Reengancharse al gym es posible. | Victoria's Secret

Sí, es posible que estés yendo demasiado al gimnasio: he aquí los signos

Ir al gimanasio es bueno, eso lo sabemos. Pero hay veces que el entrenamiento se convierte en una obsesión. 

Paola Lei | Woman.es

Todos conocemos los beneficios del  ejercicio físico. No solo te ayudan a mantener el peso bajo control sino que además mejoran la salud mental y reducen el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, es posible que si te lo tomas muy en serio y te obsesiones acabes haciendo demasiado deporte. Y sí, cualquier cosa en exceso, también lo bueno, es malo.

El sobreentrenamiento, así lo llaman los especialistas en deporte, puede producir lesiones crónicas y disturbios en el estado de ánimo. Alcanzar el punto medio es, como en casi todo, lo ideal… pero cómo reconocer que nos estamos pasando con el gym?

Te matas en el gimnasio pero tu cuerpo no responde

Cuando pasas horas en el gimnasio haciendo la misma rutina de ejercicios tu cuerpo se hace más eficiente, se adapta y deja de responder al ejercicio. Ergo, tú dejas de ver cambios en el cuerpo.  Por otra parte ir en exceso al gimnasio puedo cronificar las lesiones que ya tengas o favorecer el desarrollo de otras nuevas. En los gimnasios suelen cambiar cada dos meses las rutinas de sus clientes para evitar que el cuerpo se acostumbre al ejercicio, con solo un pequeño cambio es a veces suficiente para que el cuerpo vuelva a responder.

Aún fuera del gym a  veces tu corazón late demasiado de prisa (y no es por amor)

Tampoco es que te hayas tomado tres cafés y aún no sean las doce de la mañana, pero si te estás pasando en el gimnasio este puede ser uno de los síntomas de que hay que parar. Sobreentrenar puede producir deshidratación, dolor y un desequilibrio en los electrolitos, todo lo cual produce un aumento de la frecuencia cardiaca. Si es tu caso, pide ayuda médica y considera rebajar el nivel de entrenamiento.

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Piensas que sufrir es la única manera de tener un buen cuerpo

Hay gente que se engancha a las agujetas y piensa que sin ellas el cuerpo no está trabajando. Sin embargo, el dolor y la inflamación crónica que puede producir el exceso de ejercicio sin recuperación no dejarán crecer el músculo y será contraproducente. Trata e reducir a dos o tres días por semana el ejercicio de alta intensidad y el resto de los días practica una rutina aeróbica de baja intensidad.

Siempre estás cansada y arrastrándote por las esquinas

El ejercicio debe estimularte no destruirte. Si sientes que no puedes con tu cuerpo y que estás quemada, es hora de parar o de bajar la intensidad del ejercicio. Por otra parte, la fatiga puede producir irritación, depresión, problemas de sueño y falta de apetito. Hora de tomarse un descanso para volver con las pilas puestas.

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