Pablo Alborán está inmenso

El malagueño nos trae el mejor álbum de su carrera, “Terral”. Si aún no eres fan, te quedarás sin argumentos.

Ester Aguado

Entra en la habitación y te desarma con una sonrisa cercana, dulce, de chiquillo agradecido... y eso que echa chispas: las redes sociales inventan mucho. Se pide una bebida energética, se sienta y te mira de frente, dispuesto a contar sin miedos, sin censura: directo, amable y libre como su música.

Después de 26 discos de platino, ¿uno se sienta a componer su tercer álbum con un gran peso encima?

Componer es un desahogo, nunca pienso en si funcionará o no. Pero cuando acabas el disco y entras en el business de las ventas te da un ataque de pánico. Aunque nunca he tenido tanta libertad como ahora.

Antes recorriste Argentina, Marruecos, Francia, Portugal, India...

Necesitaba parar y vivir: ir al cine, hacer la compra, conocer otras culturas después de tres años locos. Y recuperar mi frescura de cuando nadie me conocía. Tenía que desconectar un poco.

¿Cómo logras que no se te vaya la olla?

Soy muy exigente conmigo mismo y, además, soy tan normal... ¡si pudiera, estaría en el campo plantando tomates! Para estar bien necesito invitar a mis amigos a cenar, estar con mi familia, ir al súper... Si la gente viera lo aburrido que soy, no se me acercaría.

Es la primera vez que tocas instrumentos en un disco tuyo y que produces tu propio trabajo. ¡Menudo paso de gigante!

Salió de forma natural. El productor, Eric Rosse, me dijo que el guitarrista de Sting seguramente tocaría mejor que yo, pero que no sonaría tan auténtico, así que me animó con la guitarra y el piano. No fue por demostrar nada, sino para sentirme más yo.

¿Cómo surgió la colaboración con Ricky Martin?

Su compañía me preguntó hace dos años si podía componer algún tema para él. ¡Por supuesto! Luego lo conocí en España, gracias a Miguel Bosé y a Alejandro Sanz, y nos hicimos amigos. Cuando le dije que me iba a India, se apuntó –él está muy implicado en acabar con la trata de mujeres–, y allí acabamos la letra.

¿Qué queda del Pablo que comenzó a componer a los 13 años?

Todo... Sigo siendo muy niño, me siguen ilusionando las pequeñas cosas y no quiero perder eso, porque me hace ser feliz. Siempre he sido un niñatillo responsable.

¿Tus padres han llevado bien el boom de tu carrera?

Mi padre es mi fan número uno, es un petardo que se entera de todo aún sin Twitter ni Facebook. Mi madre sigue con miedo de que algún tiburón de la industria me ataque; y mis dos hermanos engordan cuando me ven.

¿Nunca te ha dado envidia lo de sexo, drogas y rockroll?

Sé pasármelo muy bien sin necesidad de drogas, soy muy payaso; por supuesto que sexo tengo y hay mucho rock en las giras.