Las Spice Girls, en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 | Pascal Le Segretain / GTRES

'Wannabe', el poderoso himno feminista que lanzó a las Spice Girls al éxito mundial

¡Abran paso, es el turno del 'girl power'!

Noelia Murillo

Cinco de mayo, seis de junio, siete de julio… Wannabe. Salvando las distancias, cinco chicas atravesaron el planeta de punta a punta a la velocidad que toma un corredor en los encierros de Pamplona con una canción muy sensual, pegadiza y, por encima de todo, feminista. Se llamaban Spice Girls y habían llegado a todas las radios existentes para poner patas arriba la etiqueta de “música para chicas”.

Por entonces, la escena musical estaba saturada de formaciones masculinas o boy bands. The Backstreet Boys, New Kids On The Block y Take That son ejemplos de cómo el mundo seguía girando en torno a los hombres, que eran quienes conquistaban a millones de chicas ejerciendo un determinado papel. Por eso, se crearon distintos roles dentro de estos grupos, en los que no faltaba el guapo, el rebelde, el tímido o el simpático que, aunque no fuera muy agraciado, podía presumir de tener la mejor voz.

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Con las mujeres no pasaba lo mismo. Generalmente, presentaban sus álbumes en solitario (Alanis Morrisette, Liz Phair, Christina Aguilera…) y en contadas ocasiones se lanzaban a un proyecto común. Salvo excepciones, como las Riot Grrrls, que inundaron las emisoras alternativas con guitarrazos y manifiestos feministas, rara era la ocasión en que fueran ellas quienes compartieran canciones a varias voces.

Pero llegaron las Spice Girls quienes, al contrario que sus compañeras de Hole, L7 y Bikini Kill, transformaron los estereotipos de género ridiculizando, en cierto modo, esos roles tradicionalmente asignados a los artistas hombres. Así, se presentaron Mel B, Victoria Adams, Mel C, Geri Halliwell y Emma Bunton, quien se unió al equipo tras la repentina salida de Michelle Stephenson.

Si bien es cierto que nació como un proyecto prefabricado por la compañía Hear Management, el grupo tuvo la oportunidad de ir más allá de lo que éste pedía: “Chicas con la capacidad de cantar, bailar, extrovertidas, ambiciosas y delicadas”. Mel B y compañía se quedaron con la penúltima palabra grabada y prepararon el que sería el primer himno feminista del pop moderno.

A pesar de que muchos se quedaron con el ritmo de la canción, otros tantos se fijaron en su letra que, adornada con coros y un estribillo estridente, emergía con fuerza dentro de la estética feminista. Las chicas no necesitaban cantar con pelos en las piernas y camisetas tres tallas más grandes de las que necesitaban, sino que con su aspecto lírico lograron su objetivo. Desde entonces, todas las mujeres la cantarían a viva voz con sus amigas.

Porque, si hay algo destacable en este tema es el de la sororidad. Ese del que tanto hablamos ahora, lo tradujeron en unos coros inolvidables Victoria Posh Adams y sus compañeras. La letra decía lo siguiente: “If you wanna be my lover, You gotta get with my friends, Make it last forever, Friendship never ends, If you wanna be my lover, You have got to give, Taking is too easy, but that's the way it is”. Básicamente, eran ellas las que exigían a sus pretendientes que, si querían una relación, tenían que atenerse a las consecuencias de ser libre.

Eso, junto al más que llamativo vestuario que escogieron para su presentación, las convirtió en el motor de cambio que el universo necesitaba y las catapultó a las listas de éxitos. Consiguieron acaparar las portadas de todas esas revistas femeninas que antes tenían como iconos a Nick Carter y Robbie Williams y se convirtieron en el símbolo del poder femenino. ¿Quién dijo que disfrazar las letras no podía convertirlas en iconos? Ahora, un cuarto de siglo más tarde, seguimos cantando esa canción que arrebató el protagonismo a sus compañeros hombres. Girl Power Never Ends!