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La discriminación por clase también ha llegado a Instagram

El número de seguidores, likes y comentarios son el nuevo trampolín para ascender peldaños en la sociedad. Si has visto Black Mirror, te sonará de algo…

Woman.es

Hay un inquietante capítulo en la serie Black Mirror (¿y cuál no lo es?) en el que se plantea una sociedad en el que los individuos valen tanto como su prestigio en las redes sociales. Si recibes buenas menciones de tus seguidores, vas sumando puntos y de ese modo vas ascendiendo peldaños en la escala social. El estilo de vida que lleves, las comodidades y los lujos no estarán al alcance de quien tenga más dinero, sino de quien tenga más puntos: te hará falta una determinada cantidad para poder viajar en bussiness, acceder a determinados barrios, alquilar una vivienda o asistir a determinados eventos sociales y culturales. Incluso si lo único que deseas es un buen café de calidad por las mañanas, sólo podrás comprarlo con prestigio virtual.

Muy próxima a esa distopía de ficción podría situarse la vida de los influencers. Las marcas y anunciantes recurren a ellos como estrategia para que sus mensajes y productos lleguen, de manera certera, a un gran número de potenciales compradores. A cambio a esas “celebrities” de las redes sociales se les abren las puertas de viajes de lujo, fiestas, eventos, moda y cosméticos de las mejores marcas y experiencias que no están al alcance de cualquiera… En definitiva, una vida de clase alta, sin serlo. Pero no es oro todo lo que reluce. La agencia H2H, especialista en marketing, ha presentado un documental en el que advierte de los peligros del fraude en el universo influencer. ¿Cómo lo ha hecho? Contrataron a una actriz (Almudena Ripamonti), le crearon un perfil falso y se gastaron 500 euros en comprarle 100.000 seguidores, likes y comentarios. En cuanto superó la barrera de los 30.000 followers, las agencias y las marcas empezaron a ofrecerle colaboraciones remuneradas, envío de productos, invitaciones… Y sin embargo, detrás de los supuestos seguidores que podrían interesarle a las marcas como posibles compradores, no había nadie. Todo falso. ¿No se suponía que el auténtico valor de éxito en las redes sociales era la autenticidad?

El sellito rojo es el distintivo de calidad que propone la agencia H2H. | H2H

Pero la agencia H2H va un paso más allá y pretende profesionalizar la presencia en Instagram con la creación de un sello de calidad que distinga a unos perfiles de otros. Aquellos que son aptos para acceder a las mejores oportunidades y los que no. Aquellos, como veíamos en Black Mirror, que podrán viajar en primera, o hacer reserva en los mejores hoteles del mundo, de los que seguirán en clase turista. Las clases sociales han llegado a Instagram. La distopía no está tan lejos.