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El look de Sara Carbonero con poncho, pantalones vaqueros y Converse es perfecto, pero su texto sobre la rutina y la vida antes del coronavirus nos ha hecho llorar

Una nueva reflexión con la que emociona a sus seguidores.

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Los que corren son, sin duda, tiempos de añoranza. Pero más que melancolía, lo que nos están dejando estos días de cuarentena son cosas demasiado bonitas. Entre ellas, las continuas iniciativas de personajes públicos con el fin de entretenernos pero también las de todos aquellos anónimos que hacen lo imposible para que acabar con el coronavirus sea pronto una realidad. Y así, sumergidas de lleno en una etapa de añoranza continua, Sara Carbonero ha vuelto a compartir un 'post' en su perfil de Instagram de lo más realista y con él también ha vuelto a conseguir que alguna que otra lágrima se escape de nuestros ojos.

Si hace poco ya emocionaba a sus seguidores con una reflexión a modo de respuesta a la pregunta "¿qué le dirías a tu 'yo' de hace diez años?", ahora hace algo parecido tomando para ello como punto de partida lo que era su rutina.

En una cafetería, sentada en un sillón y disfrutando de una carioca de limón, aparentemente todo normal en su última imagen. Muchas podríamos enloquecer con su poncho y con su look al completo, pero más allá de simples apariencias, el texto que la acompaña vuelve a removernos por dentro.

"Hoy he encontrado la foto que no tendría nada de interesante si no fuera por este motivo y porque al verla no he podido evitar pensar que si hubiera sabido lo que nos esperaba seguramente la habría saboreado de otra manera. Estaba con dos buenas amigas, contándonos cómo había ido el día, desahogándonos cada una con sus problemas cotidianos, riéndonos (mucho) por cosas absurdas y planificando una cena para el día siguiente a base de recetas saludables", cuenta en el 'post'.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Esta fue la última carioca de limón que me tomé fuera de casa antes del confinamiento. Hoy he encontrado la foto que no tendría nada de interesante si no fuera por este motivo y porque al verla no he podido evitar pensar que si hubiera sabido lo que nos esperaba seguramente la habría saboreado de otra manera. Estaba con dos buenas amigas, contándonos cómo había ido el día, desahogándonos cada una con sus problemas cotidianos, riéndonos (mucho) por cosas absurdas y planificando una cena para el día siguiente a base de recetas saludables. No era una mañana especial o eso creía yo. Nos despedimos como todos los días, cada una subió a su coche y puso la misma canción, de la que habíamos hablado un rato antes porque no había manera de sacárnosla de la cabeza (“pero si le suena la canción, le da una depresión tonta...”). Nos mandamos un audio, nos volvimos a reír. Cada una se fue al cole a por los niños y hasta el día siguiente, pensamos. Esta tarde una de estas amigas me ha escrito un mensaje para decirme que tenía un regalo para mi, que me lo dejaba en el portal. Con guantes y mascarilla he bajado a buscarlo, ella ya estaba en el coche. Apenas nos hemos despedido con la mano y una sonrisa de “ya queda menos”. He cerrado la puerta y ahí en la escalera, un ramo de camelias recién cortado de su jardín para acercarme un poquito la primavera y de paso recordarme que hace unos días que llegó. Porque no sé si os pasa también a vosotros pero yo últimamente no sé en qué día vivo. Al ponerlas en agua he seguido pensando en ese último sorbo de mi carioca de limón, en que debía haberlo saboreado de otra manera además de porque en casa no me sale ni parecida la infusión porque quizá fue la última que compartí con esta amiga que está a punto de ser mamá, antes de que nazca su bebé dentro de unos días. Mientras colocaba el jarrón he sentido una profunda sensación de añoranza, de algo que yo consideraba cotidiano, “normal” y corriente: Tres amigas, un café, nuestro rincón, un sillón amarillo bastante incómodo, música de fondo y una terapia de risas que cambiaba por completo mis días . Y entonces he caído en que lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir.

Una publicación compartida de Sara Carbonero (@saracarbonero) el

Palabras que acompañan una publicación que no es más que un recuerdo rescatado después de que, precisamente una de esas amigas, le dejará un ramo de camelias en el portal, tal y como ella misma explica.

El ramo de camelias como el mejor regalo de Sara Carbonero durante los días de confinamiento.  | @saracarbonero

Un hecho que para la periodista ha significado demasiado pero que más que recordar le ha servido para plantearse de nuevo el significado de la vida, la importancia de cada momento y más aún el saborearlos al máximo.

- Sara Carbonero y la reflexión a su "yo" de hace diez años que ha emocionado a sus seguidores en Instagram

- Beatriz Luengo nos hace llorar con su emotivo mensaje dedicado a Sara Carbonero a través de Instragram

Toda una declaración directa de los pequeños detalles que ahora han convertido nuestra rutina en una gran aspiración. "Tres amigas, un café, nuestro rincón, un sillón amarillo bastante incómodo, música de fondo y una terapia de risas que cambiaba por completo mis días. Y entonces he caído en lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir", finaliza Sara.

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