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8 razones por las que nos gusta San Fermín

La ciudad de Pamplona celebra sus fiestas de San Fermín, nuestro evento más internacional. Te damos 8 razones por las que debes ir (aunque hay muchísimas más). 

Garbiñe Continente | Woman.es

1. La gastronomía 

Si algo define a Pamplona y Navarra en general, es la calidad de su gastronomía. Las verduras de la Ribera del Ebro, los quesos del Roncal, los pinchos de la Estafeta o los guisos y las recetas más tradicionales llaman a turistas durante todo el año. Pero, en San Fermín, esto se eleva al máximo. Desde los tradicionales almuerzos (que incluyen desde huevos con chistorra hasta cayos o magras con tomate), pasando por los pinchos que ofrecen los bares durante todo el día, hasta los menús disponibles en los mejores restaurantes de la ciudad. Incluso los puestos callejeros ofrecen comida típica de la zona y, eso, no ocurre en cualquier sitio. 

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2. La música y el baile 

La música y el baile se encienden en San Fermín desde primera hora del día 6 de julio hasta la madrugada del 14. No importa que sea de día o de noche, en los bares, verbenas o en plena calle. En cualquier rincón de la ciudad encontrarás un grupo de gaiteros, una charanga, un concierto de los grupos del momento o la música más comercial sonando sin parar en las carpas de la cuesta de Labrit. Desde la comparsa de gaiteros en el chupinazo hasta la banda sonora del 'Pobre de mí'. ¡Que no pare la música! 

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3. El chupinazo 

Cada fiesta tiene su propio inicio de fiestas. En Sevilla es el alumbrado, en Valencia, la mascletá y, en Pamplona tenemos el chupinazo. La Plaza del Ayuntamiento, que durante todo el año permanece vacía, parece multiplicarse en extensión cuando se llena de gente minutos antes del chupinazo. Tanto vivirlo desde dentro como ver la imagen de la plaza abarrotada desde fuera es algo único. Toda la superficie se tiñe de blanco y rojo, esperando el discurso y el cohete que darán inicio a las fiestas. Después, la comparsa de gaiteros accede hasta el centro de la plaza para tocar el tradicional '¡Ánimo pues!', que continuará con un pasacalles por el casco viejo de Pamplona. 

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4. El vino y todas sus variantes

Navarra es tierra de vinos así que, si no te gusta, mejor abstente de ir a San Fermín. Tanto es así que no solo los mejores vinos de denominación de origen son los que se beben en las fiestas, sino que otro de los grandes protagonistas de las fiestas se hace a base de vino. Así es, hablamos del 'kalimotxo', la mezcla de vino y coca cola que bebe todo Pamplona durante estos días. Se bebe en 'katxis' (vasos de plástico de un litro de capacidad) o directamente de la bota. Y no solo va a parar al estómago, sino que llega un momento que es imposible ver a alguien que no lleve una sola mancha en la ropa. Así que abstenerse también maniáticos de la limpieza. 

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 5. La bajada de las peñas 

Uno de los momentos de día preferidos por los pamploneses es la bajada de las peñas. Al acabar la corrida de toros, las principales peñas de la ciudad hacen su recorrido típico por las calles de Pamplona. Acompañados de charanga, buenas dosis de vino y alzando sus pancartas. Estas pancartas son presentadas por las peñas a concurso, y suelen tratar temas actuales y controvertidos. Y no te preocupes si no asistes a la corrida de toros, la gente se une a las peñas una vez en la calle y recorren la ciudad a ritmo de las canciones más populares. 

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6. La multiculturalidad

Ernest Hemingway se enamoró de Pamplona, sus fiestas y los toros y, más de un siglo después, su influencia se sigue notando en las calles de la ciudad. San Fermín acoge a gente de todas las partes de España y los lugares más remotos de San Fermín. Estadounidenses, australianos, japoneses o sudafricanos; no importa de donde seas, Pamplona es conocida como una de las ciudades más hospitalarias del mundo, y buena prueba de ello es la cantidad de nacionalidades, culturas y religiones que se encuentran en las fiestas de San Fermín. 

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7. Los encierros y corridas de toros 

Si eres amante de la tauromaquia, San Fermín es tu sitio. Los toros tienen un papel fundamental en las fiestas, desde su recorrido por las calles de Pamplona en el encierro de cada día, hasta las corridas de toros de la tarde, que acogen a los mejores toreros y ganaderías del gremio. Y, para quienes tengan pánico al animal y prefieran quedarse al otro lado de la valla, siempre se puede disfrutar de los 'toricos' que sale por las tardes; de cartón y dirigidos a los más pequeños. 

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8. El buen ambiente 

San Fermín es fiesta, comida, vino, tradición, diversión, hospitalidad, alegría y, ante todo, buen ambiente. Hablamos de la gente siempre por las calles, riendo, cantando y bailando, la música sin parar de sonar, las nuevas amistades que surgen en las calles de Pamplona, la amabilidad entre los visitantes. Eso sí, para entender lo que significa el buen ambiente de Pamplona, hay que ir a San Fermín. 

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