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Sara Carbonero: "Desde que cumplí 30 me he relajado"

Acaba de visitar Madrid como embajadora de Agatha Paris. 

Esther Aguado | Woman.es

La firma de joyas Agatha Paris ha lanzado su primera colección con oro y piedras preciosas, llamada Diamonds, y la periodista Sara Carbonero no ha dudado ni un segundo en colgársela del cuello: “No, no la he diseñado yo, pero me encanta. Mi última colección 'Símbolos y suerte' está teniendo mucho éxito, pero hasta noviembre no sacaré la siguiente. Aunque Diamonds no es mía, me siento muy identificada con ella: es sutil, femenina, versátil, con joyas muy pequeñitas en oro y rutenio y detalles con piedras y diamantes que se pueden combinar muy bien entre si. De hecho, lo llevo casi todo puesto”, bromea Sara, cariñosa. Estamos en la azotea del Hotel de las Letras, en plena Gran Vía, disfrutando de una tarde maravillosa de primavera, pero ella no acaba de relajarse. Hacerse fotos lo lleva fatal, y eso que se la ve espectacular, totalmente recuperada de su embarazo… “Yo creo que es el trajín que llevo encima: entre los niños, el vivir a caballo entre dos países, los compromisos con las marcas… Es verdad que como muy sano y me permito sólo algunos caprichos”, nos confiesa. Entre un saludo y otro, nos cuenta que está disfrutando a tope con Lucas, su bebé y que su hijo mayor Martín ya ha aceptado a su hermano, después de unos meses de pelusilla: “Se quieren muchísimo. Ahora que Lucas ya interacciona con él, se dan unos besos apasionados. Son muy nobles y muy brutos al mismo tiempo”.

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Sara Carbonero no siente la necesidad de volver a la tele, de momento –no salió bien ‘Quiero ser’, en Telecinco–: “Ya viví el estrés una vez y no quiero volver a tropezar en la misma piedra. Me di cuenta de que no se puede vivir en un país y trabajar en otro y, además, disfrutar de mis hijos. No es factible. Mi proyecto, ahora, es mi familia”, afirma la presentadora, que también está a punto de cerrar un contrato para escribir un libro. Respecto a su marca de moda online, Slow Love, va viento en popa después de dos años: desde el año pasado fabrican marca propia en Guimaraes, a media hora de Oporto, por lo que ella sigue de cerca el proceso de producción. “Suelo acercarme a ver telas y acabados una vez por semana. ¿Diseñar yo? No… Yo me ocupo más de la imagen y de las RRSS. Tenemos una diseñadora y mi socia Mayra es la que controla más ese tema. Sacamos dos colecciones al año y estamos muy contentas con cómo la gente ha recibido esa filosofía de las cosas pequeñitas hechas con amor. Ahora hay un grupo de inversión detrás que ha visto nuestro potencial...”, asegura la periodista, que aprovecha los viajes a Madrid para ir tranquila de shopping. “Allí, en Portugal, como voy con los niños se me van los ojos a la ropa de peques. Por ejemplo, me encanta una tienda que se llama Babyboom (R. da Sra. da Luz 186)”.

Este verano, sí que tienen previsto escaparse 10 días a la playa: “Con el embarazo y la Eurocopa, el año pasado no pudimos irnos, pero este verano sí. No cruzaremos el charco, porque Lucas es muy pequeño aún para cambiarle los horarios, así que nos quedaremos por Europa y, por su puesto, visitaremos nuestros pueblos (Corral de Almaguer, en Toledo y Navalacruz, en Ávila). Nos encanta visitar a la familia. Aunque a mí me encanta recibir gente en Oporto, no siempre pueden venir todos”, dice Sara.

¿Cómo te llevas con las redes sociales?

Solo tengo Instagram. En general, les veo más cosas negativas que positivas. No las necesito para informarme, porque tengo las apps de agencias, no soy excesivamente cotilla y tengo más que perder. Pero Instagram me gusta porque es muy visual y creativa y menos intrusiva; le dedico bastante tiempo. Estoy un poco viciada; intento subir una foto cada día.

 

 

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¿No te pesa ser un referente cada día al salir a la calle?

Nunca he tenido esa sensación; resulta agradable que las niñas se fijen en ti. Al salir en la tele cada mediodía durante mucho tiempo, la gente cree que te conoce y se permite muchísimas licencias, pero no me afecta. Ahora, en Oporto, me he dejado bastante; voy comodísima. Siempre me ha gustado la ropa y he tenido el mismo estilo. Ser una misma es la clave.

¿Cómo es la verdadera Sara?

Yo me veo vulnerable, me paso la mitad del día con la lágrima colgando por cosas alegres y tristes; me lo tomo todo a la tremenda. Antes más que ahora, la verdad. Y también generosa, me preocupo por mi gente y disfruto viéndoles felices, más que cuando pienso en mí misma... Soy muy impulsiva, no me puedo callar nada y a veces eso me pasa factura.

¿Has cambiado en los últimos años?

Bueno, en cuanto se supo que era novia de Iker... Inconscientemente, te vuelves más hermética, eso me lo dicen mis compañeros de Telecinco, con los que viajé en 2009 a Suráfrica. Yo antes era muy loca y no veía maldad en la gente. Era una chica de 24 años que se quería comer el mundo. A base de palos, te das cuenta de que hay cosas que hay que controlar y que no puedes contar lo que se te pasa por la cabeza, porque luego hay malentendidos.

Y el hecho de ser madre es fundamental...

Desde que cumplí 30 y nació Martín, me he relajado. Ahora relativizo mucho. Mientras mis hijos estén bien… Me han dado muchísima paz, con todas las preocupaciones que conllevan, claro. La maternidad me ha cambiado, pero porque me ha quitado cargas.

¿Has pensado en algún momento en retirarte?

Nooo. Me apasiona el periodismo, en todas sus ramas, sobre todo, la radio. Hace muchos años que ya no estoy en ella, pero me encantaría volver. Es que tampoco sé hacer otra cosa en la vida… Aunque lo compagine con ser imagen de una marca o con mi empresa de moda, Slow Love.

¿Pero la tele es verdad que engancha?

Sí, porque produce mucha adrenalina. Aunque mi bloque diario era cortito y sobre deporte, cada día era una cosa nueva y eso te mantiene muy viva. El formato de programa que más me gustaría hacer sería “El diario de”, de Mercedes, o los “21 días de Samantha”, el de Gloria Serra también. Ese tipo de programas denuncia me encanta y tengo una espinita...

No te molesta que la gente se acerque a ti, pero… ¿a quién te acercarías tú?

A muchas colegas, como Paula Echevarría, Ariadne Artiles, Eugenia Silva, Vanesa Lorenzo... Son mujeres con mucho estilo en las que me fijo. No hace falta irse muy lejos. Aunque Olivia Palermo y Sienna Miller me encantan también.

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¿Angelina Jolie sigue siendo tu referente?

Bueno, no la conozco, pero me parece una mujer muy completa. Aparte de ser espectacular, es solidaria, una buena profesional y… ¡tener siete niños es para hacerle la ola! Fue muy valiente no solo por operarse los pechos, si no por cómo lo ha contado. Con ese gesto, se ha concienciado a muchísima gente y se han ahorrado millones en una campaña de prevención. Me gusta cómo gestiona su vida y su imagen.

Tú también eres solidaria. ¿Qué causas apoyas?
Como no puedes abarcar todo, me centré en mujeres y niños. Antes de nacer Martín, colaboré con Cruz Roja en la lucha contra la violencia de género. Ahora estamos con los comedores sociales. Yo intento dar difusión a historias que merecen ser contadas, como las enfermedades infantiles y el caso de Fernando, un niño con leucemia. Iker también creó su Fundación con el objetivo de asegurarse de que todo lo que haces llega, y yo le ayudo en lo que puedo. Está muy enfocado a crear empleo entre los jóvenes en España.

¿Eres de las que brilla en verano?

No creas, me gusta mucho más el otoño y el invierno… Pero en verano, para desconectar, sí que necesito un poco de sol y playa. Antes era de tumbona, libro, palas y paddle surf pero, desde que tuve a Martín, la cosa ha cambiado mucho (risas). Ahora hago castillos, me baño, le persigo para que no se coma la arena... Con la llegada de Lucas, ¡ración doble!

¿Qué destinos tienes pendientes?

Tailandia e India. Y tengo que volver a un pueblecito de Brasil que se llama Trancoso, en el que estuve en 2011 y que es el paraíso. Playas salvajes, posadas, acantilados, selva...