Llega tarde y se excusa –«demasiado trabajo», dice–. Según baja de su Jeep negro, pide cigarrillos y se guarda uno sobre la oreja. Sean Penn ha abandonado su traje de actor a miles de kilómetros. Se sienta en un banco, con los cabellos alborotados, a 30 metros de cinco tiendas de campaña y un cartel en criollo: ‘Kolera’. «Es nuestro hospital de campaña para los enfermos de cólera. Hasta ahora hemos tenido una decena de casos en el campo. Menos mal que los medicamentos cumplen su misión... Pero ahí fuera no hay para todos: en el norte, la gente muere por las calles como en una película de terror.» Hace ahora justo un año, Penn se hizo cargo de la dirección de este campamento que, en otro tiempo, era el club de golf de Pétionville, en el extrarradio de Puerto Príncipe.

Sean Penn, comprometido con Haití

El actor americano llegó a Haití unos días después del terremoto. Un año más tarde, ha fundado una ONG y sigue dirigiendo un campo con 55.000 refugiados.

Fabrice Rousselot (enviado especial a Haití).
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