January Jones y Willow Shields en una escena de 'Spinning out'. | Christos Kalohoridis/Netflix

Si ya has acabado 'You', tienes que ver la serie 'Spinning out'

Igual de morbosita, pero bastante menos homicida, el culebrón sobre patines de Netflix promete convertirse en tu siguiente placer culpable.

Isabel Serrano | Woman.es

La descripción que el propio Netflix hace de esta serie sobre patinaje no le hace justicia: "Una patinadora artística aspirante a medalla olímpica lidia con problemas familiares y personales mientras ve cómo se le complican las cosas para alcanzar su sueño". Vale, en principio, la serie va de eso… pero también de mucho más. El desfile de madres arpía, jóvenes desnortados, sospechas de abuso sexual a menores, ricos herederos, rivalidades con brillibrilli, litros de lágrimas y la presencia de la primera rusa amable de la historia de la televisión es tan desconcertante que, para cuando quieres darte cuenta, ya estás en los regionales y quieres saber si te clasificas o no porque el preolímpico está a la vuelta de la esquina y hay que hacer hucha para comprar los cristales de Swarovski de los trajes.  

De qué va 'Spinning out'

Kate Baker (interpretada por Kaya Scodelario) es una muchacha con talento y ganas que se desliza por la pista de patinaje como un cisne alado hasta que en una competición se descalabra y queda en coma unos días. Lógicamente a Kate se le queda una buena cicatriz en la cabeza, el miedo en el cuerpo y pocas ganas de competir. Ahora trabaja de camarera en un hotel de lujo frente a unas pistas de esquí mientras se presenta a los exámenes de profesora de patinaje para enseñar a los chiquillos a hacer ochos en el hielo. 

Kaya Scodelario (izda.) y Amanda Zhou en 'Spinning out' | Christos Kalohoridis

Su madre, interpretada por una formidable January Jones que abandona a la inmortal Betty Draper para interpretar a una madre aún más desquiciada, es una expatinadora frustrada (acabáramos). Como la hija mayor ya no le da bola decide entrenar a su hija pequeña para que finalmente alguien lleve un oro olímpico a esa casa. Cuando ves a January con el tic en el ojo y levantando a su pipiola pequeña a las tres de la mañana para que haga abdominales ya intuyes que bien de lo suyo, no está.

La hermana pequeña, por su parte, sobrelleva como puede a la rivalidad que siente por su hermana más mayor y talentosa, la lucha por el reconocimiento de una madre que no sabes si es mejor que te haga caso o que te ignore y el 'megacrush' que tiene con su entrenador, olímpico y mayor, al que tiene frito a selfies. 

Willow Shields, en la serie 'Spinning out'. | Christos Kalohoridis/Netflix

Para completar este cuadro de dolor en la misma pista de hielo donde convergen todos los personajes también entrena un muchacho llamado Justin (Evan Roderick), tan rico como chulo y talentoso que se acaba de quedar sin pareja de patinaje y cuya entrenadora rusa considera que tendría en Kate su mejor opción. Por supuesto, Kate y Justin no se aguantan. Y todo esto no es spoiler, son los primeros tres minutos de serie. 

Algunos destellos de realidad

Entre bronca y bronca y las idas y venidas de las mujeres Baker a la pista de hielo, el hotel y la casa familiar, se vislumbran destellos de drama del bueno y algún que otro baño de realidad. No en vano la creadora del show, Samantha Stratton, usó su propia experiencia como patinadora artística durante 11 años para pulir algunos detalles. Por eso lo primero que aprendemos sobre patinaje viendo 'Spinning out' es que en el patinaje te pasas el 70% del tiempo tirada en el hielo porque te has caído, que la presión es enorme y los trajes, carísimos. 

Kaya Scodelario y Evan Roderick en 'Spinning out'. | Christos Kalohoridis

Para darle toda la verosimilitud posible la serie contó con la ayuda de Sarah Kawahara, una ex patinadora artística y coreógrafa que también ha trabajado en películas como 'Yo, Tonya' o espectáculos como la ceremonia de los XIX Juegos Olímpicos de Invierno. Los actores tuvieron que aprender a patinar con soltura, aunque para los saltos y las secuencias más complicadas se han usado dobles (de hecho no hay solo una Kate, sino la actriz y tres dobles). Y como guinda, algunos de los trajes que llevan los protagonistas parecen inspirados en outfits que en su día llevó la patinadora olímpica canadiense Tessa Virtue.

Todo esto en cuanto a las escenas que se desarrollan en el hielo. Pero fuera de él también hay atisbos de drama real, el más importante, el retrato que hace de los trastornos mentales y el mundo del deporte. ¿Merece la pena invertir el fin de semana en verla? Pues sentimos comunicarte que si superas el primer episodio no te va a quedar más remedio; puede que no sea la mejor serie del mundo, pero no te vas a querer quedar con las ganas de saber si las Parker consiguen lo que quieren.