El multifacético Boris Izaguirre, que ahora está inmerso en sus programas de TVE (Prodigios, La hora, Lazos de sangre) y Onda Cero (Por fin no es lunes). | Carlos Ruiz B. K.

Boris Izaguirre: "Voy a todas las entrevistas a hacer terapia"

Le acaba de poner voz a su primer audiolibro, "Tiempo de tormentas" (Storytel), mientras confiesa que va a dejar de escribir por un tiempo y devolverle a la televisión su prioridad.

Ester Aguado

Le llamamos puntualmente porque, con lo educado que es, intuimos que no le gustaría que nos retrasáramos... Pero nos cuenta que no ha tenido tiempo de comer, porque su anterior entrevista ha durado más de lo previsto... Y, media hora más tarde, cuando nos llega el turno de hablar con él, lo entendemos. Hablar con Boris es como entrar en otra dimensión: es culto, es divertido, a veces se torna reflexivo y te permite ir recorriendo con él recuerdos, impresiones, anécdotas que convierten este encuentro telefónico en una caja de sorpresas. ¿La abrimos?

¿Cómo ha sido la experiencia de grabar, para Storytel, tu primer audiolibro, 'Tiempo de tormentas', el último libro que escribiste (Ed. Planeta, 2019)?

Muy emocionante. Han sacado dos de mis novelas: 'Tiempo de tormentas', que es muy autobiográfica y por eso la narro yo y 'Un jardín al norte', con protagonista femenina, Rosalyn Fox, a la que le pone voz la actriz de doblaje Neus Sendra (que también ha hecho 'El tiempo entre costuras' y 'Sira'). Cuando me lo propusieron, me generó cierta inquietud, porque yo no he estudiado interpretación ni he dado clases para modular la voz... Además, para un autor, una vez que termina la novela ya no es suya, pertenece a los lectores, así que volver a leerte es algo antinatural, nunca sucede.

¿Estuviste a punto de rechazarlo?

Pues sí, porque no sabía si iba a ser capaz. Pero es una experiencia muy interesante, porque volverse a leerse es un tabú que, en el momento en el que lo quiebras, se convierte en algo nuevo y conquistable. 

¿Y has tenido que aprender alguna técnica?

Sí, he hecho ejercicios para tener más voz y he aprendido a respirar con el estómago, no sólo con los pulmones. Y es fantástico, muy eficiente. Se lo había oído decir a muchos compañeros a lo largo de mi carrera y nunca jamás se me ocurrió que me iba a tocar hacerlo. 

Éste es el primer audiolibro escrito y narrado por el propio Boris, muy autobiográfico. | Storytel

Cuando uno vuelve sobre sus propias palabras: ¿no le entran ganas de cambiarlas?

Tenía ese miedo, pero 'Tiempo de tormentas' es una novela muy, muy, muy trabajada. Yo partí de la premisa de que la iba a escribir en cuatro meses... ¡y tardé cuatro años! Yo quería escribir una novela, pero era tan autobiográfica que parecía un documental, así que tuve que trabajarla mucho. Con la muerte de mi madre, yo me di cuenta de que ella, más que educarme, me enseñó a buscar la libertad, a labrarme un futuro sin traicionar mi homosexualidad. Ella nunca lo vio como un obstáculo, si no como una circunstancia, una forma de ser. Y creí que eso era algo interesante de compartir con los demás. Y pensé que si iba narrando cronológicamente esos 49 años de relación, bastaba. Pero no era suficiente para una novela. 

Yo pensé que el primero de tus audiolibros sería 'Villa Diamante', finalista del Planeta 2007...

Sí, hubiera estado bien, pero 'Un jardín al norte' es una novela de aventuras, sobre una espía real al servicio de la Corona británica... y 'Tiempo de tormentas' tiene lo que Almodóvar definió como la autoficción, que está tan de moda ahora en las series: historias reales que tienen algún elemento de ficción. Es verdad que 'Villa Diamante' es una historia real: la casa que Gio Ponti construyó en Caracas en 1957 es el eje en el que se mueve toda la novela. Pero siempre lo hago con todas mis novelas. parto de una anécdota real y sobre ella construyo toda una ficción. Estaré encantado de que Storytel la incluya en su catálogo, claro, aunque no creo que la pueda leer, su prosa es muy barroca. Yo he ido perdiendo barroquismo en favor de una sintaxis más ligera.

¿Así que 'Tiempo de tormentas' es la novela que más te representa?

No, pero sí que ha supuesto un antes y un después. Yo estoy muy decidido ahora a involucrarme más en mi trabajo televisivo, le voy a dedicar más esfuerzo e interés. He estado compaginando la tele, durante muchos años, con escribir, como si no quisiera darle el respeto que sí que me ha dado a mi, por el contrario. Así que ahora me voy a tomar mi tiempo antes de comenzar una nueva novela.

Y cuando retomes la escritura, ¿pensarás también en la gente que no lea tus novelas, que sólo las escuche?

¡Claro! Es algo nuevo y me encanta que la tecnología haya venido a visitarme. Lo prefiero a intentar ir yo a intentar incorporarme (risas). 

Audiolibro de Boris Izaguirre en Storytel, narrado por Neus Sendra. | Storytel

¿Porque tú lees o escuchas?

Tengo a dos grandes amigas, que son muy lectoras y que también escuchan y que lo hacen con novelas históricas como Santiago Posteguillo y eso me llamó la atención. Así que les pregunté... y después de varios meses de conversación, me dijeron que mi voz era, de todo, lo más reconocible. ¡Es lo que más imitan! El aspecto es más variable, pero la voz permanece. Y me animaron a grabar algún audiolibro, pero yo quise esperar a que me llamara algún 'player', como Storytel... Me quedé en casa esperando a que vinieran a mi (risas). Yo prefiero ser el imán a ser el objeto que se pega.

¿Pero has escuchado alguna novela?

Sí, 'El tiempo entre costuras', que fue una novela que me fascinó cuando la leí. Y hacía tiempo que no me pasaba eso y con un libro además contemporáneo. Me pareció que la narración de la voz era muy correcta, para nada sobreactuada. Creo que ése es el truco: no es una obra de teatro ni una película. Hay un libro divino, que me lo recomendó Eduardo Mendicutti, sobre un señor que se dedica a leerle en voz alta libros a la reina de Inglaterra cuando ella está enferma. Es todo ficción, claro, pero la idea es buenísima y me inspiré en él. También en los padres que leen a sus hijos cuando son pequeños, para transmitirles el placer por la lectura.

¿Serías capaz de escribir un libro en un móvil, como Javier Muñoz Villén y su 'La página 428'?

Bueno, me lo ofrecieron hace tres años. Yo tengo un chat de amigos de los años 80, algunos aún viven en Caracas y otros en diversas partes del mundo y un día, grabando un programa de televisión en Miami, bajo un aire acondicionado a todo horrible, para que no se me congelaran las manos, comencé a contar una historia en WhatsApp y nos divertimos muchísimo... Pero trasladar eso a un libro, no sé, quizás dentro de unos años.

¿A ti qué te transporta más: un libro, una película, una canción, un audiolibro?

Yo no soy muy amigo de tener que escoger, más bien hay que sumar. Y no sabes cuándo un libro viene a salvarte... Por ejemplo, durante el confinamiento, aproveché para releer títulos que, durante años, no había tenido tiempo de volver a leer. Aunque la lectura es muy exigente, necesitas entregarte, bajar tu angustia personal por el trabajo, por los hijos, por la vida, por la casa, para entrar. Algunas de esas lecturas fueron 'Conversación en La Catedral', de Vargas Llosa, 'La Montaña Mágica', de Thomas Mann o 'El Manatial', de Ayn Rand, que me marcaron mucho en mi adolescencia. Y ellos me trajeron paz. Y lo mismo puede pasar con una película o con un audiolibro, no hay por qué escoger. Espero transportar a mucha gente con 'Tiempo de tormentas', porque es una historia que sigue muy viva y es muy cinematográfica.

Así que durante el confinamiento no te dio por escribir...

No, fue un tiempo irrepetible para parar, meditar, reflexionar, no para hacer cursos de cocina. Los que lo vivimos así, entendimos muy bien lo que significó el confinamiento. Es verdad que estábamos angustiados, pero aceptar, reflexionar, analizar y aprender con la lectura fue un regalo.

Ya sé que no eres de elegir, pero ¿qué faceta tuya te divierte más: novelista, guionista, presentador, concursante, tertuliano?

Tampoco busco divertirme con todo. Hemos hecho con la palabra divertir un latiguillo que es responsable de los desastres que vivimos... tampoco me quiero aburrir. Pero escribir una novela no es para nada divertido. Es verdad que puedes escribir cosas divertidas y eso es loable y necesario -mis novelas más apreciadas son las más agitadas, tipo montaña rusa-, pero hacerlo no divierte, incluso hay momentos peliagudos y peligrosos para tu salud mental. Escribir se convierte a veces en un monstruo que te atrapa: sólo existes tú y el libro. Recuerdo, hacia el final de escribir 'Villa Diamante', que se me iba la cabeza.

Boris Izaguirre seguirá presentando 'Prodigios' (TVE) en su tercera temporada. | TVE

Pero la televisión sí tiene ese punto divertido, ¿no?

Noooo, la tele es muy exigente, muy disciplinada, hay muchísima gente entre tú y el espectador a la que hay que respetar. Hay momentos desagradables, como cuando te microfonean, que es una de las invasiones más totales que existen en la vida. Para que luego no se oiga nunca bien, es increíble. El momento maquillaje es muy estresante, porque sabes que cuando salgas de allí te expondrás delante de una audiencia y no puedes relajarte. Y no te quiero contar las reuniones de guión... La tele es como el ballet: tiene que parecer que nada requiere el mínimo esfuerzo, aunque lleve horas, días, meses de trabajo. Sin embargo, con los años, me he dado cuenta de que yo disfruto muchísimo como espectador y trabajando. 

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser Boris?

Lo mejor es poder utilizar las entrevistas como terapias psicológicas. Luego dicen que soy encantador en las promociones pero es que yo, secretamente, voy a hacer terapia. Yo suelto de todo, menos responder a la pregunta... y llego a mi casa un poquito más relajado. ¿Y lo peor? Tener demasiada ropa. En el confinamiento pasé por un momento 'Marie Kondo' y me pasé días ordenando, porque había un aluvión de ropa... Yo creo que alguien tan materialista como yo debería hacer un curso para aprender a desprenderse de las cosas. No es que tenga síndrome de Diógenes, pero sigo comprando, porque no hay nada ni nadie que me detenga. Yo, en las peores circunstancias de mi vida, o me regalaban ropa o compraba pañuelos o calcetines que luego ni utilizaba. A mí me gustaría tener la capacidad del Che Guevara o de Mao Tse Tung de quedarse con un uniforme... o de Coco Chanel, que también se lo creó. El no tener que preocuparme por la ropa sería un gran objetivo en mi vida... pero pasan los años y continúo siendo una persona confundida con la moda: todo me parece bien y creo que lo puedo tener todo... y al final todo lo tengo. El otro día, una grandísima amiga me decía que todo lo que llevaba puesto era regalado. ¿No es increíble llegar a ese punto en la vida?

¿Cómo te ves dentro de 10 años?

Que toda la ropa que lleve sea regalada y heredable. Que te la pongas, te la quites y desaparezca por otra nueva.

Acaban de darte el premio 'Diversa 2021' por la diversidad sexual, ¿tú siempre has sido una persona valiente o lo has logrado con los años?

Pues es probable que con el tiempo me haya hecho más, eso es lo bueno de cumplir años. El estilo y la valentía son las dos únicas cosas que mejoran con los años. La madurez te empuja a relativizar. Me lo dieron por mi contribución a dar visibilidad al colectivo y a las causas LGTBI: yo estuve en la tele, en el programa de mayor audiencia de España hace 22 años, como fue 'Crónicas Marcianas' (Telecinco) y fui valiente porque me mostré natural, no fue nada buscado... aunque más valiente fue Javier Sardá. Ambos mostramos que se podía ser homosexual, con una vida feliz y tener éxito. En la entrega de premios estaban Begoña Villacís y Hana Jalloul, dos políticas de partidos tan diferentes, como Ciudadanos y PSOE y es la lucha por la igualdad la que las reúne. Y dije: "Lo que más me gustaría es que todo eses esfuerzo que hemos hecho los últimos 22 años, lo utilicemos para erradicar la violencia machista". Se hizo el silencio y después, el aplauso fue impresionante. Lo que hemos conseguido la comunidad LGBI, con respecto a la normalización, es cambiar el chip, que el machismo no tiene ya espacio.

¿Qué te queda pendiente o te ilusiona?

Muchísimas cosas. Ahora tengo que vestirme porque hoy voy a 'La Resistencia' (Movistar +)... Me he vuelto una especie de colaborador y cada vez voy más. Ahora son los jóvenes los que me paran por la calle, gente que no sabe ni qué era 'Crónicas Marcianas' y para mí es increíble. Veo que mi manera de pensar y de actuar es duradera en el tiempo, así que conecto con las nuevas generaciones. Sigo en la tercera temporada de 'Prodigios', en 'La hora' y en la cuarta de 'Lazos de sangre' (TVE), además de en 'Por fin no es lunes (sábados, Onda Cero). Yo sigo, dispuesto a que me sigan llamando. Yo no nací pensando en que iba a ser comunicador, aunque quizás tenía los ojos, la forma de ser adecuada... pero al final han sigo los medios y la literatura los que me han llamado. Yo me siento más que creador, deudor y feliz en este camino.