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Esta Navidad: ¡ni un kilo de más!

Para disfrutar de las fiestas sin engordar no hace falta un milagro navideño, basta con estos sencillos consejos que nos recomiendan dos expertas en nutrición.

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El primer error es dar por hecho que un kilo o dos no nos los quita nadie, porque es tirar la toalla antes de empezar. Y el segundo está en pensar que una Navidad más saludable es una Navidad sosa y aburrida. ¡De eso nada! Las clave está en encontrar el equilibrio, en saber compensar y en ser plenamente conscientes de lo que comemos, en lugar de dejarnos llevar por la inercia glotona del momento. “Hay que aprender a comer por decisión propia, por apetencia propia y no por inercia, no porque la situación te lleve a ello, ni porque el entorno lo propicie. De esta manera, al hacer la elección que más os apetezca en ese momento, disfrutareis mucho más”, recomienda Adriana Oroz, dietista-nutricionista de la Clínica de Nutrición Alimmenta (@adristylelife). Con sus consejos y los de Beatriz Larrea, nutricionista holística y health coach (@blarrea) conseguir el objetivo de saborear al máximo las tradiciones sin engordar está en nuestras manos.

Cuando eres la anfitriona

* Un menú saludable no tiene por qué ser menos sabroso y apetecible: de aperitivo se puede ofrecer humus y guacamole con chips de maíz. Después podrías dar una crema de calabaza con coco y tomillo, plato principal un pescado con una ensalada de quinoa con aguacate y tomate seco y de postre puedes ofrecer frutos rojos con yogurt.

*Lo más importante es limitar los embutidos, los quesos con mucha grasa y los dulces. Y cambiar el pan blanco por un pan de centeno o espelta. * No sólo de chocolate y azúcar viven los postres de la Navidad. Atrévete a ofrecer algo diferente como piña asada con especias, macedonia, o un apetecible sorbete de frutas.

*Esmérate en la presentación. Una merluza al horno o una crema de guisantes pueden tener un aspecto delicioso y apetecible y también el más desolador y triste. En tu mano está darle un toque festivo, alegre, original y diferente.

Cuando vas de invitada

*Come algo antes. Una tortita de arroz con aguacate, un puñadito de frutos secos con una pieza de fruta serán suficientes para no llegar muerta de hambre y devorar todos los aperitivos que nos pongan delante (y que, generalmente, son muy calóricos y poco saludables: embutidos, patés, fritos, quesos…).

*Sírvete en el plato. Tenerlo ante los ojos es fundamental para la saciedad, que es un mecanismo cerebral que comienza por la vista. Y, por otra parte, es la mejor manera de llevar un control de la cantidad que se consume. Si se vamos picoteando de aquí y de allá, se tiende a perder la cuenta y a comer en exceso sin darnos ni cuenta.

* Toma agua y vino a partes iguales. Si vas alternado uno y otro, reduces a la mitad la cantidad de alcohol que ingieres y lo gradecerás a la mañana siguiente: la báscula lo notará y te habrás evitado una magnífica resaca.

*Moderación con el turrón y los dulces. Si eres muy golosa, recuerda que a lo largo de estas semanas vas a tener muchas oportunidades de disfrutar de los dulces típicos, así que cuando la bandeja de los turrones, elige el que más te guste y disfruta de un trozo.

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De cañas con los amigos

* Si el plan es ir de raciones o compartir platos con un grupo de amigos, recurre de nuevo al truco de servirte lo que vayas a comer en tu plato. El hecho de visualizar la comida ayuda a calmar el hambre e induce a que comamos menos.

* En cuanto a la bebida, la clave para disfrutar sin hacer estragos en tu peso, es pedir primero agua para saciar la sed y después la bebida que desees, para tomarla despacio, saboreándola. En lugar de encadenar caña tras caña, vino tras vino o refresco tras refresco, ve alternándolos con una botellita de agua. Participarás igual del momento y la báscula te lo agradecerá.

* Evita las patatas fritas, los frutos secos fritos o salados, fritos en general y las preparaciones con salsa. Elige aperitivos menos calóricos: los encurtidos son una buena opción, también las tapas a base de marisco, como el salpicón, gambas, mejillones, las tostas de jamón, ahumados, hummus, escabeches, boquerones en vinagre, champiñones… ¡Hay mucho sano y rico donde elegir!

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La clave: compensar los excesos.

No es necesario renunciar a las grandes comidas navideñas para mantener nuestro peso, pero sí equilibrarlas estas con una dieta ajustada durante el resto del día y en las jornadas en las que no celebramos nada. Lo recomendable es que la siguiente comida después de un opíparo banquete navideño sea saludable y baja en calorías para poder recuperarnos de los excesos y volver a equilibrar nuestra ingesta de calorías y nutrientes. Beatriz Larrea aconseja que cuando despiertes la mañana de Navidad o de Año Nuevo, después de una opípara cena, bebas un vaso de agua con limón con jengibre y vinagre de manzana y después un batido verde, según su propia receta: 1 plátano congelado, 2 tazas de frutos rojos, 1 taza de verduras verdes como espinaca, 1 cucharada de semillas de lino, 1-2 tazas de leche de coco o almendra sin azúcar… ¡Y a la batidora!