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Rendidas al yoga

¿Por qué esta disciplina milenaria cuenta con millones de seguidoras en pleno siglo XXI? Hablamos con yoguis expertos para que nos aclaren las claves de su éxito.

Olga Tarín | Woman.es

Tiene el yoga un poder de adicción tan solo comparable al del running. Con algunas diferencias. «Yoga significa unión y su práctica mejora la salud física, el bienestar mental y nos conecta con nuestra vertiente más espiritual», explica Jordi Canela, responsable de los centros YogaOne.

Sin embargo, no hay nada como echar un vistazo a Instagram para constatar que estamos ante un auténtico boom. Postales con chicas fibradas marcando abdominales en posturas imposibles. ¿Casualidad o postureo? «Es cierto que hay una moda y que la gente se está acercando al yoga desde un lugar menos místico. Pero las tendencias son pasajeras y el yoga no, sus efectos permanecen para siempre», dice Verónica Blume, modelo y profesora de yoga. 

Cómo empezar

Los beneficios son tantos que merece la pena probarlo. Armoniza el cuerpo, tonifica, aumenta la flexibilidad y eleva la energía. A nivel mental, reduce el estrés y la ansiedad y combate el insomnio. Y espiritualmente nos ayuda a permanecer en el presente y nos despega de los problemas externos. «La gente se anima a practicarlo por dolor de espalda, por aliviar el estrés o simplemente por probar. La verdad es que empezar no es fácil, y tampoco lo es encontrar el estilo y el profesor que te va bien. Al principio, se suele ir dos o tres días a la semana, pero cuando vas madurando, llegas a la práctica diaria», explica Jordi Canela.

Lo puede hacer todo el mundo –desde niños hasta ancianos– y en cualquier lugar, solo se necesita una esterilla. «Lo que recomiendo al inicio es que se centren en la respiración, que es la base de todo. Es una herramienta súper poderosa para aliviar nuestras vidas frenéticas», asegura Blume. Para aprender a controlar las tres fases de la respiración. «túmbate pon las manos en la cintura para notar la respiración abdominal, repite con las manos en el pecho y por último en la clavícula. Lo importante es conectar el movimiento del cuerpo con nuestra respiración», explica Jordi Canela.

¿Cuál va conmigo?

«Para empezar, va muy bien el hatha que son ocho posturas muy sostenidas y lentas. El sivananda también es ideal, porque tiene doce asanas sencillas. Cuando ya dominas la técnica, una tendencia moderna es el vinyasa, en el que se construyen posturas enlazadas para facilitar la evolución. Para los atletas o los que quieren una práctica tradicional, recomiendo el ashtanga, que son cinco secuencias, pero solo avanzas a una postura nueva cuando controlas la anterior. Y si buscas espiritualidad, con el dharma se realizan asanas combinados con mantras y meditación», explica Canela.

Cambio global

El yoga afecta a todos los niveles. «Empiezas a comer mejor o a preguntarte el porqué de las cosas. Son cambios que vienen provocados por la práctica de una disciplina transformadora», añade Canela. Y es que el yoga nos enseña a vivir en armonía, a relacionarnos con la alimentación y a actuar en el trabajo y en las relaciones personales. «El mindful eating (alimentación consciente) es absolutamente necesario. Comer de una forma consciente y relajada, disfrutar de los alimentos y evitar los excesos es básico para contar con una buena salud», aconseja Pilar Morales, coaching de Pronokal.

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Reinventarse con esencia

1. Acroyoga. Esta práctica en pareja mezcla acrobacias con masaje tailandés, yoga y diversión. Aunque parecen posturas imposibles, sus practicantes (como Vanesa Lorenzo y su pareja Carles Puyol) afirman que no es tan difícil como parece. Solo hay que confiar… y dejarse llevar.

2. Troga (Yoga + TRX). Es un entrenamiento de fuerza en el que se necesitan cuerdas sujetadas al techo o cualquier elemento alto para suspenderte y realizar ejercicios aprovechando tu propio peso. Se practican las posturas que suelen hacerse en una clase tipo de yoga bikram y ashtanga, adaptadas a la suspensión que brindan las cintas del TRX. Pero sin dejar de ser una clase de yoga, con la serenidad y la concentración que requiere.

3. Para urbanitas. Surgen métodos urbanos, como el de Lauren Imparato o Tara Stiles, que mezclan la música en clases muy dinámicas y divertidas. Huyen de la parte espiritual del yoga y se centran en el ejercicio más físico, sin reglas fijas. 

4. Doga. Arrasa en Estados Unidos y promete llegar aquí. Suzi Teitelman, la creadora de este peculiar estilo, propone realizar asanas con tu perro, para cultivar cuerpo y espíritu. Los beneficios son para ambos.

Centros de referencia

1. Yogaone Dir. El objetivo de YogaOne es el de acercar la práctica a todo el mundo. Con más de 250 clases al mes de diferentes niveles y estilos, para que puedas encontrar el tuyo.

2. The Garage. El ambiente neoyorquino de The Garage, el estudio de la modelo Verónica Blume (donde ella misma imparte las clases de vinyasa) es inspirador.

3. Zentro Urban Yoga. Estudio pionero en la práctica del yoga dinámico y urbano, es uno de los referentes en Madrid y Barcelona. Además de hatha, puedes hacer pilates o mindfulness. 

4. Stralabcn. Este yoga rebelde aterriza en Barcelona con cuatro tipos de clases: strong, relax, energize y gentle. El resultado es una sensación de libertad y fuerza.

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