Amaia Montero, renovada en la imagen promocional de 'Nacidos para creer'. | Sony

Amaia Montero nos deja boquiabiertos con su imagen más dura y su sinceridad

"Juran que bebo y que en persona no valgo nada", canta la artista, vestida de presa, en 'Nacidos para creer'. 

Clara Hernández | Woman.es

Hace unos días, Amaia Montero nos sorprendía con un look muy sexy en las imágenes con la que iniciaba la promoción de su regreso musical tras cuatro años de silencio. Ahora, además, hemos podido ver el videoclip correspondiente a 'Nacidos para creer', el primer 'single' con el que inicia esta etapa y que constituye el anticipo del que será su cuarto álbum de estudio. Y que nos ha dejado... boquiabiertos.

Son muchas las cosas que nos han llamado la atención de este vídeo que parece contener mucha sinceridad, ganas de reivindicarse y una auténtica declaración de intenciones de la cantante de Irún con la que muchas seguidoras se sentirán, seguramente, identificadas (y que reúne los componentes de un himno pop dispuesto a apresarnos). 

"Hay quien encuentra raro que a los 40 no esté casada", canta la solista, que en agosto cumplió 41. Por si a alguien todavía le cabe alguna duda de que se refiere a sí misma y a su realidad,  continúa un poco más adelante: "Otros juran que bebo y que en persona no valgo nada. Que hace dos o tres tallas que no entro en mis vaqueros". (Mira el vídeo a continuación).

La defensa llega en forma de bala contra haters, rumores y, tal vez, prensa: "Si tú no sabes nada de mí, ni dónde, ni con quién, ni cuándo, si cuelgo a Dios o al diablo en la pared, a que me atreví o que nunca haré". "¿A cuánto vendes tú la verdad? ¿Quién te dio vela en este entierro?", insiste antes de dar la patada final: "Y si miro atrás, tú no estás ahí, y nunca estarás". 

La letra es obra de Amaia y del poeta y ensayista Benjamín Prado, quien asegura que cuando escuchó la nueva melodía, "fue como agarrar unos cables de alta tensión". Ahí empezó la búsqueda de "su letra, la que el tema pedía a gritos". 

 

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Además, justifica unas estrofas que muestran a la Amaia más dura: "Amaia sabe quién es y lo que significa para millones de personas. Pero, sobre todo (...), es un ser humano sin trampa ni cartón, insegura como lo son todos los perfeccionistas; hipersensible como todos los creadores de verdad (...), generosa y divertida siempre; arrogante o humilde según con quién se cruce...", la describe, antes de explicar que en la vida de la artista ha habido "de todo",  como en la de cualquiera: felicidad y tragedia, dolor y éxito, cumbres e infiernos... 

"Nacidos para creer' es el resumen de ese viaje lleno de idas y venidas, un autorretrato con muchas caras, una confesión, una radiografía, un desnudo integral de la parte de dentro...", aclara.

Pero además de que Amaia desnude su vida y su hartazgo, y de que deje sin argumentos a todos los que le han podido hacer daño con sus comentarios sin demostrar (sugiere), la estética de su videoclip no puede ser pasada por alto. Y es que la de Irún, tras desprenderse de su chaquetón de plumas como marcan las tendencias, se viste de presa con uniforme naranja, al más puro estilo 'Orange is the new black', una de las series de presidiarias más populares de la pantalla junto con la española 'Vis a vis'.  Incluso, es encerrada en la cárcel.

Allí hay cruce de miradas amenazantes con otras presas, gestos de disgusto, un calabozo que parece una celda de aislamiento (donde la meten), y finalmente una coreografía coral de presas muy a lo Lady Gaga en 'Telephone' (de hecho, la última escena, en la que una amiga la viene a recoger con un imponente coche americano y se ve a ambas marcharse en su interior también trae a la memoria una de las escenas del videoclip de la estadounidense junto a su amiga Beyoncé). 

Desde su departamento de comunicación, explican que la cárcel es "una metáfora muy personal sobre la liberación y el autodescubrimiento".

En resumen: un mensaje directo que deja sin palabras, un vídeo peliculero y un guion que, tal vez, refleja los gustos estéticos y seriéfilos de la cantante (o de la directora del vídeo, Gema Lozano). 

Por cierto, el vídeo se ha rodado en una cárcel de verdad, resaltan sus responsables.