Flaminia Pelazzi

Los reyes Midas del diseño

Crearon Mr. wonderful y, en solo cinco años, sus mensajes positivos han logrado sacar una sonrisa a media españa. ahora traspasan fronteras.

Esther Aguado | Woman.es Foto: Flaminia Pelazzi

¿Quién no ha oído la frase “No hay nada imposible” o “Sonríe, que la vida vuela”? A estas alturas, si no te despiertas cada mañana con uno de los lemas de Mr. Wonderful –pegado a tu taza de café, en la portada de tu agenda o en la funda de tu móvil– es que estás out. Ellos, que empezaron en esto por casualidad –tuvieron que hacer sus propias invitaciones de boda porque todas eran demasiado clásicas–, han asimilado su éxito con criterio y responsabilidad. Sin renunciar a su vida –acaban de ser padres por segunda vez–, se han lanzado a conquistar el mundo.

Flaminia Pelazzi

Confesad: ¿Esto del buen rollo es de verdad
o solo es una pose?

Angi: ¡Es de verdad! Javi y yo somos así, no ha sido ninguna estrategia de márketing. Somos personas positivas y, cuando empezamos con este proyecto tan personal, estábamos llenos de una ilusión que se acabó reflejando en el producto. No puedes producir un objeto que no sientes, que no vives. Por eso, en el estudio velamos por mantener el buen rollo.

Javi: También tenemos frases con mucha coña. Empezamos subiendo a Facebook estas frases, que se hicieron virales. Las pensábamos en la hora de la comida o yendo en moto al estudio de diseño para el que trabajábamos.

Y ahora que tenéis 2,5 millones de seguidores en RRSS, ¿os las pensáis más?

Angi: Pues sí, antes éramos más picantes, pero ahora somos conscientes de que hay muchos adolescentes y nos autocensuramos. No hablamos de alcohol ni de sexo. 

Como creativos que sois, ¿no os pide el cuerpo salir del universo Mr. Wonderful y hacer otra cosa?

Javi: Bueno, nosotros empezamos en blanco y negro, así que hemos evolucionado. Además,

hacemos muchos productos en soportes nuevos, y eso sí que es un motor. Una frase estampada en un paraguas nunca la verás en una funda de móvil. Tampoco puedes hacer un giro radical, para no defraudar a los seguidores.

¿Cómo es el perfil de vuestros consumidores? 

Javi: En su gran mayoría, son mujeres de 15 a 35 años. Estamos muy en contacto con ellos para ver si les gusta lo que vamos haciendo. Testamos para ver si apostamos por introducir un color u otro... 

¿Seguís funcionando ahora como al comienzo? 

Angi: No. Delegamos en nuestro equipo y nosotros nos dedicamos a dirigir la empresa.

Javi: Y es muy gratificante ver cómo la gente nos sorprende, aporta... Los equipos siempre suman.

¿Y vosotros habéis cambiado? 

Angi: En esencia no, porque el trato con la gente es el mismo, aunque sí que hemos madurado. Hemos crecido y ahora somos más resolutivos y nos agobiamos menos ante los problemas. Yo he

llegado a llorar ante alguna crisis y ahora tendría que pasar algo muy gordo para que lo hiciera.

Javi: Nuestras puertas siguen abiertas...

¿Algún producto de los que hacéis no da beneficios?

Angi: Claro. Por ejemplo, la revista “Ideas”. Cuando delegué el blog (muymolon.com) en un equipo, me empeñé en sacar una. La hacemos cada seis meses –ahora en Navidad sale el número cuatro– y los números no dan, sobre todo porque no salimos a buscar publicidad. Pero es la niña de mis ojos... También hay que hacer cosas para divertirse.

Flaminia Pelazzi

¿Trabajaríais como creativos en la sombra para otras marcas, para otras empresas? 

Angi: No. Hemos tenido mil propuestas... Ni como agencia de comunicación. Buscan nuestro potencial en RRSS, pero no.

Javi: Y cuando tenemos una colaboración, siempre intervenimos en el producto. 

¿Un cliente soñado? ¿Aquel que iríais a buscar vosotros sin esperar su llamada?

Javi: Bueno, hasta ahora han sido siempre ellos los que han tocado a nuestra puerta. Y solo hemos aceptado los que nos encajaban. Aunque hay algunos productos que no pueden ser Mr. Wonderful... Por ejemplo, a mí me encanta Apple, pero es un concepto tan minimal, que no sé si lo vería... 

Angi: Pero en el mercado internacional, sí que hemos salido a tocar puertas. Por ejemplo, para abrir mercado en Francia, hemos llamado a Bensimon. Y logramos hacer un modelo edición especial con ellos.

Javi: Sí, fuera de España hemos ido sin ningún tipo de complejos (risas). A mí me encantaría hacer una lata de Coca-Cola Mr. Wonderful. O ropa de deporte, con Adidas, por ejemplo.

¿Qué próximos proyectos tenéis?

Angi: Internacionalización a tope. Por ahora, ya tenemos mucha presencia en Francia –con 300 puntos de venta– y en Portugal, y estamos trabajando para abrir mercado en Italia. Luego vendrán Reino Unido, Alemania, Países Bajos... Y a cada país, vamos con su idioma.

Javi: Sí, cuando entramos en un país, abrimos una oficina allí. No nos queremos quedar en el inglés, porque nuestro producto es emocional. Para que llegue el mensaje, es esencial que esté en su idioma. Además, jugamos mucho con las frases hechas y los giros del lenguaje y tienen que ser nativos los que lo traduzcan.

De todas las frases que habéis creado vosotros mismos, ¿con cuál os quedaríais?

Angi: Con “Sonríe, que la vida vuela”, porque detrás está nuestra historia de amor. Es un grafiti que vimos en un quiosco de San Sebastián el primer fin de semana que nos escapamos juntos. Cada vez que la vemos, sonreímos.

Javi: La adoptamos como forma de vida.

Flaminia Pelazzi

Vuestras hijas, Vera y Lucía, son muy pequeñas, pero ¿qué saben de vuestro trabajo?

Javi: La mayor ya sabe pronunciar el nombre, que ya es mucho (risas). Coge mi tablet en casa y se pone a dibujar y dice: «Papá, estoy trabajando muy duro.»

Angi: Y tiene una bambas en verde menta que le compré en un mercadillo y dice que son los zapatos de Mr. Wonderful...

¿Cómo desconectáis del trabajo?

Angi: Yo con mis fotografías... Tengo un instagram que se llama @azulmostaza y ahí subo cada día las cosas que me gustan, fotos de mis niñas sin enseñar su cara, claro... Me relajan las RRSS amables y que no venden.

Javi: Yo, yendo de aventura con la familia. Vamos mucho a Sitges, que está a media hora de Barcelona, y disfrutamos de la playa. Me gusta mucho hacer surf y paddle surf. Antes corría para librarme de la presión del trabajo, pero me lesioné.

Angi: Con salir a la terraza y tomarme una copa de vino, yo ya soy feliz.

Las niñas también os deben ayudar a relativizar...

Javi: Mogollón. Llegas a casa y con los baños y la cena, te olvidas de todo lo demás. Cuando no éramos padres era más difícil separar el trabajo de la vida personal. Ahora, estás obligado a cambiar el chip. Y se vive mejor.

¿Dónde os veis dentro de otros cinco años? 

Angi: ¡Uf! Ni idea, somos de vivir el día a día...

Javi: Yo me veo en muchos más países (risas).

Angi: Y seguro que nos seguimos divirtiendo, porque esa es nuestra filosofía de vida.