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¿Cuanto más sudas más adelgazas? Este y otros 9 mitos deportivos a examen

Tres expertos nos aclaran si esta creencia populares y otras muchas tienen base científica o si son falsas.

Olga Tarín | Woman.es

¿Las pesas te hacen muscular como un chico? ¿Al dejar el deporte el músculo se convierte en grasa? Atenta a qué dicen tres expertos sobre diez puntos que, seguro, has oído más de una vez. ¿Son verdaderos o falsos?

1. El agua con azúcar quita las agujetas. 

Falso. "Las agujetas son dolores musculares que se producen entre 24 y 72 horas después de haber realizado un ejercicio intenso con movimientos repetitivos. Su origen es muy discutido. Por un lado, hay quien opina que durante el ejercicio se forman cristales de ácido láctico y es lo que produce dolor. Sin embargo, la teoría más aceptada es que una práctica intensa provoca microrroturas musculares que causan las agujetas. Si analizamos la sangre después de un ejercicio intenso, se da un aumento de fosfocreatina y troponina, y esto es indicativo de rotura muscular. Por eso es la causa más aceptada y demostrada. Para remediarlas, recomiendo aplicar frío en la zona, estirar bien y si es necesario, tomar algún analgésico. La mejor forma de prevenirlas es realizar un buen calentamiento antes de realizar el ejercicio intenso", explica la doctora Olga Hernández, experta en Nutrición y Micronutrición de la Clínica Tufet en Barcelona.

2. El trabajo con pesas crea una figura masculina. 

 Falso. "Es un mito muy extendido pero se aleja de la realidad. El entrenamiento con pesas se ha convertido en un nuevo aliado para las mujeres que quieren perder peso, verse saludables, en forma y, cómo no, con una silueta muy femenina. El miedo de muchas chicas a tener aspecto masculino si entrenan con pesas carece de todo fundamento. Incluso los hombres deben trabajar duramente muchos meses para que se produzca un cambio apreciable en su musculatura", comenta Arturo Martín, director y head coach de CrossFit Reebok Gran Via en Madrid .

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3. El deporte hace que la grasa se convierta en músculo y al dejarlo, el músculo se convierte en grasa.

Falso. "Es algo del todo imposible, aunque esta afirmación se haya generalizado a lo largo de los años. En realidad, ninguno de los dos tejidos se convierte en nada. Una vida sedentaria disminuye la masa muscular y el entrenamiento físico aumenta el tono muscular y disminuye la grasa, al utilizarla como  fuente de energía. Por lo que, en definitiva, a lo largo de las semanas, si se lleva un programa correcto de deporte existe un incremento de la masa muscular y una disminución de la masa grasa. La grasa ocupa más volumen que el músculo, el cual es más compacto, así que 1 kg de grasa tendrá mayor volumen que uno de masa muscular", afirma el doctor Iván Ibáñez, responsable de la Unidad de Medicina Nutricional, Ejercicio y Antiaging de Clínica Planas.

4. Cuanto más se suda, más se quema

Falso. “Con frecuencia, creemos que sudar mucho es efectivo para adelgazar y basamos nuestro entrenamiento en el trabajo cardiovascular, obteniendo pequeñas pérdidas de peso pero sin tener un cuerpo tonificado. Lo mejor es combinarlo con entrenamiento de fuerza (pesas) y una alimentación equilibrada, acorde con el ejercicio que realizamos", dice Arturo Martín.

5. Beber durante el ejercicio da flato

Falso. "El flato puede producirse si se bebe mucha cantidad de agua antes del ejercicio. Se caracteriza por un dolor abdominal muy molesto que aparece durante el entrenamiento. Existen distintas teorías que explican su origen, como el aporte insuficiente de oxígeno al diafragma, principal músculo de la respiración, al roce del estómago con el diafragma o el peritoneo, etc. En cualquier caso, aumenta cuando el estómago está lleno, ya sea de comida o de agua. Para evitar el flato es aconsejable no comer abundantemente antes del ejercicio, beber durante el ejercicio en pocas cantidades y a menudo, evitando las bebidas con gas. Si aparece flato, lo mejor es parar la actividad, flexionarse hacia adelante y respirar lento y profundamente", indica Olga Hernández.

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6. Cuanto más ejercicio, mejor

Falso. "Más no siempre es mejor. Lo óptimo es hacer sesiones de calidad, supervisadas por un profesional. Es muy importante tener un plan en el que se contemplen tanto las sesiones con mucha intensidad como los descansos. De esta manera, conseguiremos nuestros objetivos más rápido, sin riesgo de lesión, sin sobrecargas y sin frustración", aclara Martín.

7. El deporte provoca flacidez en la piel

Falso. “La práctica de ejercicio tensa la piel, ya que mejora el tono muscular y hace que la epidermis se compacte. Si se realizan ejercicios de tonificación de forma periódica se obtienen muy buenos resultados, sobre todo en piernas y brazos”, asegura Olga Hernández.

8. El deporte aumenta el apetito

Falso. "Contrariamente a lo que se piensa, el deporte realizado de forma periódica disminuye el apetito, ya que provoca un aumento de la producción de endorfinas, que nos proporcionan sensación de bienestar y plenitud emocional", declara Olga Hernández.

9. Hay que hacer ejercicio al menos 45 minutos para quemar grasa

Falso. "No es necesario hacer entrenamiento cardiovascular un mínimo de 45 minutos para peder grasa. Aumentar la potencia –en sesiones de alta intensidad o entrenamientos por intervalos como Farlek, Hiit, Tábata– e introducir sesiones con pesas hará que se eleve nuestro metabolismo y conseguiremos un cuerpo más eficaz al quemar grasas", sostiene Arturo Martín.

10.  Antes de iniciarse en el running hay que realizar una prueba de esfuerzo

Verdadero. "El auge del running se debe a la sencillez del tipo de deporte. Todo el mundo puede salir a correr. Además, como aumenta considerablemente las endorfinas se vuelve “adictivo”. Es como un “enganche” al estilo de vida saludable. El problema radica en que muchas personas se inician a dicha práctica exponiendo al corazón, pulmones y articulaciones a unos niveles de estrés que pueden ser perjudiciales. Es de vital importancia que, antes de empezar a realizar cualquier tipo de ejercicio físico intenso, se realice una visita médica para valorar la existencia de alguna enfermedad eléctrica o estructural del corazón. Así se podrán prevenir problemas de arritmia, mareos, angina de pecho, infarto de miocardio o incluso la muerte súbita. Es suficiente con una sencilla revisión médico-deportiva en la que el médico hará una serie de preguntas, auscultación cardio-respiratoria, electrocardiograma en reposo y prueba de esfuerzo con registro electrocardiográfico y de tensión arterial para valorar si existe contraindicación o no", concluye el doctor Iván Ibáñez.

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