Elige bien tu sofá

El relleno, la tapicería, las medidas, el color... Todos estos aspectos se han de revisar a la hora de comprar una de las piezas más utilizadas de la deco de tu casa.

Susana Fernández

Sin duda, el salón es una de las estancias más vividas de la casa: allí nos relajamos, vemos la televisión, alargamos la sobremesa, leemos... Y de todos sus elementos, el sofá es una de las piezas que más utilizamos. Por ello conviene elegir bien y no fallar. Aquí van 5 claves a tener en cuenta a la hora de comprarlo:

1. ¿Compacto o modular? Los primeros son los típicos de una sola pieza, de 2, 3 o 4 plazas y medidas fijas. Si te encajan, perfecto, pero si las medidas de tu salón son un poco complicadas o bien quieres aprovechar al máximo el espacio, la mejor opción es optar po un modelo modular o componible. Con diferentes medidas y piezas, desde rinconeras a chaises-longue... Podrás ceñirte mejor al espacio de tu sala. Los multifunción (sofás-cama) son la opción para los pisos con pocas habitaciones y muchas visitas.

2. ¿Dónde ubicarlo? Una de las distribuciones clásicas es adosado a una pared, pero si tu salón comparte espacio con el comedor, quizá podrías utilizarlo como elemento divisorio. Si tienes unas vistas espectaculares, prueba a orientarlo hacia ventanales o correderas. Eso sí, en tal caso, elige modelos de respaldo bajo para que no entorpezcan el paso de la luz ni la visibilidad del paisaje.

3. Estructura. Una de las partes más importantes a valorar en un sofá es el armazón, el esqueleto de la pieza. Casi siempre son de madera (haya, abeto o pino) o de hierro (acero). Respecto al relleno, debe ser firme (ni blanco ni duro) e indeformable. Un material muy de moda es el Bultex, sino puedes optar por un relleno tipo sándwich: con espuma de alta densidad mezclada por ambos lados con una capa de pluma de oca. Los rellenos únicamente de espuma son más económicos, pero menos ergonómicos. ¿Otras opciones? Desde el látex (muy de moda) al poliéster: una mezcla de pluma y gomaespuma. Esta combinación, algo más cara, saca lo mejor de ambos materiales y ofrece asientos y respaldos blandos y mullidos, capaces de recuperars e (cosa que no ocurre si optas por rellenos 100% pluma). Respecto al bastidor, los de muelles de acero evitan que el asiento ceda por el centro. Si optas por las cintas de caucho, deben ir cruzadas y en tensión.

4. Medidas. Los sofás de diseño tienden a las líneas depuradas, por lo que están planteados, más que para sentarse, para tumbarse. Si eres de las que quieren que lumbares y cervicales descansen bien, piensa que para que resulte cómodo el asiento debe tener de 65 a 75 cm de profundidad, y respecto al respaldo, éste debe medir de 80 a 90 cm de altura. Existen modelos, no obstante, de respaldo muy bajo, pero con un sistema que permite regularlo y subirlo a capricho.

5. Tapizado. Las modas van y vienen, así que si quieres que tu sofá perdure en el tiempo, opta por tejidos lisos, no demasiado texturados. Mejor si escoges tejidos de alta resistencia al roce y al desgaste, como la loneta de algodón, las chenillas, los terciopelos envejecidos o las microfibras. Si optas por la piel, piensa que siempre cede con el uso. Como cuidado periódico, tendrás que aplicarle crema (de PH neutro) cada temporada. Como acabados, existe el sanforizado (que impide que la tela se encoja) y los antimanchas tipo Teflón, que repelen la suciedad. Por último, la resistencia de una tapicería se mide en ciclos martindale. Exige desde 15.000 ciclos, para que sea de calidad.