La actriz Silma López ('Valeria') con look de Sohuman para los premios Feroz 2021. | @silmalopez / INSTAGRAM

El brutal testimonio de Silma López ('Valeria'): "La primera vez que abusaron de mí tenía 6 años"

La actriz ha desvelado en Instagram tres episodios de abuso sexual que ha sufrido en diferentes momentos de su vida, desde su infancia hasta la actualidad. "No somos conscientes del peligro al que nos enfrentamos las mujeres de manera constante", reflexiona. 

GALA FERNÁNDEZ

"La primera vez que abusaron de mí tenía 6 años. Mi abusador tenía 17". Con estas impactantes palabras Silma López ha comenzado un potente mensaje en el que relata, con valentía y detalle, algunos de los momentos más duros de su vida.

La actriz -es una de las protagonistas de la serie 'Valeria' y también ha participado en producciones como 'Luimelia' o la película '¿Qué te juegas'?- ha compartido en Instagram tres episodios diferentes de abusos sexuales que "ha sufrido a lo largo de su corta vida". El primero, durante su infancia, en unas vacaciones en su pueblo; el segundo, siendo adolescente, en un vagón de metro; y el último "hace relativamente poco", cuando lo denunció en una comisaría junto a sus amigas. 

Su declaración pública se une a la de otros rostros conocidos que, en los últimos tiempos, también han decidido alzar la voz y contar otras experiencias similares. Así lo ha hecho en las últimas horas la actriz Candela Peña, que ha denunciado el acoso sexual que sufrió a plena luz del día en Madrid o la cantante Zahara, que se ha abierto en canal en las canciones de su nuevo disco, relatando los abusos que vivió de pequeña. 

La actriz Silma López da vida a Lola en la serie 'Valeria' de Netflix. | Netflix

A continuación, reproducimos el texto íntegro que ha escrito Silma López, la cual ha conmovido a sus miles de seguidores con esta publicación, con la que muchas compañeras de profesión (como Aura Garrido, Elena Furiase o Paula Usero) se han solidarizado.

"La primera vez que abusaron de mí tenía 6 años. Mi abusador tenía 17. Estaba en mi pueblo, en los pueblos se deja a los niños jugar hasta más tarde, yo creo que por la seguridad que ofrece que todo el mundo se conozca. Yo siempre iba con mi mejor amigo y sus hermanos, el chico que abusó de mí quiso que nos quedáramos solos en el pilón. El pilón estaba en medio de un descampado, lleno de tierra y hierbajos secos, era verano. Aunque era muy pequeña para percibir con claridad el peligro me negué a que me dejaran sola con él. Mis amigos no percibieron el peligro, simplemente tenían que ir a buscar algo que no recuerdo a casa, y les parecía completamente normal que yo me quedara sola con este chico al que todo el mundo conocía en el pueblo.

Me negué, camine con todos, el plan era ir al cine de verano y asomarnos desde el muro para ver la peli porque no teníamos dinero para la entrada. Cuando llegamos allí, el chico me quiso aupar para asomarme a ver la película. Metió sus manos por debajo de mi vestido, recorriendo mis piernas hasta encajarse en mi cadera, en mis glúteos. Tocaba vigilar por turnos para que el guardia del cine no nos pillara y, mientras mis amigos se encaramaban al muro y veían la película, el chico se quedaba conmigo, solos.

Me dijo que me sentara encima de él, para que mi vestido no se manchara, y eso hice: me senté sobre él. Él sacó su miembro de los calzoncillos y se masturbó entre mis piernas hasta terminar eyaculando entre ellas. Éste se convirtió en mi primer abuso, y en mi primer contacto con la sexualidad. No grité, no pedí ayuda, no hice nada… incluso teniendo a mis amigos a escasos metros. Me fui a casa en completo silencio, fui incapaz de articular palabra con mi abuela. Solo pedí que mi madre me recogiera. Que llamaran a mi madre para que me sacara del pueblo. Recuerdo que era incapaz de ver los anuncios de verano en la tele en los que aparecían cuerpos semi desnudos, en bañador, me ponía a llorar, me daban ataques de ansiedad… y ni siquiera alcanzaba a comprender por qué.

Más adelante sufrí más abusos, uno de ellos me impactó en especial: tenía 14 años, estaba en el metro. Era una hora normal, el vagón estaba lleno pero había espacio. No era como cuando viajas en hora punta y el vagón se convierte en una lata de conservas.

Un hombre se acercó a mí, y empezó a decirme lo guapa que era, apoyó sus manos contra el cristal, de manera que quedé atrapada entre el cristal del vagón y su cara. Acercó su cadera contra la mía y se restregó mientras me decía que por qué no nos íbamos juntos a otro sitio. Nadie hizo nada. Ninguno de los pasajeros en ese tren le llamó la atención o me preguntó si estaba todo bien. De pronto, empecé a llorar desconsoladamente, sin mediar palabra, sin contestarle, el tren paró, y él se bajó. Me quedé ahí, hipando y pálida como un trozo de tiza. Esa fue la primera vez que me di cuenta de que el horror no pasaba únicamente de noche o en parques solitarios. Ocurría a plena luz del día y a nadie parecía preocuparle. 

Hace relativamente poco pasé tres horas en comisaría para denunciar a un hombre que se masturbó delante de mí y de mis 3 amigas mientras realizábamos una sesión de fotos, y que nos amenazó cuando le encaramos. Sorprendentemente descubrí que eso no era un delito contemplado por la ley, a no ser que seas menor de edad. 

Lo que es realmente escalofriante, es que para cuando me atreví a compartir estos episodios con amigas, descubrí que a la mayoría de ellas también les habían sucedido cosas similares, o peores.

No somos para nada conscientes del peligro al que nos enfrentamos las mujeres de manera constante.
Me sorprende que seamos capaces de vivir con alegría.
Me sorprende que cumplamos sueños.
Me sorprende que seamos capaces de volver a confiar, una y otra y otra vez.
Me sorprende nuestra capacidad para amar.
Me sorprende que sea capaz de desnudarme, literalmente, delante de un equipo de rodaje, y después delante de todos vosotros.
Me sorprende la calidad de la valentía que podemos alcanzar las mujeres. La resiliencia y la resistencia de la que estamos hechas.
Me pregunto a menudo si fue cuestión de suerte haber salido viva de cada uno de los abusos que he sufrido a lo largo de mi corta vida.
Me pregunto si algún día la justicia y la ley será capaz de protegernos.
Me pregunto cómo habría sido mi vida si nada de todo eso hubiera sucedido."