Retrato de Andrea Abreu, autora de "Panza de burro" (Barrett). | Alex de la Torre

Andrea Abreu: «Saber acompañar es el gran arte de las relaciones humanas»

La influyente revista Granta acaba de seleccionar a Andrea Abreu como una de las mejores escritoras jóvenes en español. El debut literario de esta joven periodista canaria, "Panza de burro", pronto se convirtió en un hype gracias al boca a boca. «Escribo como si estuviera creando una base de bachata», nos cuenta.

Isabel Loscertales

Su novela "Panza de burro" fue una de las grandes sorpresas literarias del año pasado. Escrita por una jovencísima y desconocida periodista tinerfeña, Andrea Abreu, y publicada por la pequeña editorial independiente sevillana Barrett, con el respaldo de la autora Sabina Urraca, era improbable que se convirtiera en el pequeño fenómeno editorial que ha sido. La magia de la literatura.

Ahora su magnetismo se acrecienta gracias a la recién publicada lista de Granta. Andrea Abreu está entre los 25 mejores autores en español menores de 35 años, compartiendo podio con otros cinco españoles (entre los que está la ya consolidada Cristina Morales). Una noticia que viene a confirmar el prometedor futuro de la escritora canaria.

"Panza de burro" hace referencia a un fenómeno metereológico típico en Canarias: los vientos alisios provocan una acumulación de nubes a baja altura. Esta sensación de opresión, de cielo constantemente nublado, recorre las páginas de esta novela, ambientada en el barrio obrero de un pueblo canario. Allí viven dos amigas inseparables, Isora y shit, de cuyo verano seremos testigos. A esta relación entrañable se suma el atractivo de la narración, escrita con un lenguaje oral, coloquial, canario y precipitado, con expresiones inolvidables como el ya famoso "un fisquito namás".

“Panza de burro” surge en un taller literario con la escritora Sabina Urraca, ¿qué te mueve a contar esta historia? ¿Qué es lo que querías contar cuando la empiezas?

Bueno, en realidad, yo había empezado a escribir la novela un tiempo de antes del taller, o, más bien, un germen de esa novela que llevaba por título "Mejores amigas". Luego, poco a poco, y gracias a la propuesta de Sabina de editarme a través del proyecto "Editor/a por un libro" de Barrett, fue mutando hasta convertirse en "Panza de burro".

Desde aquel primer intento de novela que fue "Mejores amigas" siempre tuve claro que quería contar la historia de dos niñas que mantienen un tipo de relación muy propia de la preadolescencia. Me refiero a ese momento en el que los límites entre lo romántico y lo sexual y la propia amistad no están muy claros. Quería hablar del hecho de que muchas de nosotras descubrimos nuestra propia identidad (incluida nuestra identidad sexual) a través del conocimiento de y con nuestra mejor amiga. 

Es muy interesante tu manera de escribir: lenguaje oral, canario y, como has dicho alguna vez, “vomitado”, escrito con urgencia. ¿Por qué decides optar por esta manera de narrar?

Creo que intento insertarme dentro de una tradición oral muy propia del otro lado del Atlántico, que en Canarias tiene a uno de sus grandes representantes en la figura de Víctor Ramírez. Una de mis mayores búsquedas en la escritura es la del ritmo. Me gusta escribir pensando que estoy creando una base de bachata, aunque no haya estado yo nunca en una orquesta ni sepa nada de música.

¿Qué destacarías de la amistad de las entrañables protagonistas, Isora y shit?

La sensación de compañía perpetua. Esa idea de ser siempre un pac de yogures de la venta. En mi barrio, cuando era pequeña, había un perro precioso que se llamaba Compañero, lo llamaban el Compa. Era un golden amarillo-amarillo como una margarita. El perro era de una mujer del barrio, pero les niñes sentíamos que le pertenecía al mundo en general y, a lo mejor condicionades por su propio nombre, sentíamos que era un perro que sabía acompañar muy bien. Saber acompañar es el gran arte de las relaciones humanas.

Portada de "Panza de burro", de Andrea Abreu. | Cortesía Editorial Barrett

En “Panza de burro” podemos conocer esa otra Canarias que no tiene que ver con el turismo de sol y playa, ¿cómo la describirías para quien aún no haya leído tu libro?

La describiría como la Canarias que le limpia el baño a Canarias.

¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos?

Sí, cuidarme. Este año ha sido complicado para mí. Yo siento que no estaba preparada para muchas cosas que viví y, por eso, ahora solo quiero sacar tiempo para leer y estar tranquila y pensar. 

¿Quiénes son tus mujeres escritoras de referencia?

Muchas: Leila Guerriero, Gabriela Wiener, Pilar Quintana, María Fernanda Ampuero, Fernanda Melchor, Brenda Navarro, Hebe Uhart, Ariana Harwicz, Sara Mesa, Toni Morrison, Natalia Ginzburg, Clarice Lispector...