Bernardo Doral

Dani Martín: "A punto de cumplir 40, sigo con la misma ilusión e inseguridad"

Sensible como siempre y guitarrero como nunca, así suena el cantante en su tercer álbum en solitario, "La Montaña Rusa" (Sony Music). Sus canciones desnudan su historia, igual que esta conversación.

Myriam Serrano | Woman.es

Había ganas de Dani Martín. De esas canciones suyas que desentrañan sentimientos, de esos conciertos en los que se entrega desde el minuto cero. Regresa con un disco muy autobiográfico, grabado en el mítico estudio Abbey Road de Londres. "Las ganas", "Los charcos", "Dibujas"... sus nuevas composiciones suenan mejor que nunca. Se va de gira a Latinoamérica y en febrero empiezan sus conciertos en España: "En espacios donde no quepan más de dos mil personas, para que se escuche bien y para generar esa energía mágica que solo se consigue en el directo." Chicas, advierto: gana en las distancias cortas.

¿Es mejor vivir en una montaña rusa que en una línea continua?

Yo creo que sí, es más emocionante. A veces se sufre, pero vale la pena. Mejor que esté controlada por unos mandos, que no sea anárquica, salvaje y que te puedas salir en muchas curvas... Que el vagón vaya por sus raíles.

¿Cómo hacemos para sobrellevar las bajadas?

Lo que yo hago es muy doloroso: encerrarme, pasarlo mal, preguntarme por qué, por qué y por qué… sufrir. Pero tengo la suerte de convertirlo en canciones, y eso me alivia un poco. Deberíamos ser más prácticos, no dejar que se instalen los pensamientos irracionales o no hacernos guiones que luego no suceden.

¿Por qué necesitamos estar siempre arriba?

Porque vivimos súper exigidos, en una sociedad donde hay muchos modelos y queremos estar bien, ser los mejores, que nos vaya todo muy bien… Y es frustrante cuando no consigues todo eso que la sociedad te exige y tú mismo también. Yo me exijo mucho, mucho.

Parece una obligación ser feliz, estar positivo…

Es una obligación aparentar que somos felices, hay que contarle al vecino lo bien que nos va… A mí a veces me preguntan: "¿Qué tal le va a fulanito?", y lo que me está queriendo decir es si está ganando dinero, si tiene éxito. Para mí el éxito es estar a gusto con lo que haces.

En "Las ganas" hablas de insatisfacción en la pareja, ¿por qué crees que es un mal tan común?

Somos poco generosos para hacer que una relación de pareja no pierda las ganas. Esta canción viene de frases que he escuchado siempre a mi madre, con quien hablo de muchas cosas, tenemos conversaciones más de madre e hija. Ella siempre me ha dicho: "Lo que no hay que perder son las ganas." Hay que alimentar el cariño, cuidar las hojitas y hablar mucho.

Tanta sensibilidad, ¿te hace vulnerable?

Absolutamente. Pero también te hace vivir las cosas de una forma increíble. Cuando besas o te besan, cuando abrazas, cuando recibes cariño, hasta cuando sufres aprendes un montón.

Los terapeutas nos advierten: "El amor, si duele, no es amor." ¿Estás de acuerdo?

Pues, no. Cuando mi madre y yo nos enfadamos me duele un montón y creo que es el amor más grande que hay. Y si discuto con alguien a quien quiero me duele el alma y hasta los huesos.

Se refieren a relaciones conflictivas o a dependencias emocionales...

Ah, eso es insano, desde luego, un amor que se está pudriendo por dependencia u obsesiones hay que cortarlo. Bueno, es que hay gente que dice que está enamorada y en realidad no lo está. El amor, para mí, es libertad, comprensión, generosidad, paciencia, confianza. No tiene nada que ver con enviarse whatsapps cada 15 segundos ni con desconfiar de tu pareja sin motivos. Yo veo a mis padres enamorados, tienen 70 años y llevan desde los 14 juntos. Saben hablar, comunicarse, dejarse espacios...

¿Se puede seguir creyendo en el amor verdadero?

Sí, lo que pasa es que yo lo tengo idealizado, y cuando no sucede según ese guión me frustro.

Bernardo Doral

Pero el desamor te resulta muy productivo...

Sí, eso dice mi madre también (risas). Cuando me ve pasarlo mal me dice: "Bueno, pero te faltaban tres canciones y te ha venido al pelo." Pero sí que lo he pasado muy mal y he sufrido. Con dieciocho años, cuando trabajé en el almacén de la empresa de mi padre para pagarme los estudios de arte dramático, salía con una chica que me dejó, y me acuerdo que lo pasé fatal, iba llorando por aquellos pasillos. Una ruptura reciente me recordó a esa sensación de abandono en la adolescencia.

¿Y ahora por qué lloras?

Por la mentira, la manipulación, la falta de unidad en nuestro país, por no conseguir las cosas cuando les pones todo el cariño… Y porque soy muy sensible. Tampoco soy de lágrima fácil, me gustaría poder llorar más, me liberaría en muchos momentos.

A las mujeres nos encanta ese lado femenino, ¿sabes que ganas puntos en las distancias cortas, verdad?

Sí. En una foto doy esa imagen de chulo, de chico duro, y en realidad es un escudo a mi sensibilidad y vulnerabilidad. Pero también tengo mi momento hombre y canalla (risas).

¿Cómo se supera ser tan sufridor?

Voy al psicólogo una vez a la semana. Fue una decisión maravillosa. Lo hago desde hace años y me ha ayudado a crecer mucho como persona. Estoy con una profesional estupenda con la que aprendo un montón.

Tu amigo Leiva te ha regalado una canción en este disco, ¿qué es la amistad para ti?

Saber que si necesito abrazar a alguien, llorar o hacer una mudanza, esa persona está ahí. Los amigos no te dicen lo que tú quieres oír, te dan su opinión real. No me gusta la gente que te dora la píldora, ni los halagos, me gustan las cosas dichas de verdad. La amistad es mirar a una persona y sonreírte, saber que vas a verla y alterarte emocionadamente porque le quieres, porque sientes cosas por ella. Para mí, la amistad es querer pasar rato con la gente que quieres y que te quiere.

Además de a Leiva, ¿a quién no te cansas nunca de escuchar?

A Sabina, le quiero mucho y me llena de energía y de cosas muy bonitas. También me encantan Serrat, Sidonie, Iván Ferreiro… Leiva, para mí, es como si fuera mi hermano mayor y de hecho es más pequeño que yo, pero nos tenemos una admiración muy grande.

"Ahora" es una palabra bonita que da nombre a una de tus canciones… ¿Es qué momento estás?

En el ejercicio de vivir el presente, no anticiparme a hechos que no han pasado, sufrir menos, dejarme llevar, no poner nombre a las cosas, intentar buscar un equilibrio –en la alimentación, el disfrute…– y no dar todo de golpe. 

Bernardo Doral