Sofia Sanchez de Betak durante un evento el pasado abril. | Sean Zanni / GETTY

La invitada a la boda de Marta Ortega que se olvidó el vestido en casa

Sofia Sanchez de Betak ha protagonizado una de las anécdotas de la boda de Marta Ortega: se olvidó el vestido en casa y se lo tuvieron que llevar en moto al aeropuerto.

WOMAN.ES |I.A.

Ya se han celebrado en A Coruña una de las bodas más esperadas del año. Tras ver el increíble vestido de Valentino Haute Couture con el que Marta Ortega ha dado el sí quiero a Carlos Torretta en la más estricta intimidad, los detalles de la ceremonia comienzan a publicarse con cuentagotas: los regalos con los que los novios han obsequiado a los invitados, el nombre del encargado de peinar y maquillar a la novia en su gran día... Algunas, incluso, con algún que otro traspiés. La que ha protagonizado una de las grandes anécdotas de la jornada es la 'it girl' Sofia Sanchez de Betak, en la red conocida bajo el pseudónimo de Chufy. 

Sofia Sanchez de Betak contó lo ocurrido a través de su perfil en Instagram. | INSTAGRAM

Parece ser que la empresaria salió con algo de prisa de casa y con la maleta a medio hacer. Y es que la argentina se dejó el vestido que lucirá esta noche en la fiesta posterior a la boda en el Real Club Náutico de A Coruña y se dio cuenta de que no lo había metido en la maleta cuando estaba a punto de embarcar en el avión. Así lo contaba a través de varias publicaciones en su perfil de Instagram.

"Cuando te olvidas el vestido rumbo al casamiento pero el 'make up' está listo", decía en entre risas en uno de los vídeos que compartió. ¡Si es que la vida hay que tomársela con humor!

El problema terminó en final feliz. | INSTAGRAM

Pero que no cunda el pánico, porque la historia ha tenido un final feliz: un motorista le llevó el vestido al aeropuerto y el drama se quedó en una anécdota. ¿De lo que ha servido? Primero, en que siempre tenemos que revisar todo lo que llevamos en la maleta varias veces y, segundo, que sabemos que la it girl llevará coleta alta y un maquillaje con ojos ahumados en la noche de la boda de Marta Ortega y Carlos Torretta. ¡El que no se consuela es porque no quiere!