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Inmaculada Fernández, maestra cervecera de Cruzcampo: “La tradición cervecera es parte de mis raíces familiares”

Pocas mujeres en España están tan vinculadas al mundo de la cerveza como Inmaculada Fernández. Esta mujer apasionada de su trabajo, cervecera, cruzcampista y sevillana” nos explica los entresijos de una profesión que es mucho más que agua, malta, levadura y lúpulo.

Woman.es para Cruzcampo

“Someterse al juicio diario del expertísimo consumidor es, sin duda, un examen exigente”, nos cuenta Lala. Así llaman sus compañeros cariñosamente a Inmaculada Fernández. Licenciada en Ciencias Químicas y madre de dos niños, lleva 15 de sus 39 años formando parte de la familia Cruzcampo, actualmente como Jefa de cervecería de la fábrica de Sevilla.

Usted es maestra cervecera. ¿Sois muchas en su compañía y en el sector?

Aunque este sector ha sido tradicionalmente masculino, en la actualidad se están incorporando a la compañía más mujeres que hombres: ha habido, hay y habrá otras maestras cerveceras. El género no define el saber hacer cervecero. Para este trabajo son necesarias dos cosas fundamentales: cabeza y corazón. La formación técnica es primordial, sin embargo, un ingrediente clave es poner pasión y compromiso en el producto que elaboramos. Somos conscientes de que estamos presentes en los momentos de celebración de muchas personas y someterse al juicio diario del expertísimo consumidor es, sin duda, un examen exigente.

¿La cerveza sigue siendo una bebida mayoritariamente masculina? ¿Qué diría al público femenino que no le gusta la cerveza?

Actualmente no creo que haya una diferenciación tan marcada entre los hombres y las mujeres que beben cerveza. Pienso que cada vez hay un consumo más igualitario que no depende tanto de si eres hombre o mujer, sino más bien de las preferencias de cada uno. Hay muchas personas, tanto hombres como mujeres, a las que no les gusta la cerveza, sin embargo, la clave está en dar con el estilo de cerveza que más se adapte al paladar de cada uno. Lo bueno de la cerveza es que hay un sinfín de posibilidades.

¿Cómo acabaste siendo maestra cervecera?

La tradición cervecera es parte de mis raíces familiares. Mi padre trabajó casi 40 años en el Área Técnica de Cruzcampo, era un apasionado de su trabajo y nos lo transmitía al llegar a casa. Siempre estaba pendiente de la calidad de la cerveza en el proceso y en el punto de venta, un mimo y una dedicación que yo tengo muy presente en mi día a día.

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¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Crear nuevas cervezas. Tenemos la suerte de trabajar en una fábrica donde la tecnología está muy presente y, lejos de pensar que la tecnología te aleja del proceso, es todo lo contrario. Gracias a los medios con los que contamos en la fábrica, somos capaces de controlar que ocurre durante todo el proceso de elaboración de la cerveza. Por supuesto, la formación y las ganas de que todo vaya bien de todos los que trabajamos aquí son de gran importancia. A la hora de elaborar cerveza, lo que está en nuestra mente es calidad, calidad, calidad…

¿Cuál es tu cerveza favorita?

Mi cerveza favorita es la caña de Cruzcampo, una cerveza singular que gracias al proceso de triple filtrado en frío, no está pasteurizada y por eso llega más fresca al mercado. En Cruzcampo fuimos uno de los primeros en lograr un dominio integral en la producción de cerveza de barril no pasteurizada que le confiere una frescura de producto, probablemente, muy difícil de igualar. Es una cerveza refrescante, fácil de beber y que conserva todas sus características organolépticas a muy baja temperatura lo que la hace muy adecuada para sobrellevar el calor.

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¿De qué creación te sientes más orgullosa?

Me siento orgullosa de todas las cervezas que fabricamos. Que la cultura cervecera esté de moda y el boom de las pequeñas cerveceras ha hecho que fabriquemos lotes limitados de cervezas muy especiales y diferentes. Esto nos ha permitido introducir en las recetas nuevas maltas, diferentes levaduras, diferentes lúpulos aromáticos y procesos que nos dan mucha vida.

La última en incorporarse a la familia ha sido Cruzcampo Andalusian IPA: una India Pale Ale con aromas cítricos ideal para degustar en cualquier época del año. Surgió en la Microcervería de La Fábrica de Cruzcampo en Málaga y actualmente somos nosotros en Sevilla quienes la fabricamos para puntos de venta de toda España.

¿Cuál es la diferencia entre la cerveza artesana y la cerveza elaborada en una fábrica del tamaño de la de Cruzcampo?

El proceso de elaboración de ambos tipos de cerveza es esencialmente el mismo independientemente de la cantidad que se produzca. Elaboramos con el mismo cariño y cuidado un litro de cerveza que un millón. La principal diferencia entre un tipo de cerveza y otro no se basa en la cantidad de litros producidos, sino en la selección de los ingredientes que la componen. En el caso de Cruzcampo, tanto en la fábrica de Sevilla como en nuestra microcercevería de Málaga utilizamos procesos similares para elegir ingredientes de calidad exquisita. En la micro, los Maestros Cerveceros cuentan con la libertad creativa para explorar con nuevos ingredientes constantemente. En el caso de Sevilla, no solo contamos con materias primas naturales donde el 90% de proveedores y productores son locales sino que, gracias a los medios de los que disponemos, el control de la elaboración es excepcional. El reto cuando elaboras cerveza en grandes cantidades es asegurar que todas tienen la misma calidad y sabor.

** Cruzcampo recomienda el consumo responsable.