Araceli Ocaña. | Nuria Gasco

América, la Bridget Jones ‘millenial' que os va a enamorar

La directora de la web de Cuore, Araceli Ocaña, se estrena como escritora con ‘Todo es posible en América’, la divertida y romántica historia de una joven con nombre de continente que sueña con encontrar el trabajo ideal… ¿O era el chico ideal?

Paka Díaz | Woman.es

Hay novelas que te hacen pensar que el mundo es un buen lugar (o al menos uno muy divertido) en el que estar. 'Todo es posible en América’, el flamante debut literario de la periodista y bloguera “de los Bradshaw de toda la vida”, Araceli Ocaña, es una de ellas. América, además de ser ese lugar ideal donde los sueños románticos se hacen realidad, es el nombre de la protagonista de este divertido libro donde, ojo, lo más importante no es encontrar pareja, sino tener buenos amigos. Lo demás -trabajo, amor, éxito…-, vendrá de la mano si tu lo deseas y, mejor aún, si cuentas con una ‘coach’ que te ayude a decidir qué es lo que de verdad quieres.

Además de esto, 'Todo es posible en América’ (Ediciones B) es una novela de aprendizaje donde la protagonista inicia un camino de sabiduría en el que aprenderá a discernir qué quiere, ir a por ello y conseguirlo. En el camino, algunas desventuras porque nadie dijo que fuera fácil, el viaje a Nueva York con el que todas soñaríamos y un final de película que, Ocaña confiesa que escribió a mitad de la novela para dejar “perfecto” y que reconoce, “es un pequeñísimo homenaje a las comedias románticas tipo ‘Cuando Harry encontró a Sally’ o ‘Serendipity’. Mucha gente las critica pero tienen muchos fans por algo… ¡Y ya no se hacen!”La América que ha salido de su pluma viene a ser una Bridget Jones ‘millenial' de la que te enamoras leyendo unas aventuras que bien podrían ser las tuyas propias porque, francamente, ¿quién no ha sufrido a unos compañeros de oficina poco amables? ¿O no se ha enamorado de un cenutrio-egoísta con buena pinta? ¿O no se ha inventado una gastroenteritis para no levantarse de la cama cuando ya puedes más?

Todo ello sazonado con pertenecer a la generación mejor preparada pero con menos posibilidades laborales de la historia. Eso sí, Araceli Ocaña demuestra que con tesón, buenos amigos -y la mencionada ‘coach’-, todo es posible, también en España. En su caso, llegar a dirigir la web de Cuore y publicar su primera novela. Dos sueños cumplidos. Ahora, a por el siguiente.

Bueno, la primera pregunta es ¿cuánto hay de ti en América y al revés, cuánto se te ha quedado de ella?

Pues cuando empezamos a convivir teníamos mucho la una de la otra; compartíamos, más o menos, la misma historia, pero a medida que fuimos conociéndonos fuimos cogiendo distancia que es un poco lo mejor porque si no la pobre sería insoportable. Ahora, es verdad que yo quiero ser un poco como ella, que es más lanzada, le da menos vueltas a todo y hace unos planazos para los que yo nunca busco tiempo.

América podría ser cualquier joven de estos tiempos: con un trabajo que no le satisface, algo (bastante) perdida en el plano sentimental y con los mejores amigos del mundo.

Al final, casi sin darme cuenta porque no era la intención, hice un retrato de los que estaban a mi alrededor… ¡Por eso todos mis amigos creen que va de cada uno de ellos!

Bueno, ella al menos tiene trabajo. ¿Crees que el paro y/o la precariedad laboral es lo que más está afectando y marcando a tu generación?

Totalmente. Aunque, como yo, tengas muy claro a qué dedicarte o, como América, estés un poco perdido, todo lo marca la precariedad laboral. Y eso le ocurre a mucha gente a mi alrededor: a muchos nos dijeron que podíamos ser lo que quisiéramos, pero nadie nos avisó de que eso, además de no ser siempre verdad, a veces iba a conllevar ceder en muchas cosas, como el sueldo, por ejemplo, o el no poder hacer planes a medio plazo.

¿Es difícil ser joven en estos tiempos de crisis?

Sí y no. Las cosas están complicadas pero ¿tú has leído Twitter? Nos seguimos riendo de todo, y disfrutando de muchas experiencias que a generaciones anteriores ni se le ofrecían. Lo tenemos peor que los que nos preceden pero las ganas son arrolladoras.

¿Cómo te surge escribir tu primera novela? ¿Era algo con lo que soñabas o ha sido una sorpresa?

Pues a quien lea la novela le sonará de algo: fui a una ‘coach’ en un momento en el que el trabajo que tenía me gustaba más bien poco y descubrí que, aparte de ser periodista, lo único que me haría feliz sería escribir una novela… A pesar de eso nunca conseguía dar el paso, empezar una historia y acabarla, hasta que mi antigua jefa (Andrea Arabia, directora de Woman.es) me presentó a Carmen, mi editora, y con ella conseguí dar con la definitiva, que es la de América.

¿Qué querías transmitir con 'Todo es posible en América’ ?

Que hay caminos para la felicidad, aunque no sean los que te planteabas. Y aunque tenía que haber momentos malos para encontrar los buenos, tenía que ser una historia amena, porque hace mucho tiempo me di cuenta de que todo lo que he hecho, tanto como periodista como bloguera, era con un objetivo: entretener a la gente. Así que tenía que contarlo de una forma divertida. Es verdad que también hay momentos angustiosos, pero mi idea era transmitir que muchas veces somos nosotros los que ponemos negras las cosas y que nosotros mismos podemos pasarlas a grises, blancas, rosas... A veces sale solo, pero otras con un empujón, como con una ‘coach', gracias a tu familia, gracias a unos amigos locos… O con una combinación de todo eso.

Por vocación qué eres primero, ¿periodista, bloguera o escritora? ¿Cuál de estas facetas es tu favorita y por qué?

Primero soy periodista, que es a lo que me dedico el 75% del día. No al uso, de los que quieren cubrir guerras o intrigas políticas, sino de los que informan y entretienen. Ten en cuenta que no descubrí mi vocación viendo ‘Informe Semanal’, sino cuando mi madre me llevó a visitar los 40 Principales con 10 años… Pero si tuviera que elegir alguna de mis facetas, me quedaba con todas. Ya sé que es un poco trampa, pero es que para mí todo va unido: a todo lo que hago le pongo un poquito de mí y, al final, todo es escribir… De unas cosas o de otras, no se diferencian tanto.

Cuéntanos de tus inicios como blogger con los ‘Bradshaw de toda la vida’. ¿Te pasó como a América, que los amigos ayudaron, o es algo que surgió solo?

Surgió de forma casi natural. En mi casa hubo ordenador desde que yo era muy pequeña (mi padre era informático y amante de la tecnología) y también internet, desde el año 97, así que siempre he sido muy activa: tuve mi propia web y participaba en muchísimos foros, ¡hasta me fui con 16 años a casa de una amiga americana que había conocido en uno de ellos! Abrí varios blogs, y Ari Bradshaw surgió para contar mis pensamientos así como profundos (ojo, ¡esos post siguen activos y aún se pueden leer para humillarme!).

Cuando empecé las prácticas en la redacción de Yo Dona una amiga me dijo que aprovechase para desmitificar lo que era trabajar en una revista femenina y ser becaria. La verdad es que con el nombre que elegí encajaba mucho más ese camino…

¿Cuáles son tus escritores favoritos? ¿Quienes han sido tus referentes literarios a la hora de escribir esta novela?

Si te digo que nunca he leído Harry Potter porque se me metió en la cabeza que era una copia de Manolito Gafotas entenderás que soy una fiel de Elvira Lindo. Me engancha su forma de describir la vida. También Tom Wolfe, que lo hace todo muy gráfico. Quería que mi forma de contar las cosas fuese, a mi manera, tan parecida a la vida real como la suya.

Y a la hora de escribir, ¿usas también referentes musicales, o del cine o incluso del mundo de las series (los padres de América - en la distancia y con cariño latino- me recordaban a los de Lena Dunham en Girls)?

Pobre América, creo que Lena también la mangonearía mucho. Para los padres fui cogiendo de aquí o de allí y siempre me acordaba de la madre de una amiga que era de las que siempre te cebaba y después te ofrecía un huevo frito. Ya no hay madres con huevos fritos como las de antes… Las series, la música, el cine y la gastronomía (que me veo en la obligación de añadir) están tan presentes en mi vida que es difícil saber si los he usado conscientemente al trabajar. Sí tenía claro que quería hacer un pequeñísimo homenaje a las comedias románticas tipo ‘Cuando Harry encontró a Sally’ o ‘Serendipity’. Mucha gente las critica pero tienen muchos fans por algo… ¡Y ya no se hacen!

La amistad tiene una importancia decisiva en tu novela. ¿En qué orden de prioridades la sitúas dentro de tu vida?

Altísimo. Tan importantes como comer que es una cosa que hacemos mucho juntos mis amigos y yo. He vivido algunos momentos de mi vida en los que, realmente, no tenía nadie con quien compartirla… Y fue durísimo. Ahora, afortunadamente, tengo en mi vida gente buena, divertida, que te hace la vida sencilla, es que tampoco hay que pedir más. Y a muchos los conocí por internet, lo cual me sigue pareciendo mágico, aunque ya sea de lo más común.

Hay una historia romántica, ¡el gran romance!, dentro de la novela de la cual no quiero ‘espoilear’ nada, así que me gustaría que fueras tu misma la que corriera el riesgo… ¿Crees que sólo es posible el amor (romántico de verdad) en América?

Hombre, es que se presta. Pongamos por delante que casi descubrí mi vocación de periodista a la vez que mi amor por una ciudad que se llamaba Nueva York. Y, a pesar de haberla idealizado durante los muchos años que pasaron antes de que la pisara, en la realidad me fascinó más aún. Para una historia es el escenario perfecto, la verdad… Ahora, que si estás por enamorarte, mi experiencia dice que cualquier sitio vale, todo es posible en América y hasta una macrodiscoteca, y hasta ahí puedo leer.

¿Qué le pasa a los chicos españoles, qué deberían aprender en cuanto a romanticismo del modo americano?

Los chicos españoles no tienen ese sentido del espectáculo. O, bueno, espera: los chicos españoles de mi generación. Me consta que Mario Casas (y su ‘A tres metros sobre el cielo’) ha ayudado mucho a las generaciones jóvenes y entre algunos ya son Trending Topic las grandes gestas románticas. Piensa que, como las fotos retocadas o la comida de los vídeos de Facebook, queda precioso en tu timeline… Aunque solo sea por eso, oye, bienvenidos gestos románticos de película, claro que sí, aunque luego lo bonito de verdad es el amor fácil, el de cada día, el que dura. 

Como autora consagrada, o mejor como amiga, ¿qué recomendaciones darías para no perderte en el bosque y encontrar al chico de tus sueños? ¿Qué tendría el hombre de tus sueños?

En mi opinión, todo cambia cuando dejas de creer que el amor será, efectivamente, como en las novelas. Que luego si llega, fenomenal, pero la vida real es otra cosa, casi siempre. Ahora con Tinder parece que eliges todo de un catálogo: que vista así, que cobre tanto, que tenga tantos años… ¡Pero si todo eso lo mismo hasta cambia de aquí a un rato! Les falta poder marcar unas casillitas: ¿es buena persona? ¿Me va a reír las gracias y no va a hablar por las mañanas, que es algo que no soporto? Todo lo demás es superficial.

Confiesa: ¿Se te escapó alguna lagrimita escribiendo el final de tu libro?

Pues te voy a contar un secreto: me agobiaba un poco no saber estar a la altura así que lo escribí cuando iba más o menos por la mitad. Fue como quitarme un peso de encima porque era perfecto. Luego tuve que revisarlo, porque los personajes habían ido evolucionando a su manera, y… Sí, me emocioné un poco al pensar que era tal y como quería.

Leyendo tu novela la veía como película y/o serie de TV. ¿Te pasa a ti? ¿A qué actores y actrices imaginarias para los papeles principales?

Sería un sueño, no te voy a engañar… Y si de soñar se trata pondría, seguro, a Juan Betancourt porque estoy públicamente enamorada de él y ahora es actor así que me viene fenomenal. ¡Aunque sea haciendo de Javi! Jack puede ser Liam Hemsworth, no pensé en él al escribir la novela pero de pronto me ha parecido perfecto. América podrían ser muchas actrices, no sé, quizá Anna Castillo sería muy divertida. Y Bego tiene que ser Brays Efe. En realidad, que haga todos los personajes Brays Efe, por favor, me parece divertidísimo.

Cualquiera que te siga sabe que la moda y la gastronomía son fundamentales para ti…

Esto no sé si es una pregunta, pero ya te contesto yo que sí. El haberle declarado mi amor a Jamie Oliver tiene varias consecuencias: tengo que defender su paella allá donde voy, no me caben más libros en casa y casi tengo que dejar de lado mi pasión por la moda porque, Amancio, las tallas XL en tus tiendas brillan por su ausencia.

Una pregunta que siempre hago porque soy una pesada: ¿Eres feminista? ¿Por qué?

Lo que yo veo obvio es que una mujer sea feminista. Y si no lo es, preocupante. Mira, yo no sé si en mi vida he sufrido mucho machismo (ojo a ese “mucho” porque siempre hay algo), porque está tan dentro de nosotros, a veces tan oculto, que piensas que nunca ha sido descarado, pero a saber lo que hay por detrás… Por eso hay que luchar, porque hay tantas injusticias que ni siquiera vemos que hay que quejarse, por lo menos eso. ¿A quién no le preocupa que una mujer solo decida tener hijos si no se lo piensa mucho porque afectará a su vida laboral y personal? ¿O que sigamos teniendo sueldos más bajos y puestos de menor rango?

© Ediciones B

Algo que tiene tu novela, y también tu blog, es un sentido del humor que hace reír, en ocasiones incluso a carcajadas sin importar si estas en el bus o si tu novio te mira como si estuvieras loca. ¿Para qué lo utilizas?

Para empatizar y un poco ocultar tras las palabras mis sentimientos más profundos, para que no se noten. Aparte de que es la única forma que tengo de escribir (y si lo hago serio acaba en la papelera de reciclaje), sé que es la única forma que tengo que contar las cosas.

Tengo que confesarte que así es exactamente como os imagino en la redacción de Cuore: ¡muertas de risa! ¿Es así? ¿Cómo es trabajar en la revista-web con los titulares más divertidos del mundo?

Es así. Todos los días reímos y es una maravilla. A ver: trabajamos algo, a ver si voy a dar la sensación de que pasamos el día haciendo aviones de papel. Pero todo lo que hacemos es pensando cómo puede ser más original o divertido que el minuto anterior. Tenemos hasta un chat en el que debatimos, entre muchas risas, los titulares de cada noticia, para que pasen un control de calidad… A veces tengo que hacer de censora y es una pena, pero quiero que conservemos el trabajo.

¿Qué pensaste cuando te ofrecieron ser directora de la web de Cuore? ¿Podemos decir que es el trabajo de tus sueños?

Lo es. Cada vez que se lo cuento a alguien me dice que parece hecho a mi medida y eso me llena de orgullo. Yo era lectora de la revista desde que empezó y siempre pensé que estaba hecha para mí, pero no se lo confesé a nadie. Cuando me lo ofrecieron supuso tal reto, por lo que significaba esta cabecera, que tuve un temblor en el ojo durante semanas, hay que ser original hasta para ponerse nerviosa.

Y, ya que te tengo aquí, cuéntame por favor la verdad sobre Cuore… ¿Cómo os inspiráis, qué criterios tenéis para elegir noticias y cuáles son tus famosos favoritos a la hora de sacar noticias suyas, los que más juego os dan?

El criterio es que podemos hablar de cualquier cosa siempre y cuando podamos sacar algo de humor de ello (salvo cuando la actualidad manda, claro). Hacemos un humor blanco, inteligente, y esa es nuestra máxima cuando se trata de hablar de actualidad, de moda, de belleza… A partir de ahí, tenemos personajes que siempre sabemos que van a funcionar: hoy en día, sin duda, son las Kardashian. No siempre sus vidas son interesantes y tanto los lectores como nosotros somos conscientes, así que a veces jugamos con ellas y les cambiamos el acento, les ponemos bocadillos y las convertimos en andaluzas, ¿en qué otro medio ibas a poder hacer algo así? ¡Es maravilloso!

Por último, ¿en qué proyectos andas metida?

Ahora mismo, abriendo cajas. Me acabo de mudar y mi casa es una competición de salto de obstáculos. Compaginé la escritura de ‘Todo es posible en América’ con mis primeros meses en Cuore, la obra de mi casa y una gripe que me duró unos 100 días. Así que solo pienso en descansar durante el verano y en septiembre ya empiezo de nuevo con lo que venga…