A ambos les identificamos con la masculinidad con carácter de la fragancia La Nuit de L'Homme, de YSL. | Rubén Martín.

Mario Casas y Jose Coronado, cruce de caminos

Aunque no lo parezca, vienen de un año sabático. Y están de los nervios. Son animales escénicos. Mario Casas y Jose Coronado cuentan los días para meterse en la piel del próximo personaje. En 'Contratiempo', su primera película juntos, nos dejan con la piel de gallina y la boca abierta.

Ester Aguado | Fotografía: Rubén Martín | Estilismo: Beatriz Valdivia

'Contratiempo' se llama la cinta en la que el genial realizador barcelonés Oriol Paulo ('Los ojos de Julia', 2010; 'El cuerpo', 2012) los ha reunido por primera vez. Y ha sido un acierto. Paulo le ha hecho a Mario dos regalos: enfrentarle a un gigante como Jose Coronado –batalla de la que sale ileso, que ya es mucho– y mostrar que se ha hecho un hombre, un hombre inteligente, además. Y a Jose... a Jose cualquier trabajo le parece un premio. Disfruta tanto actuando –este sereno padre de familia le viene como anillo al dedo–, que sigue retrasando su pase natural al otro lado de la cámara, como director. Charlamos con ellos de miedos, taras y planes para 2017 en una fría mañana. Su cercanía nos hizo entrar en calor. Algo que parecía imposible.

Mario, tu personaje, Adrián Doria, es un joven triunfador, algo arrogante, que lo tiene todo. ¿No te ves reflejado en él?

¡No, no, no! Él ha llegado a lo más alto pisando a los demás y yo no. Yo también soy seguro de mí mismo, dedico muchas horas al trabajo y tengo algo de talento... una mezcla de cosas que me hacen ser quien soy, sobre todo en lo profesional, pero él no tiene nada que ver conmigo. Aunque he entendido por qué llega a hacer lo que hace, porque ama el poder y con él aspira a comprar todo. 

Pero tú también lo tienes todo... 

Yo estoy muy contento con mi vida, no siento que me falte nada, aunque siempre hay una búsqueda personal, vital... pero tengo a mis amigos, a mi familia, un trabajo maravilloso, estoy sano y sí, soy feliz. Pero en este trabajo siempre aparecen las inseguridades, los miedos, la inestabilidad que se traslada a lo personal: uno no sabe si va a seguir muchos años en esto o si es la última película. Es real la inseguridad constante que acompaña al actor: a mí, cada vez me cuesta más ponerme delante de una cámara o de un equipo. 

¿No debería ser al contrario? 

Debería, pero no es así. Me voy haciendo mayor, cada vez son más películas, se me conoce en el círculo profesional y piensas que tanto el director como los demás esperan más de ti y eso me paraliza un poco. Cada vez me pongo más nervioso, aunque también hace que trabaje mucho más. Antes me ponía a trabajar en una peli dos meses antes; ahora lo hago con cuatro meses de antelación. 

Ese trabajo también se ve en el resultado: papeles más redondos, más maduros… ¿Lo notas?

Sí. Lógicamente, uno crece y madura, se va convirtiendo en un hombre y ahora, con 30 años puedo contar cosas que no podía hacer con 20. Gracias a esos años en los que he viajado, vivido, trabajado y me he visto en situaciones duras... Necesitas llenar tu mochila para hacer creíbles personajes adultos. Estoy feliz porque Adrián es un tío con 45 años y el director me ha creído capaz de hacerlo. 

Vienes de tomarte un año sabático, ¿no? 

Sí, llevo sin rodar desde febrero y así continuaré hasta el próximo febrero, que empiezo el rodaje de 'Bajo la piel del lobo', la ópera prima de Samuel Fuentes. Es la historia de un hombre que vive solo en la montaña desde los 9 años y se dedica a cazar lobos y a vender las pieles. Un tipo salvaje que va a humanizarse porque entran dos mujeres en su vida. Me tengo que dejar pelo largo y barba y ponerme cachas. Me voy a ir a vivir con pastores y con lobos. Me apetece que me transformen y hacer algo distinto.

Pues no te hemos echado de menos... ¿Y qué has hecho?

No lo parece porque… ¡todos se han puesto de acuerdo para estrenar al mismo tiempo! (risas). He viajado bastante: mi hermana estaba de vacaciones en Los Ángeles y me he ido allí, también he visitado México y parte de Europa y he estado trabajado en un guión, porque quiero dirigir. Pero al final te acabas agobiando: la interpretación es una droga, necesitas el chute constante de la adrenalina que supone preparar un personaje y ponerte delante de una cámara.

Jose Coronado lleva camiseta Antony Morato, pantalones Lester y zapatos Jimmy Choo; Mario Casas, con traje Antony Morato, camisa blanca Just Cavalli y zapatos Geox. Ambos encarnan el hombre moderno que inspira la fragancia L’Homme Ultime, de YSL. | Rubén Martín

¿Y en este tiempo no te ha tentado la tele?

Claro, pero nada que me convenciera. En Netflix se están haciendo cosas muy buenas y quizás haya algo… Si fuera algo de solo 10 capítulos, que no te hipotecara año y medio con el mismo personaje, igual aceptaría. En la tele siempre vas a ganar más, pero lo que me mueve no es el dinero. Siempre he sido ahorrador, por si llegan las vaca flacas, y eso me permite elegir. Prefiero hacer dos pelis al año y tomarme mi tiempo para construir personajes en el cine.

¿Hay líneas rojas en tu vida?

Nunca vendería mi alma al diablo… Aunque fuera por una superproducción en Hollywood (risas). En este camino, lógicamente, te ofrecen de todo, pero lo de estar atado durante años o que te ofrezcan una millonada… No es para mí; eso te acaba pasando factura. Yo respeto esta profesión y me quiero morir actuando. Por eso, cada proyecto suma.

¿Alguno del que te sientas especialmente orgulloso? 

'La mula' (2013) es una espinita que tengo clavada; el mejor personaje de mi corta carrera. Tardó mucho en estrenarse, se hizo sin pena ni gloria, no pudo participar en premios, luego el director desapareció… Es una película que podía haber volado por el mundo entero porque tenía magia.

Antes contabas que querías dirigir...

Sí, es algo que llevo por dentro y saldrá en algún que otro momento. No he estado escribiendo, porque lo de los guiones se me da bastante mal, la verdad: empiezo en Madrid y acabo en Cuenca (risas), me salen demasiadas ideas y no acabo en nada concreto. Pero me da envidia el talento de Raúl Arévalo y de Paco León, entre otros.

Jose, ¿y tú por qué no diriges?

Me lo han ofrecido y me encantaría, pero para eso aún tengo tiempo... mientras pueda seguir trabajando como actor, gano más dinero, porque puedo hacer cuatro pelis en un año; como director, el año entero se lo lleva una película. Pero es verdad que me apasiona y que siempre que me dejan, meto mano. En la serie 'El Príncipe' me permitían dirigir a los actores, con el beneplácito del equipo. 

¿Y no se te ha cruzado ninguna historia por el camino?

Sí, muchas, pero ya he aprendido a ilusionarme solo con lo que es tangible, con lo que he firmado, porque si no, te vuelves loco. Esta profesión es muy voluble y se caen proyectos continuamente. Y luego tengo la facultad de ilusionarme con todo, aunque sea un anuncio. Lo último y lo próximo siempre es lo mejor... Es la única forma de estar preparado. 

Acabas de recibir una estrella en el Paseo de la Fama, ¿ya te puedes morir tranquilo? 

Ya hace tiempo, ya… desde los 30 ya hubiera firmado, por cómo me ha tratado la vida y lo que me ha regalado. Me acuerdo que a esa edad ya lo decía con un amigo, así que estoy viviendo de las rentas el doble.

Llevas más de 50 pelis y 30 años de profesión, ¿hay algo que te sorprenda a estas alturas?

Cada día, porque aprendes cosas nuevas, porque tienes miedos nuevos… Para mí, siempre se trata del primer día de trabajo, con los mismos respetos y temores a no dar la talla, a no estar a la altura. 

Rubén Martín

¿De verdad aumentan los miedos? 

Bueno, es que yo soy una persona tremendamente autoexigente. No es cuestión de miedo, sino de prepararme para no caer (risas). Y también lo soy en mi vida personal…

¿Y aún no has ganado lo suficiente para retirarte?

Bueno, un poquito (risas). Sí, soy del 8 % de los actores que puede vivir solo de su profesión. El 92 % restante tiene que compatibilizarlo con otros oficios, dígase camarero o delineante… Podría hacer un año sabático, pero dos no… tengo familia y tengo que ser previsor. 

¿Y qué harías durante ese año?

Pues lo que llevo haciendo estos tres meses: ver cine y leer.

¿Eres una persona rencorosa, serías capaz de perseguir la venganza como tu personaje en 'Contratiempo'?

No, soy antirrencoroso, no es uno de mis pecados. Tengo muchos otros... Ni aunque fuera para vengar a mi hijo, porque el dolor que pueda sentir no lo alivia la venganza y encima te convierte en el mismo monstruo que aborreces.

¿Cómo eres como padre?

Muy poco autoritario, les doy mucha libertad: que sean ellos los que se equivoquen con sus decisiones y aprendan. La educación de los padres es fundamental para que los hijos salgan buenas personas. Y luego los círculos en los que se mueven entre los doce y los dieciséis años son los que más determinan su forma de ser. 

¿Algo por lo que no pasarías? 

Sí, mi única línea roja es no joder la vida al prójimo, mientras respetes a los demás… 

¿Alguna vivencia te ha obligado a cambiar de dirección? 

Muchos de mis personajes me han enriquecido y me han permitido reflexionar; ha habido muchas facetas en mi vida que, a partir de mis personajes, han cambiado: mi visión sobre la homosexualidad, sobre el islam, sobre los terroristas o la policía. Antes pensaba otra cosa. 

¿Has logrado ser el actor que soñabas de niño?

Nunca tuve vocación de niño, fue una absoluta casualidad. Es cierto que a la semana de empezar a jugar con la interpretación, me sedujo y dije: «Se van a enterar...» Pero yo sigo examinándome en cada personaje nuevo, podrían pasar 300 años y seguiría aprendiendo. No empecé a sentirme actor hasta que llevaba 10 años de carrera y cogí el carnet (risas). 

Te dejarías la vida por... 

Por el último personaje, soy muy pragmático. No envidio la carrera de nadie, aunque admiro la de gente como DiCaprio o Pacino. Pero nunca me cambiaría por ellos, porque no sabemos en realidad lo que hay detrás de su vida. Yo sí sé lo que hay detrás de la mía y me gusta mucho. 

Chicos, un deseo para 2017...

Mario: Seguir sin fumar, porque me siento genial.

Jose: Estoy ocupado en devolverle a mi cuerpo todo lo que he abusado de él en mis 59 años. Estamos en modo sano.

Jose Coronado

"Jose ha aportado, sobre todo, credibilidad. Es un actor que transpira verdad por todos los poros. Ya habíamos trabajado juntos en 'El cuerpo', y él, como persona, transmite una serenidad y un saber estar que eran esenciales en el personaje que interpreta. Probablemente, es el personaje que más se acerca al verdadero Jose, un tipo sensible y de corazón infinito. Más allá de sus cualidades como actor, también creo que funciona como espejo de Mario. Ambos vienen de sitios parecidos. Y me parecía interesante juntarlos en una misma película."

Coronado, con sudadera Topman. Ultime L'Homme, de YSL, es una fragancia energética y moderna, como nuestros protagonistas. | Rubén Martín

Mario Casas

"Mario Casas es alguien que, por trayectoria vital, está muy cerca de lo que representa Adrián Doria, el personaje protagonista de 'Contratiempo'. Es un tipo joven, que se ha hecho a sí mismo, que ha cargado con la presión de ser quien es y que ha llegado al éxito muy joven. Trasladando todo esto al personaje, también me parecía que era una gran oportunidad para colocar a Mario en un registro completamente nuevo para él. Mostrar a un Mario que se ha hecho hombre. Un Mario maduro, inteligente y con discurso."

Casas, con camisa Replay y chaqueta Caruso. | Rubén Martín