El actor francés Omar Sy ha protagonizado blockbusters de Hollywood como 'Jurassic World', 'Transformers' y 'X-Men'. | Marcel Hartmann/Netflix

¿Quieres saber por qué Omar Sy se convirtió en 'Lupin'?

Ya lo bordó con 'Intocable', la cinta que le abrió las puertas de Hollywood, pero su versión de este ladrón adorable le ha convertido en un rostro reconocido internacionalmente. Sin renunciar ni a sus orígenes, ni a su sonrisa. Ya trabaja en la tercera temporada.

Ester Aguado

Es un cómico de los pies a la cabeza, de los que no deja de imitar, contar chistes o sacarle punta a todo. De hecho, empezó en el mundo del espectáculo como parte de un dúo humorista, Omar y Fred. Este actor galo de origen senegalés, 1,90 de estatura y una sonrisa valorada en un millón de dólares, criado en Trappes, un suburbio parisino, dio el do de pecho con “Intocable” (2011), que además de valerle un César le permitió mudarse a Hollywood en 2012, junto a su mujer y sus cinco hijos. "Me fui para volver a ser un negro más", afirma en broma. La presión mediática sobre su familia y las ofertas laborales le empujaron a dar el salto. 'X-Men', 'Jurassic World 2 y 3', 'Inferno', 'Transformers' le han facilitado hacerse un hueco allí, sin dejar el cine francés, que ha vuelto a darle las llaves del cielo.

¿Os esperabais esta respuesta, posicionaros como el mayor éxito galo de Netflix hasta ahora?

Queríamos demostrar de lo que eran capaces los franceses a la hora de hacer una serie pero, francamente, no esperábamos ese éxito mundial. Llegó a 70 millones de hogares solo en el primer mes desde su estreno y se ha convertido en la serie más vista en 2021... Hicimos televisión con la técnica y la factura del cine, con un director de Hollywood, Louis Leterrier ('Transporter 2', 'Ahora me ves', 'El increíble Hulk'), que es vecino y amigo. Eso es importante.

El francés gozó del enorme privilegio de rodar en el Louvre parisino y de estar solo con la 'Mona Lisa'. | Emmanuel Guimier / Netflix

¿Hay diferencias entre rodar serie o película?

Hay más ritmo en la serie... Al principio, lo sufrí en mis carnes (risas), pero echando la vista atrás, tengo fantásticos recuerdos. Aprendí mucho. Me sacaron de mi zona de confort y tuve que acostumbrarme a nuevos puntos de referencia... En especial, a rodar con diferentes directores interpretando al mismo personaje.

¿Cómo llegó este proyecto a tus manos?

Gaumont, la productora, me hizo una pregunta muy simple, pero increíble: ¿A quién te gustaría interpretar? Respondí que a Arsène Lupin, un personaje perfecto para un actor: listo, encantador, un tipo que se hace pasar por otras personas, que te permite experimentar aventuras y pasar del drama a la comedia y avanza hacia la más pura acción... Un caramelo.

¿Habías leído los libros de Maurice Leblanc?

¡No! Mi generación ha hecho el viaje inverso: primero, descubrimos el manga y, después, supimos que se basaba en una novela francesa. ¡Mi primera relación con Lupin fue en japonés! Empecé a leerme los libros cuando me uní a este proyecto y tuve que prepararme para el papel y los encontré muy estimulantes.

¿Cómo ves a Assane, tu personaje?

Es un tipo muy inteligente, pero verosímil. No quería convertirlo en un superdotado, sobre todo porque Lupin no lo es. Es un personaje con una gran lógica y muchos conocimientos, no un superhéroe. Assane, como su modelo en la novela, entiende cómo funcionan tanto la sociedad como las personas. Y eso le permite prever sus decisiones y reacciones. Es un tipo complicado de entender, porque siempre está evolucionando, no va en línea recta, no arrasa con todo, va esquivando obstáculos y pasando de un personaje a otro, domina el arte de la evasión, ¡pero en zig-zag! (risas).

Assane es el personaje que interpreta Omar y que se rige por las ideas de la novela. | emmanuel guimier

A diferencia del Lupin tradicional, nunca se pone maquillaje, mantiene su apariencia...

Queríamos evitar caer en extravagancias y, además, eso estaba muy visto. Solo tiene que perderse entre una determinada clase social para desaparecer: basta fingir ser barrendero para hacerse invisible. En nuestros días, un libro se juzga por su portada. Jugamos con esa idea.

¿Evoluciona de la primera a la segunda temporada?

Hasta el quinto episodio, Assane dirige el cotarro. En el sexto, sin embargo, empieza a vivir situaciones que lo transforman. Se enfrenta a sus responsabilidades como padre al tiempo que se da cuenta de sus límites, que para mí es algo muy guay de interpretar. De pronto, se cuestiona todo, sus propias normas: es un ladrón de guante blanco, que no mata ni apuesta por la violencia, pero ¿eso es válido, está en el buen camino?

Os costó mucho dar con una versión del guion que os convenciera. ¿Qué hay en la historia de George Kay para que se llevara el gato al agua?

El personaje está enmarcado en nuestra sociedad, al tiempo que había algo único en él. Su afán de venganza ofrecía un buen paralelismo con el personaje literario, había coherencia entre las historias de Lupin y Assane. También el tema de la paternidad y el legar cosas a la siguiente generación transcienden la historia. Es un niño que quiere vengar a su padre pero, al tiempo, quiere dejar de obsesionarse con ello para actuar él mismo como padre... sin dejar de ser un ladrón de guante blanco, por supuesto.

De los personajes por los que se hace pasar Assane, ¿cuál es tu favorito?

El bicho raro con el sombrero amarillo del tercer episodio. Ahí comencé a saborear lo que esperaba cuando acepté formar parte de la serie: sabía que sentiría el mismo placer al disfrazarme que cuando lo hacía en “SAV des émissions” (una serie cómica de la tele francesa). Traté de cambiar la voz, la postura... fue genial. ¡Lupin es el mejor juguete del mundo!

¿Y cómo es rodar en un sitio como el Louvre?

No fue nada complicado. Cuando comprendieron que la serie se iba a ver en todo el mundo, nos facilitaron la vida. En un momento dado, me di cuenta de que estaba en la sala de la Mona Lisa. Puse en marcha el cronómetro y durante 16 minutos me quedé a solas con ella. ¡No conozco a nadie que haya tenido una cita así!

También se ve un París con mucha diversidad...

La ciudad es así, tal cual, con sus cosas buenas y malas. Intentamos evitar los clichés y mostrarla como es realmente. Sí, la serie iba a recorrer el mundo, pero también iban a verla los parisinos.

Fuera de la serie, te has manifestado en tus redes –en las que te defines como “un ser humano”– sobre el problema racial. ¿La fama te hace sentirte responsable para alzar la voz?

Sí y no. Solo soy responsable de mí mismo y, a veces, la gente intentará imponerme responsabilidades que no son realmente mías, así que debes ser consciente de eso. Y me siento más cómodo expresándome a través del arte.

En el documental “C’est ta chance”, que grabó Eric Hannezo, se ponen de relieve tus orígenes humildes, ¿por eso estás tan involucrado, junto a Helen, tu mujer y trabajadora social, en causas solidarias?

Tengo una deuda con la sociedad. De niño, conseguí salir adelante con ayudas del Estado francés, así que me toca poner mi granito de arena. Dirigimos la ONG Cékedubonheur, que ayuda a niños y adolescentes hospitalizados en Francia. Y en Senegal, a través de la empresa de productos orgánicos Siyah Organics, cuyos beneficios están destinados a la lucha contra enfermedades víricas del África subsahariana.

ARSÈNE LUPIN: UNA SAGA HISTÓRICA 'MADE IN FRANCE'

Las aventuras del caballero ladrón son muy populares en Francia, hasta el punto de competir con Sherlock Holmes. El escritor, Maurice Leblanc, autor de más de 60 novelas, lo creó en 1905 como un cuento único, aunque su éxito le llevó a escribir casi veinte libros. Este ladrón de guante blanco ha aparecido en multitud de versiones en teatro, cine y televisión, incluso en mangas y videojuegos (Code:Realice, PS4).

La primera novela de Maurice Leblanc, reeditada por Anaya. | Anaya