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¿Te has enganchado a ‘A todos los chicos de los que me enamoré’? Bienvenida al club

Las comedias románticas adolescentes son peligrosamente adictivas. Si has caído bajo el hechizo de esta, no estás sola. Te contamos las razones de su éxito.

Ana Cortizo | Woman.es

A lo mejor fue tu primita adolescente la que te habló de ‘A todos los chicos de los que me enamoré’. A lo mejor, oíste a un grupo de chavales comentar en el autobús lo adictivo que era el romance de Lara Jean y Peter, la adolescente coreana y el macho alfa con sensibilidad a prueba de bombas. Puede incluso que te sentaras a verla en plan furtivo una noche cualquiera, pensando que te dormirías entre el planteamiento inicial y el primer equívoco embarazoso.

Ay, amiga, qué equivocada andabas. A los cinco minutos estabas inclinada hacia delante, riendo, llorando y sintiendo tu corazón palpitar al ritmo de los de los protagonistas. Y, ¿sabes qué? No tienes nada de lo que avergonzarte: ‘A todos los chicos de los que me enamoré’ ha sido el bombazo de finales de verano en Netflix y, en todo el planeta, hombres y mujeres de todas las edades siguen cayendo bajo su hechizo.

La película sigue los pasos de Lara Jean Covey (Lana Condor), una modosita adolescente que, cada vez que se ve suspirando por un jovenzuelo, le escribe una apasionada carta que después esconde en su habitación. Un buen día, alguien echa al correo las cinco misivas que ha redactado en su vida (el culpable es evidente, pero aquí tenemos una política de tolerancia cero con los spoilers) y los destinatarios acuden a pedirle explicaciones.

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Desesperada, Lara Jean llega a un acuerdo con otro de sus antiguos flechazos: Peter Kavinsky (Noah Centineo), muy interesado por su parte en despertar los celos de su exnovia. Los dos adolescentes fingen un noviazgo que, esperan, alejará a los destinatarios de las cartas y acercará a la ex de Peter. Todos ganan.

A estas alturas, ya intuirás los derroteros por los que transita la película, así que suspenderemos la sinopsis aquí. Pero seguro que te preguntas por qué esta comedia romántica adolescente de corte convencional te ha tenido amarrada al sofá durante dos horas, conteniendo la respiración y derramando lagrimillas de las que no tenemos por qué hablar. Te lo vamos a explicar en cinco cómodos pasos:

1. No es una comedia romántica adolescente de corte convencional.

Sí, ‘A todos los chicos de los que me enamoré’ bebe de las fuentes de la ‘rom-com’ clásica, especialmente la ochentera; la tímida Lara Jean está claramente inspirada en la prota de ‘La chica de rosa’, y la película preferida del personaje es otra del director John Hugues, ‘Dieciséis velas’. Cuenta con momentazos de género que sus fans pueden recapitular mejor que nosotras (anota: el giro de bolsillo trasero, la batalla de almohadas, la misión yogur coreano, TODA la escena del jacuzzi, la carta de Peter a Lara). Pero se esfuerza por ir más allá de los tópicos. De nuevo, apunta: tenemos un padre que quiere que su hija use protección (y se la proporciona), un galán con personalidad propia y valor para ser vulnerable, un mejor amigo gay alejado de toda la parafernalia ‘queer’ y una protagonista tímida que no termina convertida en la reina del baile, sino en una versión más madura y confiada de sí misma. ¿Quién dijo que el amor adolescente tenía que ser bobo y culminar en el baile del encantamiento bajo el mar?

Lara Jean Covey es la protagonista de 'A todos los chicos de los que me enamoré'. | Imdb

2. Tiene una protagonista asiática.

Y eso, amigas, es un gran paso para la representación de minorías en un género tan ‘mainstream’ como la comedia romántica. Sobre todo, porque ATLCDLQME huye de los estereotipos, los conflictos racistas o las estridencias cómicas habituales en estos casos, y hace que Lara Jean, coreana hasta la médula, sea mucho más que su ‘background’ cultural. Aplausos extra para ese entregado padre viudo (el siempre adorable John Corbett, al que recordareis de ‘Doctor en Alaska’ y ‘Sexo en Nueva York’), que intenta recrear los platos coreanos de su difunta esposa, y para las sufridas hijas que se los comen para no darle un disgusto. Y aplausos con ovación en pie para Jenny Han, autora de la novela juvenil en la que se basa la película, que rechazó todas las ofertas anteriores de adaptación a la pantalla porque pretendían eliminar el factor asiático.

3. Bajo el tono de comedia ligera, hay mucha filosofía del amor

Sí, Lara Jean y Peter firman un “contrato de noviazgo” (ay, lo que habría disfrutado Sheldon Cooper); y, por mucho que sea un falso noviazgo, descubren a través de él que el romance es una forma de negociación, en la que ambas partes deben ser honestas, aspirar a conocerse mutuamente, escucharse y (más difícil aún) quedar expuestas y vulnerables ante el otro. Bastante maduro para tratarse de una comedia ‘teen’, ¿verdad?

4. Y, aun así, esto no va solo de romance.

El amor adolescente es protagonista absoluto de ATLCDLQME, sí. Pero, por debajo, hay otro tema hábilmente entretejido en la trama: el luto y la pérdida. La madre de Lara Jean ha muerto; el padre de Peter se marchó y ha formado una nueva familia, olvidando en el proceso a la primera. Los dos hablan de ello no como algo que les ha traumatizado y les hace vivir permanentemente necesitados de consuelo, sino como una situación compleja, rica en sentimientos contradictorios, que ha contribuido a hacerlos como somos. Bien por las conversaciones honestas y sin tópicos sobre temas espinosos.

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5. Peter Kavinsky, Peter Kavinsky y Peter Kavinsky.

Dejémonos de subterfugios, chicas. Si algo nos ha tenido colgadas de la pantalla ha sido el adorable, sensible e íntegro protagonista masculino de ATLCDLQME, capaz de recorrer la ciudad en busca del yogur coreano que Lara Jean bebe o de poner a salvo un cuenco de palomitas en medio de una batalla de almohadas. Curiosamente, el actor Noah Centineo estaba preseleccionado para un personaje menor, pero en la ronda de lecturas “de química” (cosas de las comedias románticas), la directora Susan Johnson vio que entre él y Lana Condor saltaban chispas y lo ascendió a protagonista. Y, con los músculos que traía Noah y el alma amable e integra de su personaje, surgió el hombre perfecto. Millones de mujeres adultas caen rendidas a sus encantos y googlean a escondidas la edad real del actor para saber si están teniendo un ‘crush’ ilícito (tranquila, tiene 22 años). Lo confesamos: nosotras también culpamos a Peter Kavinsky de nuestras altas expectativas en cuanto a falsos noviazgos.