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Sandra Barneda: "Desde pequeña he sido combativa, muy Juana de Arco"

El trabajo de Sandra no tiene límites, y al hablar con ella entiendes el porqué: la pasión es su motor.

Myriam M. Serrano | Woman.es

"Hay que estar despiertos, no podemos vivir al margen", dice. En colaboración con el artista Andrés Rudiez y el Padre Ángel, en “No todo es un cuento” la autora escribe a partir de cuentos tradicionales.

Estarás especialmente orgullosa...

Mucho, porque nació un poco a la aventura, sin saber cómo iba a ir, creamos la página web, las ilustraciones, hablamos con la editorial Penguin Random que nos cedió sus imprentas a precio de coste… Ha sido un trabajo de autoedición importante que ha tenido una gran acogida y que además ayudará a distintos proyectos sociales, no puedo estar más feliz.

Son cuentos adultos, muchos para no dormir… ¿Cuáles son las lacras a combatir en la sociedad?

Los discursos totalitarios que nos llevan a la división más que a la unidad; el exceso de consumo, pese a que cada vez hay más conciencia hacia el medio ambiente, la alimentación… Pero aún hay que mirar más allá. Ya no hay gorriones en las ciudades, cuando éramos niños te entraba alguno por la ventana… Pero en los últimos 30 años ha desaparecido el 63 % de los gorriones; Londres ya no tiene. Y la soledad, para mí la enfermedad del siglo XXI y que aún es tabú. El uso de los móviles ha generado nuevas formas de comunicación, pero al final estamos más solos que nunca. 

¿Cómo se os ocurrió esta forma de alertar?

Pensamos en unir cuentos populares a un pecado capital y a una denuncia social. Por ejemplo, la Bella Durmiente se refiere a la Pereza, relacionada con el exceso de consumo de ansiolíticos que causa un adormilamiento emocional en el que nos estamos sumiendo a nivel europeo. Se pueden usar cuando son necesarios, claro, pero quizá el miedo al dolor nos lleva a no sentir, estamos como inmunes. En el Flautista de Hamelín hablamos de la Ira, a partir de los discursos extremistas que se están produciendo; Caperucita Roja hace replantearse cómo se está tratando a los animales, por ejemplo en las granjas o que sigan siendo cosas y no seres que sienten; en el Rey Midas se trata el exceso: vivimos en la cultura del acumular, el comprar, ¿qué hacemos con tantas cosas? ¡No las necesitamos! 

Sandra Barneda junto al Padre Ángel. | D.R.

¿Cuándo se despertó tu inquietud social hacia otros temas que no fueran la defensa de la mujer, donde sí has estado siempre muy implicada?

Desde pequeña he sido combativa, muy Juana de Arco. Ahora estoy con la campaña #perroaltren, sumando firmas para que Renfe acepte a perros de más de 10 kilos en largas distancias. Viajo constantemente entre Madrid y Barcelona y recibo felicitaciones de mucha gente. Pero también hay que apreciar lo bueno, como que cada mañana salgo a pasear con el perro por El Retiro y está precioso y cuidado. Tenemos que fijarnos en lo que está bien y valorarlo, y lo que no, denunciarlo para mejorarlo. Hay que salir de la individualidad y cuidar la colectividad. 

Es tu quinto libro, ¿te sientes cada vez más cómoda como escritora?

Sí, para mí la escritura es vida, terapia, una evasión a otros mundos. Es el medio más personal, porque el mensaje va directo, no hay un guion como en televisión, donde estás sujeta al contenido, aquí vas directa.

¿De dónde sacas tiempo para escribir con un trabajo tan frenético? 

Es el yin yang para mí, el equilibrio perfecto. Hay quien hace yoga o meditación, yo escribo. En la tele estoy de cara afuera, pero cuando escribo me puedo pasar horas seguidas en soledad, y luego voy a cenar con un humor excelente.

¿Te aporta la calma que no tienes en un plató o también sufres el síndrome de la página en blanco que crea ansiedad a los autores?

Por suerte, no, porque siento que tengo muchas cosas que contar. Sí que acuso cierta inseguridad, pienso: ¿esto interesará a alguien? Me gusta mucho escribir.

Tienes un taller de escritura, ¿qué consejos das para soltarse?

La escritura es una fuente de creatividad y de sanación. Hay terapeutas que la recomiendan a sus pacientes. Mi regla número uno es no juzgarte y liberarte de los prejuicios. Empieza con la escritura automática, sin mirar atrás ni releerte, en este primer ejercicio te darás cuenta si eres capaz o no. Escoge un tema o una emoción que te remueva y sobre eso empieza a construir algo. Igual después no te gusta, pero te sorprenderás de tu mundo interior. Da igual si no publicas, lo importante son los beneficios que obtendrás. 

¿Quizá “No todo es un cuento” ha sido tu trabajo más balsámico?

Es el más especial, porque crear algo con parte de mi tiempo que, además de gustar, esté ayudando a tanta gente es muy bonito. Pero todos mis libros lo han sido, porque cada uno tenía un mensaje concreto. “Reír al viento”, mi primera novela, lleva 140.000 ejemplares vendidos y ahora se traduce al inglés, estamos negociando para el lanzamiento internacional.

¿Qué otros proyectos tienes?

A nivel televisivo nunca se sabe, pero voy a seguir en el entretenimiento, aunque el mundo del reality es muy intenso. Me gustaría tener este año un “personality”, un programa ad hoc a mi personalidad. Me gustó presentar noticias al principio, pero no volvería ahí, la síntesis me cuesta mucho. Y no me gustaría hacer política hoy en día, es muy maquiavélica.

Tus libros homenajean a la mujer, y hace poco publicaste un artículo sobre la obra feminista “Mujeres que corren con lobos”. ¿Cómo te sientes tras la muerte de Laura Luelmo y otras muchas el último año?

Sin aire... ¡y todavía nos dicen que esto no ocurre! Sientes miedo cuando llegas a casa por una calle oscura, o entras en la portería o en el ascensor con un vecino al que no conoces… Y que se cuestione duele mucho. Que se pueda dudar de una ley de violencia de género me da mucho miedo, hay temas en los que no se debería poder volver atrás. No es demagogia, la realidad nos avala. ¿Por qué seguimos haciéndolo tan mal? Fallan muchas cosas.

¿Y hay algo más que podamos hacer, aparte de mantenernos unidas?

Hay que seguir legislando, concienciando y formando en las escuelas. Los educadores tienen que explicar bien el tema del feminismo, igual que nosotros con nuestros hijos o sobrinos. Estamos solamente en el primer curso de igualdad, hay que seguir aprendiendo. Pero estamos muy unidas y somos cada vez más.

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