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Tres desayunos para empezar bien el día

Si tienes un largo día por delante, dedícale tiempo al desayuno y prueba alguna de estas recetas. 

SILVIA VÁZQUEZ | WOMAN.ES

No hay duda, un buen desayuno es el primer paso para tener un buen día. En teoría todos sabemos que el desayuno es la comida más importante del día, pero en la práctica muchas veces no lo llevamos a cabo.

Se acabó eso de tomar un café con un par de galletas mientras corres hacia el trabajo: al desayuno hay que dedicarle tiempo, especialmente si tienes un día duro por delante. Aquí tienes tres opciones ricas, rápidas y 'healthy' para esos días en los que necesitas un extra de fuerzas por las mañanas. 

 

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1. El esquema del plato redondo

Una de las tendencias más sencillas de seguir en lo que a desayunos se refiere consiste en organizar los alimentos siguiendo un sencillo esquema: la mitad del plato con frutas o verduras, un cuarto con proteínas (huevos, carne, leche, soja e incluso pescado) y otro cuarto con carbohidratos (el pan es la opción más segura). 

Además de un desayuno de lo más 'posteable', con este método ideado por la nutricionista Jo Travers, autora del famoso libro 'The Low-Fad Diet', no tendrás hambre a lo largo de la mañana, ya que los carbohidratos liberan energía poco a poco. Sin embargo, si necesitas un snak a media mañana, puedes optar por alguna de estas recetas saludables

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2. Alimenta tu cerebro

Esta es la opción que más se aparta del clásico desayuno mediterráneo, pues su objetivo es introducir alimentos ricos en proteínas desde primera hora de la mañana. ¿Cómo? Con platos que incluyan marisco, carne, pescado o judías.

Quizás no suene muy apetecible, pero tiene sus ventajas: estos alimentos son muy ricos en proteínas y ayudan a sintetizar la dopamina, una hormona que promueve la energía y la positividad. ¿No está mal para empezar el día, no?

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3. Di adiós a la caja de cereales

Lo sentimos, pero los cereales de chocolate quedan fuera del menú de tu desayuno. Varios estudios han demostrado que los desayunos ricos en azúcar (cereales, mermelada, bollería...) no favorecen la concentración y la memoria, simplemente liberan mucha energía en un primer momento que después deriva en una jornada llena de antojos, en la que acabarás optando por alimentos nada saludables. 

De esta forma, la mejor opción para el desayuno es sustituir los lácteos por otros líquidos que nos mantengan bien hidratados, quizás aguas de sabores elaboradas por ti mismo. Dale una oportunidad a los huevos, el arroz, las carnes magras y los frutos secos para empezar bien el día. 

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