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Así es la carrera contrarreloj por la vacuna contra el Covid-19

El miedo a los rebrotes crece cada día y las mascarillas son nuestra mejor arma de prevención. Nada será igual hasta que haya una vacuna contra la covid-19, una carrera contrarreloj en la que Europa, con el proyecto de Oxford muy avanzado, puede tomar la delantera a China o Estados Unidos. España tiene mucho que decir, pero se necesita apoyo y financiación. El próximo gran reto también depende de todos.

Myriam Serrano | Woman.es

En la película “Contagio”, de Steven Soderbergh (2011) –una de las más vistas estos últimos meses por su sorprendente similitud con la realidad vivida–, otra parte de la pesadilla empieza con la carrera por la vacuna. Lejos de la ficción que avanzó la pandemia actual, 140 equipos de investigadores en el mundo, según la OMS, se encuentran a la búsqueda, diez de ellos en España. El objetivo no es solo encontrarla, sino que sea segura y poder producirla masivamente después. La comunidad científica mundial se puso en marcha de inmediato, gracias a que previamente existían plataformas avanzadas de vacunas experimentales, que se han derivado y centrado en el nuevo virus coronavirus SARS-CoV-2. Se trata de proyectos muy avanzados que se ensayan a la vez que tratamientos médicos y fármacos que se están utilizando o mejorando. «Lograrla es la única salida de esta pandemia, porque aspirar a la inmunidad de grupo supone tantas muertes que es inmoral», según el virólogo Florian Krammer, del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. EEUU, junto a China, es un candidato bien situado, con ensayos potentes como el de Juan Andrés, director técnico de la farmacéutica Moderna, que ya ha generado anticuerpos en los voluntarios a los que se ha vacunado. La atención está puesta ahora en el trabajo de la Universidad de Oxford, que ha demostrado activar el sistema inmunitario y ser segura en un primer ensayo con 1.000 personas.

Según la OMS, 140 equipos de investigadores buscan la vacuna contra la covid-19 | Florian Sommet / Trunk Archive

TALENTO ESPAÑOL

Los expertos de nuestro país consultados por Woman son optimistas, pero prudentes. España tiene mucho potencial. «El nuestro es un país con mucha capacidad para conseguir buenas vacunas», asegura Margarita del Val, viróloga e inmunóloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y experta del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «Pero en la carrera mundial, si hubiera una sola vacuna que conseguir, no podríamos llegar los primeros por falta de capacidad para competir con otros gigantes», reconoce. «Se trabaja en un escenario mixto, irán varias vacunas en paralelo y coexistiendo, y con el tiempo se irá viendo cuáles funcionan mejor. No se puede dar una por buena si no ha superado con éxito todas las fases, y no se sabe si una vacuna funciona del todo bien hasta que no se ha vacunado a todo el mundo. A lo mejor, será como la de la gripe, estacional, o de administración cada 2-3 años».

«La cuestión no es llegar los primeros a cualquier precio, sino con todas las garantías», corrobora la investigadora Isabel Sola, quien trabaja con el doctor Luis Enjuanes en un ensayo avanzado del CSIC.

De la misma opinión es el doctor Bonaventura Clotet, director de IrsiCaixa y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol, quien hace un paréntesis en su arduo trabajo para atendernos. «Es cierto que hay una competición e intentos para conseguir patentes. España tiene mucho talento y está a la altura, hay mucho intercambio de información, si somos nosotros los primeros, perfecto, pero lo que más me preocupa es que realmente se encuentre una solución, no solo con una vacuna, también con tratamientos avanzados en los que estamos trabajando». Clotet, una eminencia mundial en la lucha contra el sida, aporta todo el conocimiento sobre el sistema inmunitario –el eje central de la salud de las personas− y la experiencia que supuso esa enfermedad para combatir la nueva pandemia. «Cuando aterrizó el covid-19, vimos que teníamos ya una plataforma de vacunas para el VIH y para el cáncer de mama y de páncreas, y que podíamos desarrollarla a partir de ahí. Creamos un consorcio con ayuda del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona y la farmacéutica Grifols y nos pusimos a trabajar. La recaudación de la campaña #YoMeCorono nos permite avanzar rápido».

El punto diferencial de esta vacuna respecto a otras, según el doctor Clotet, es su actividad pan, «que proteja contra nuevos virus emergentes, una vacuna pancoronavirus, que permita desarrollar una inmunidad contra el covid-19 y variantes que pueden aparecer».

«Hablar de fechas es ponerse un corsé, y la investigación necesita sus fases. En mayo empezamos a inmunizar a ratones y calculamos que en doce o quince meses ya podremos tener un modelo definitivo. Luego llegan otros plazos, porque cuando una vacuna finalmente demuestra actividad, hay que ver cómo funciona en las distintas franjas de edad, porque no es lo mismo vacunar a un niño que a un adulto o anciano. Después deberían llevarse a cabo campañas de promoción en todos los países, los investigadores vamos a pedir que se haga asequible también para aquellos países que no puedan hacer frente al coste que suponga esta vacuna».

LA EFICACIA

Está también por ver la cobertura de protección de una vacuna, «hay algunas que tienen un bajo índice de eficacia, como la de la malaria, pero hay otras que sí cubren el cien por cien. Nos gustaría que ocurriera así, pero con que fuera del 50 % ya valdría la pena, vista la magnitud de esta tragedia», explica el doctor Clotet.

De forma simultánea al desarrollo de vacunas se trabaja en terapias avanzadas, y es que «hay algunas enfermedades víricas en las que la inmunidad que se genera con una vacuna a veces no es tan favorable cuando se enfrenta a la infección propiamente dicha, porque se pueden generar unos anticuerpos que son facilitadores de la infección y entonces el remedio es peor que la enfermedad, esto ya pasa en algún tipo de coronavirus».

OTRAS VÍAS DE CURACIÓN

«Trabajamos en otros grandes logros que consigan frenar o contrarrestar el miedo colectivo y la crisis sanitaria y económica», añade el doctor Clotet. «Además de la vacuna, investigamos con los anticuerpos monoclonales neutralizantes del virus, que se podrían administrar y evitar la progresión de la enfermedad. Se están desarrollando fármacos que si se administran de entrada una vez está la infección, se impide que el virus replique en las células del pulmón y libere sustancias antiinflamatorias para luchar contra las citoquinas, sustancias inflamatorias que llevan a la neumonía. Si podemos demostrar que se inhibe el virus de entrada y no llegar a fases más graves, sería un alivio. Si la gente supiera que si se infecta con el sav corv 2 existe un tratamiento de cinco o siete días que le va a curar, la situación cambiaría mucho».

En la misma línea trabajan en el Centro Nacional de Biotecnología-CSIC de Madrid, donde el virólogo Luis Enjuanes explica que «estamos especializados en generar vacunas basadas en ingeniería genética. Buscamos una que no solo proteja sino que sea segura y genéticamente estable, que no revierta la forma virulenta del virus original del que deriva». Junto a él, las investigadoras Isabel Sola y Sonia Zúñiga, buscan una versión atenuada del coronavirus SARS-CoV2, el agente causante de la Covid-19, para lograr su candidato a vacuna.

 

ENSAYOS Y FÁRMACOS AVANZADOS

A su vez, en el laboratorio del CSIC investigan en tratamientos antivirales y en los anticuerpos monoclonales. «Teníamos un tratamiento para el cáncer, un fármaco que hemos visto que es muy efectivo utilizado a dosis bajas, pinta muy bien», explica Zúñiga. «Todo va muy rápido y cada vez conocemos más de la enfermedad, es un virus más complicado que otros y los tratamientos también necesitan sus ensayos. Por ejemplo, se hablaba mucho de la hidroxicloroquina, pero se ha parado porque no tenía tantos beneficios en los ensayos».

«Reutilizar medicamentos que teníamos ha sido un gran avance de tiempo porque ya han superado todas las pruebas de toxicidades, y la informática nos está ayudando mucho en este reposicionamiento», dice la quimioinformática del CIB-CSIC Núria Campillo. «Sabemos que la protenía S es la que utiliza el virus para entrar en la célula. Pues bien, buscamos un fármaco que se interponga entre la proteína y la célula».

El CSIC es un gran centro de operaciones donde se analizan las ventajas y desventajas de las vacunas y tratamientos. «La del doctor Mariano Esteban se basa en un esqueleto de la vacuna contra la viruela en el mundo, a la que han introducido un gen del virus coronavirus, está muy avanzada y ya se han empezado los experimentos en animales», explica Margarita del Val. La del doctor Enjuanes e Isabel Sola, la explica así la propia Isabel: «Hemos actuado quitando los genes de virulencia y la posibilidad de que pueda propagarse. Por suerte, este virus se parece mucho al sars 1 de 2002, que ya llevábamos tiempo estudiando. Tenemos la molécula creada y empezamos los ensayos en animales».

Hay que ser cautelosos, insiste Sola. «Queremos correr y se puede caer. Ahora se ha sabido que en algunos casos se empezaron a la vez ensayos en animales y en humanos, y eso no puede ser. Hay que llegar al objetivo con garantías».

 

FUTURO INMEDIATO

Sobre los famosos tests de diagnóstico, Sola sostiene que «nos seguirán dando información sobre la inmunidad en general». Mientras llega la vacuna y los fármacos avanzan, «detectar a las personas positivas puede ser la herramienta más útil para controlar la transmisión de la infección, para ello es necesario realizar PCR para aislarlos e investigar a sus contactos».

Los rebrotes son una amenaza real ahora y en los próximos meses. «Pero sabremos mucho más y estaremos más preparados», alienta Isabel Sola, quien llama a la responsabilidad social y personal. La prudencia es, también, cosa de todos.

 

 

- Una causa común

«Nos motiva mucho para seguir investigando la ayuda que recibimos de fondos públicos y, en mayor medida aún, privados, tanto de empresas como de personas anónimas que contribuyen con el poquito que pueden», asegura Margarita del Val, viróloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde 200 profesionales comparten su conocimiento para combatir esta pandemia.

1. Arte y ciencia. Una de las donaciones más sonadas al CSIC ha sido la de 1 millón de euros de la galerista de arte Helga de Alvear, o la del grupo Vetusta Morla, que ha destinado la recaudación del tema “Los abrazos prohibidos” a sus proyectos. csic.es

2. #YoMeCorono. Los actores Marc Clotet y Natalia Sánchez lideran esta campaña que ya ha conseguido más de 2.300.000 € para el laboratorio del Dr. Bonaventura Clotet. Entre los más de 100.000 participantes están Sharon Stone, Tiziano Ferro, Pedro Almodóvar, David Bisbal, Paula Echevarría, Iniesta, Messi, Casillas o los actores de “La Casa de Papel”. Tú también puedes aportar tu granito de arena en yomecorono.com y compartirlo en redes.

3. WHO’s Solidarity Response Fund. Este movimiento filántropo incluyó un macroconcierto en el que participaron Lady Gaga y The Rolling Stones, entre otras muchas estrellas del rock, para apoyar la labor de los trabajadores de la salud y del fondo de respuesta a la Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

4. CRIS contra el cáncer ha abierto una plataforma de crowdfunding (recaudación de fondos) para tres proyectos innovadores con impacto del covid-19 en pacientes con cáncer. También desarrollan un ensayo clínico que traslada una terapia exitosa en cáncer infantil para combatir este coronavirus. criscancer.org/covid19.

5. WeAd es un movimiento solidario tech crowfunding creado para aportar la potencia no utilizada de nuestros ordenadores a una supercomputadora mundial creada en Stanford que ya luchaba contra cáncer o el alzheimer y ahora contra el covid-19. home-covid19.org.

6. #ObjetivoVacuna es el sitio web creado por cinco empresas para recaudar fondos para el CSIC al que se suman deportistas y organizaciones. objetivovacuna.org.