No hay que cambiarse sino aceptarse. | Lepusinensis

Marianne Power: “Pensé que si no conseguía ser una mezcla perfecta entre Buda y Beyoncé, habría fracasado”

Esta periodista tenía una vida aparentemente idílica en Londres, pero se sentía a punto de naufragar en un abismo de infelicidad y vacío. Tanto, que decidió poner su vida en manos de los gurús de la autoayuda. Nos cuenta su experiencia en una divertidísima novela: "Help me!"

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“Llega un momento en la vida de toda mujer en el que se da cuenta de que las cosas no pueden seguir como están. Para mí ese punto llegó un domingo de resaca”, así arranca el primer capítulo de "Help me!" (Ed. Grijalbo) el libro en el que Marianne Power relata –combinando a partes iguales sentido del humor, honestidad y ternura– el experimento real que llevó a cabo durante un año: empollarse un libro de autoayuda al mes y seguir a rajatabla los mandamientos de los grandes gurús.

¿Quién era Marianne Power antes de la experiencia que dio como resultado este libro y quién es después?

Antes era una periodista freelance que vivía en Londres y se sentía muy infeliz. No entendía muy bien por qué me sentía así porque hacía todas las cosas que se suponía que tenía que hacer: trabajaba duro, intentaba ser amable, llevaba ropa bonita, pero me sentía perdida. Muchos de mis amigos se casaban, tenían hijos, se compraban casas y yo seguía viviendo la misma vida que cuando tenía 20 años: bebía demasiado, tenía un montón de deudas y no sabía muy bien qué estaba haciendo con mi vida. Así que empecé este proyecto porque quería cambiarlo todo, quería sentirme feliz cada mañana y ser más productiva. Quería ser una versión perfecta de mí misma. Al final del reto, es decir ahora, sigo sin ser una versión perfecta de mí misma: sigo bebiendo vino, gestionando mal el dinero y viendo demasiado Netflix, pero me siento mucho más feliz que en aquel entonces porque aprendí que nadie es perfecto y que no pasa nada. Aprendí que no tenía que cambiarme sino que lo que tenía que hacer ante todo era aceptarme.

D.R.

Supongo que tu intención con este libro no era solamente hacernos reír. ¿Cuál es su objetivo?

El mensaje que quiero comunicar es que está bien que seas como eres, aunque estés soltera, seas un desastre con el dinero y aunque te sientas deprimida, no estás sola, las cosas que no encajan son normales y los días malos también pasan. Así que me gustaría que todo el mundo tuviera ese sentimiento de que no hay nada malo en ser como somos y que no estamos solos.

¿De todos los desafíos que afrontaste, cuál fue el más significativo?

El mes de la terapia de rechazo fue muy duro. La idea de esa terapia es que cada día te metas en una situación en la que alguien te va a rechazar. Puede ser ir a una cafetería y pedir que te sirvan un café gratis, o decirle hola a un extraño por la calle porque si no te devuelve el saludo es un rechazo. Pero también pueden ser cosas más significativas, como por ejemplo pedir un ascenso en tu trabajo o una cita a alguien que te gusta. Ese mes me hizo sentir muy incómoda, me sentí horrible. Tan mal que estuve a punto de abandonar el proyecto ahí, pero me di cuenta de que el miedo al rechazo me estaba frenando mucho en mi vida. Por ejemplo, yo era una periodista freelance y como tal debería haber preguntado a muchas revistas y periódicos si podía escribir para ellos, pero nunca lo hice porque siempre tenía miedo a que me rechazaran. Incluso con mis amigos nunca era yo la que proponía quedar porque pensaba que me iban a decir que no. Pero perseveré a lo largo de un mes y me di cuenta de que enfrentarte al rechazo es algo incómodo pero también de que muy a menudo la gente dice que sí y como resultado conocí a personas estupendas y también conseguí mi primera columna en un periódico. Me di cuenta de que la persona que más me había rechazado a lo largo de toda mi vida había sido yo misma.

¿Y cuáles son las lecciones que recomienda poner en práctica a los lectores?

Un enfoque que yo sigo intentado practicar día a día y que recomiendo a la gente viene de un libro que se titula "El poder del ahora" y que intenta ayudarnos a disfrutar el momento presente. Parece algo sencillo, en teoría, pero nuestra mente tiende o bien a preocuparse por el futuro o a analizar sin cesar el pasado. Digamos que disfrutar del presente es algo que va en contra de nuestra naturaleza y, sin embargo, si conseguimos hacerlo, podemos alcanzar momentos de mucha paz. También recomiendo es el trabajo de Brené Brown, "El poder de ser vulnerable", que habla de la importancia de ser honesto y vulnerable cuando hablamos los unos con los otros. Porque muy a menudo creemos que tenemos que decir que todo va bien y dar la impresión de que todo es estupendo, cuando no es así. A mí me resulta difícil pero útil, tratar de ser más honesta con mis amigos de verdad, explicarles cuándo estoy luchando con algo, cuándo tengo dificultades porque siendo honestos los unos con los otros, podemos ayudarnos y sentirnos menos solos.

D.R.

Hay muchas personas que, como tú, son adictas a los libros de autoayuda. ¿Qué crees que buscan en ellos?

Creo que la gente lee libros de autoayuda intentando buscar la felicidad. Y creo que hay sabiduría en estos libros y que sí pueden ayudar. Pueden ayudarnos a entendernos y a encontrar más paz en la vida, pero a veces pueden también añadir presión. Yo a veces he sentido que si no conseguía ser una mezcla perfecta entre Buda y Beyoncé habría fracasado, pero he aprendido que nadie puede ser feliz todo el tiempo, la vida tiene altos y bajos, días buenos y días malos y eso es normal.

¿Salud, dinero y amor, siguen siendo los ingredientes de la felicidad?

Buena pregunta, profunda además. Bueno, eso es lo que nos dicen, y sí creo que pueden aportar satisfacción y sentido a la vida. [Reflexiona durante 20 largos segundos de silencio] Pero puedes tener un buen trabajo, dinero en el banco y una pareja y sin embargo seguir sintiéndote insatisfecha, así que la verdad es que no sé cuál es la respuesta a esta pregunta. Para mí lo que ayuda es practicar el sentirte presente, en la línea que describe El poder del ahora. Hay algo en el estar presente en cada instante que me ayuda a sentir la vida con mayor profundidad, a sentirla como algo más profundo y más espiritual que el dinero o el éxito que tengo o con quién estoy saliendo.

El libro será traducido a 20 idiomas y lo leerán en un montón de países. ¿Cómo le hace sentir eso?

Me hace sentir muy, muy feliz que se lea en todo el mundo y cada día recibo mensajes de India, de Korea, de Irlanda o de Australia y todo el mundo me dice que conecta con lo que cuento en el libro y eso me resulta muy reconfortante porque creo que significa que como seres humanos, somos todos iguales.

¿En qué parte del camino de la vida aprendiste a reírte de ti misma?

Tengo mucha suerte, creo, por la familia de la que procedo. Mis padres son irlandeses y parte de la cultura irlandesa es precisamente reírse de uno mismo y me siento muy agradecida por ello. Porque, aunque soy una persona que se toma las cosas demasiado en serio, siempre hay una parte de mí que se puede reír de lo ridícula que soy y de lo ridícula que puede llegar a ser la vida.

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