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3 estrategias para que este sea tu último Blue Monday

Hoy es el día más triste del año. Y como esta no es forma de empezar la semana, recopilamos los mejores consejos de los grandes gurús de la felicidad para encarrilar tu vida con rumbo al optimismo y que el año que viene el Blue Monday te resbale.

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El tercer lunes de enero es, extraoficialmente, el día más triste del año. No podemos decir que sea algo científico, pero explicación no le falta. Es tal día como hoy cuando al bajón habitual de los lunes, se suman otras circunstancias para echar nuestro ánimo por tierra: el frío, la constatación de que las consecuencias de los excesos navideños siguen aquí, en forma de kilos de más y  cuenta corriente tiritando, y la evidencia de que algunos de nuestros propósitos de Año Nuevo han fracasado casi antes de empezar.  Por eso hemos trazado un plan: seguir las lecciones de felicidad de los mejores gurús para que emprender un cambio real y ponerle al Blue Monday buena cara:

1. Cultiva el optimismo y ¡sueña! Aunque puede que hoy te parezca mentira, lo cierto es que el 80% de las personas tienen predisposición al optimismo (sí, incluso en tiempos difíciles). Pero para ello hay que entrenar al cerebro, de forma no muy distinta a como hacemos con el cuerpo. Shawn Anchor, psicólogo de la Universidad de Harvard y autor de “La felicidad como ventaja” propone varios ejercicios, como practicar la gratitud y la generosidad por rutina. Pero hay uno que nos gusta especialmente: ¡Date permiso para soñar! Shawn explica cómo en un estudio se observó que simplemente con pensar en la idea de ir a ver su película favorita, el nivel de endorfinas aumentaba un 27%. A menudo se disfruta más de la espera y la planificación que de la actividad misma. Señala en el calendario citas apetecibles: una salida a cenar, un fin de semana con amigas... Permítete incluso ir más allá e imaginar cómo te gustaría que fuera tu vida dentro de unos años, o cómo serían unas vacaciones en ese lugar idílico... Independientemente de que se hagan realidad o no, estas visiones agradables elevan los niveles de hormonas y nuestro buen humor. “Integrar estos ejercicios de felicidad en la vida diaria no solo hace que nos sintamos mejor sino también que se empiece a observar cómo ese aumento de positividad nos hace personas más eficientes, motivadas y productivas, dándonos oportunidades para conseguir logros mayores”, explica.

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2. Pon orden en tu casa (y las demás piezas de tu vida encajarán como un puzle). Eso es lo que asegura Marie Kondo, la gurú del momento. La japonesa recopila su filosofía en su  best seller “La magia del orden”, donde asegura que algo tan aparentemente trivial tiene efectos transformadores en nuestro modo de pensar y en cómo enfocamos el futuro. “Básicamente, cuando organizas tu hogar también pones en orden tus asuntos y tu pasado. Como resultado, puedes ver con claridad lo que necesitas en tu vida y lo que no, lo que debes hacer y lo que no. Este proceso nos ayuda a identificar nuestros valores y reduce nuestras dudas y confusiones al tomar decisiones”. Y, aunque llevar a cabo su método a rajatabla es tarea de titanes, hay que empezar por asimilar que poner orden implica desprenderse de cosas que acumulamos innecesariamente. La clave está en tener claros los criterios:

* El criterio del tiempo: ¿Has usado esto en el último año? ¿no? Pues está claro que no te gusta mucho y que, desde luego, no lo necesitas. ¡Adiós!

* El criterio de cuánto es suficiente. ¿Cuántas tazas cuquis necesitas? ¿Cuántos vaqueros, bolsos o zapatos tienes que tener para decir basta? Si no te fías mucho de tu propio criterio en este sentido, tan vez debas pasar al siguiente:  

* El criterio de la felicidad. Para la autora de “La magia del orden”, el mejor criterio para elegir qué guardar y qué tirar es saber qué es lo que nos hace felices o nos produce alegría, qué objetos nos emocionan. “La noción de lo superfluo varía de una persona a otra. Pregúntate qué emociones te despierta determinado objeto”. Un ejemplo que te convencerá: esos vaqueros que hace años que no te cierran sólo sirven para desmoralizarte y hacerte sentir culpable. ¡Bye-bye!

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3. Aprende estas palabras (y practica su filosofía). Cuando nos quejamos, sentimos un bienestar inmediato, ya que se activan las mismas partes del cerebro que cuando se consume una droga o se hace el amor. Sin embargo, a la larga lo único que se consigue es dependencia de ese alivio y que cada vez busquemos la queja con más frecuencia. Por eso Rafael Santandreu, psicólogo y autor de “Escuela de felicidad” y “El arte de no amargarse la vida” y “Ser feliz en Alaska”, propone familiarizarse con estos nuevos términos. Bastantidad: “Consiste en darse cuenta de que necesitamos muy poco para estar bien”. Pero no tiene que ver sólo con las cosas materiales. “En Occidente somos insaciables también en referencia a las virtudes, los amigos, la salud, el amor sentimental, la libertad, el entretenimiento… Muchas veces enfermamos más por exigirnos bienes inmateriales que por dinero o poder”. Necesititis: “Tener deseos está bien, pero hemos de ir con cuidado de no convertirlos en necesidades absolutas”. Terribilitis (también conocida como no-lo-puedo-soportitis): “Aceptar que los sucesos pueden ser malos, incluso muy malos, pero nunca terribles, nunca completamente desastrosos. Nos negamos a dramatizar, basándonos en la idea de necesitamos muy poco para ser felices”.