D.R.

Qué aprendimos con las películas de Bridget Jones

Insegura y torpe, pero también divertida y generosa. La heroína de las solteras ataca de nuevo.

Mariló García | Woman.es

Llega a los cines la tercera entrega de la saga Bridget Jones, 15 años después de su estreno (El diario de Bridget Jones) y 12 de su continuación (Sobreviviré). En Bridget Jone’s Baby, aunque Daniel Cleaver (Hugh Grant) sea sustituido por otro galán, Jack (Patrick Dempsey), continúan la paciencia de Mark Dancy (Colin Firth) y las meteduras de pata de Bridget Jones (Renée Zellweger), que ya ha cumplido los 40 y no sabe de quién de los dos se ha quedado embarazada.

Éstas son las 10 cosas que aprendimos con Bridget Jones.

Sé tú misma (y encontrarás a tu media naranja)

Que sufres de incontinencia verbal, que te vistes como tu madre, que fumas como un carretero, que no sabes cocinar… Nadie es perfecto, ni quieres serlo. Bueno, tal vez sí haya alguien perfecto. Porque a él le gustas así, con tus 10 kilos de más y tu voz irritante de karaoke. Y si tu sinceridad le resulta atractiva eso significa que, tal vez, ese tipo es el hombre de tu vida, al menos, perfecto para ti.

Fíjate en tu madre (puedes cometer sus mismos errores)

Tu madre quiere lo mejor para ti, como endilgarte al más soso de la fiesta en un rancio guateque de Año Nuevo. Pero tu madre se olvida de ella misma. Con un divorcio a la vista, huye con otro, le puede la aventura, para regresar junto a su adorable marido. Así resulta ser también el itinerario vital de Bridget Jones. La madre acababa casándose de nuevo con su paciente marido… 

Síguele el juego al ligón de turno (pero nunca te lo creas)

Mientras encuentras al hombre perfecto, ése que puede que ya esté comprometido siendo un infeliz, alégrate la vida. Pero los bad boys no cambian. Huye de “los alcohólicos, los adictos al trabajo, los mirones, los pervertidos y los gilipollas emocionales”. De estos últimos hay a patadas. Coquetean por email, mienten y en su desprecio alimentan tus sueños de princesa. ”De solterona a novia del dios del sexo”. Pero, si rascas, ahí no hay ná.

No imagines lo que no hay (porque no lo hay)

Bridget se siente como Grace Kelly, “aunque menos elegante bajo presión”. ¿Es eso el amor verdadero? Si te lo preguntas es que no lo es. De ahí a sentirte Glenn Close en la escena final de Atracción fatal hay un paso. Bridget Jones escribe un diario porque fantasea en voz alta. Los sueños sueños son. Y hasta ahí puedes leer. “Uno de cada tres matrimonios acaba en divorcio”. ¿Por qué soñar con el fracaso?

Piensa en la comodidad al vestir (y no te olvides de la faja)

Es una forma de sentirse segura. Mejor la braga faja, una escueta minifalda y un jersey de angora ajustado que vestirse con un outfit con el que te sientes como Lady Gaga. Son cosas banales, pero si te maquillas, siempre hazlo frente a un espejo, y nunca, nunca, le hagas un Pretty Woman a un taxista: no sólo te costará dinero extra, el karma se encargará de fastidiarte el estudiado look.

Olvídate de tus problemas (que no son para tanto)

Te harás promesas que nunca cumplas como dejar de comer, de fumar, de beber, de buscar el amor perfecto. “Paso de los hombres, de los cigarros y de los hidratos de carbono”, te dirás camino a un país exótico como Tailandia, sin saber que acabarás en la cárcel descubriendo que los defectos de tu ex novio, esos que te hicieron alejarte de él, paradójicamente, serán lo que más eches de menos.

Necesitas a tus amigos (para no hacerles caso)

Tus amigos siempre al alcance de una llamada, siempre ahí, aunque mejor, lejos. Es tu familia urbana. Nunca pueden faltar la triunfadora con consejos que nadie pide, la que se apunta a todo y te mete en más líos y el gay cotilla, que odia a tus novios, de los que está enamorado. “Cuando tienes novio, tus amigos, que te han apoyado para conseguirlo, querrán que le dejes”. Pues eso.

Nunca es tarde para cambiar de trabajo (y de vida)

“Soy un desastre en todo”, murmuras. Y no hay suficientes copas de vino y tarrinas de helado que te hagan olvidarle. ¿La mejor opción? Huir. De una editorial en la que te menosprecian puedes empezar de cero en una cadena de televisión. Sin miedo. Si lo esencial es la confianza con tu pareja, aplícate el cuento contigo misma. Si confías en ti serás lo que quieras ser.

Dale una oportunidad al hombre silencioso (tal vez sea… tímido)

“Me gustas tal como eres”. No te lo dice tu objeto de deseo, si no el hombre más introvertido y tranquilo que pasará por tu vida. Tú, que sueltas lo primero que se te pasa por la cabeza, de pronto, sientes pánico. En realidad, eso es lo único que has buscado desde que tienes uso de razón, que alguien te quiera tal y como eres. “Los chicos buenos no besan así”. “¿Cómo que no?”. No hay final más perfecto. Bueno, tal vez, sí, aquel que decía en la secuela: “La felicidad es posible, aunque tengas 33 años y el culo como dos balones de fútbol”.

Sé optimista (aunque las cosas no te salgan bien)

Lo que tiene Bridget Jones que nos encanta es que es una mujer ingeniosa y sonriente que, a pesar de sus tropezones en la vida, no se siente perdedora y sigue luchando por lo que quiere. No sentirse una paria en el amor fue su primer triunfo. Luego llegó la idea del matrimonio que no cuajaba. “Un novio y un bebé serían demasiada suerte”, se decía en la secuela de la saga. Ahora resulta que ha llegado ese momento, más de una década después.