil? Parte de la tendencia se debe al ‘remake’ con actores reales de ‘La sirenita’ que prepara Disney y que, por cierto, tiene una pinta mucho menos mustia desde que Lin-Manuel Miranda sustituyó como director a Sofia Coppola y a Joe Wright. Pero, curiosamente, al amor de este proyecto han surgido otros más originales, que reivindican a la sirena como un ser más complejo que el de Disney, y arrojan un mensaje diferente a: "Para gustar a ese hombre debes cambiar todo lo que haya en ti que no encaje con él, por peligroso o doloroso que sea, y perder completamente tu voz".

El proyecto que más revuelo está levantando es ‘Siren’, una serie que acaba de estrenarse en la plataforma Freeform y en la que las sirenas, lejos de limitarse a cimbrear la cola sobre la roca de turno, llegan a la costa en pie de guerra, dispuestas a luchar por su derecho al océano y a vengar el genocidio perpetrado por los humanos entre las de su raza. No esperéis canciones sobre las bondades de la vida bajo el mar ni sesiones de peinado con tenedor. La escabechina constante deja poco tiempo para eso.

También está arrasando la novela 'La sirena y la señora Hancock' (la acaba de publicar en España Siruela), de la debutante Imogen Hermes Gowar, que a través de la historia de un rico comerciante, la sirena que tiene prisionera y la exprostituta con la que se casa nos habla de las distintas prisiones de las mujeres (burdeles, matrimonios, peceras… lo habitual) en el Londres del siglo XVIII.

Porque resulta que las sirenas se están convirtiendo en una herramienta que permite a las autoras explorar ciertos temas (pérdida y pertenencia, libertad y esclavitudes, poder e indefensión) muy importantes en la agenda femenina. Solo hay que echar un vistazo a novedades literarias como 'The surface breaks', en el que Louise O’Neill reconstruye en clave feminista el cuento de Andersen, o ‘The gloaming’, de Kirsty Logan, que emplea la naturaleza cambiante de la sirena protagonista como metáfora de la bisexualidad. Tú empodera a una sirena y verás la que se arma, postulan ambas novelas.

Por último, y en clave más ligera, nos llegarán pronto ‘The pisces’, la novela de Melissa Broder, y el 'remake' de ‘Splash’ (con Channing Tatum en el papel de Daryl Hannah), que traen la inevitable reversión de géneros a la ola sirenil. En ambos casos, la cosa va de chica conoce a tritón, chica besa a tritón, chica se pregunta cómo se hacen ciertas cosas con un tritón. En los próximos meses veremos muchas reflexiones al respecto.