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Loquillo: "Quien no hace las cosas a la edad que toca, hace el ridículo"

Aprovechamos que el cantante es el embajador del nuevo smartphone LG G6 para charlar sobre moda, estilo, poesía y redes sociales.

Olga Tamarit | Woman.es

Quince minutos no dan para mucho. No dan para hablar del Easo Aizkorri, el club de baloncesto que patrocina desde 2013 reconvertido ahora en el Easo Aizkorri Loquillo. Tampoco dan para hablar de su último trabajo, publicado bajo el sello Warner, ‘Viento del Este’. Ni sobre su primera vez sobre el Teatro Real de Madrid, donde ofrecerá un concierto imprescindible el próximo 4 de Mayo. Y la realidad es que en circunstancias normales quince minutos pasarían sin pena ni gloria en compañía de cualquiera. Pero estamos con Jose María Sanz, Loquillo (Barcelona, 1960) y parece que el tiempo se estira o se congela a su lado. Es la conclusión que se saca al pasar lista de las cosas de las que sí charla. Tecnología, redes sociales, moda, éxito, estilo, poesía, ética, felicidad. La vida.

Distante, educado y asertivo, no se pierde en medias tintas. Ha venido a Madrid a presentar el último modelo de LG, el G6, un 'smartphone' rupturista con una pantalla de 5,7 pulgadas, resolución QHD+ y sistema HDR Dolby Vision TM. La cita es en el Teatro Real y nos encontramos dando vueltas por la plaza de Ópera. Me pregunta educadamente si he desayunado y yo le confieso que una torrija. “Parecemos dos turistas” me dice. “En busca de una oportunidad”, matiza.

¿Qué relación tienes con la tecnología en este mundo hiperconectado?

Soy un hombre de 56 años que hace todo lo posible por adaptarse al nuevo mundo viniendo del viejo. Por adaptarlo a mi trabajo y aprovechar todo lo que te puede ayudar a ser mejor. Y a veces cuesta.

¿Tienes alguna aplicación descargada en tu smartphone?

No suelo ser muy pesado con las redes sociales, pero creo que en un año será más rentable y más fácil comunicarme con mi público por Facebook o Twitter que hacer una campaña de promoción como se hacía hasta ahora. De hecho, creo que es mucho más seguro y más fácil llegar al público por estas vías que con las antiguas formas de promoción.

¿Cómo ha sido la evolución con tu público desde que existe internet?

A mitad de los 90 dejamos de sonar en las emisoras de radio. Las televisiones dejaron de hacernos caso. Lo que mantuvo vivo al artista fue la red. Y no solamente nos mantuvo vivos, sino que amplió nuestro espectro fuera de las fronteras. Yo lo entendí y me puse a trabajar en este sentido para sacar el mayor partido a los nuevos tiempos. Me planté en la primera década de este siglo por delante de todos. Yo no dependo de que una canción suene más o menos en la radio, mi red es suficientemente amplia para que mi música llegue a mi público.

Y ahora una confesión; creo que eres uno de los artistas con más estilo del panorama nacional.

Ética y estética tienen que ir a la par. Yo crecí en los setenta, donde la estética del rock estaba mal vista en España. El hecho de crecer, de madurar, cumplir años... no hay nada más patético que un artista de rock intentando aparentar lo que no es. Es como quien lleva un tatuaje sin saber qué significa. Yo llevo muchos tatuajes, pero los llevo tapados porque significan algo para mí. La elegancia es lo mismo, adaptar tu edad a tu comportamiento. Quien no hace las cosas a la edad que toca, hace el ridículo. Por otro lado, y esto ya es banalidad personal, creo que tengo la percha suficiente como para poder lucirme. Así que sí, digamos que tienes razón.

¿Qué opinión te merece la moda?

Es muy importante. Ahora no hay sastres, antes había modistas y sastres y te hacías tus trajes como querías, pero ahora hay un pensamiento único, una uniformidad y la moda no es uniformidad, la moda es carácter. Hay que saber adaptar tu sentido de la moda a tu estética.

Tu estilo no ha variado mucho desde que empezaste.

No. En mi caso he elegido trabajar un solo personaje. Siempre he tenido muy claro quien era ese personaje. Evidentemente lo he ido trabajando durante mucho tiempo y sacándole el máximo partido. Es una labor que lleva años y he tenido suerte, porque he podido mejorarlo.

Y después de tantos años, ¿consigues no llevarte a casa el personaje?

Cuando me preguntan esto siempre digo; ‘si quieres ver al auténtico Loquillo, lo verás en el escenario’, cuando baja está interpretando un personaje. Ahora estoy interpretando un personaje. Vivo con él.

¿Y qué tal te cae?

No me cae mal. Me gusta estar en el escenario, en la tesitura de crear. Soy un tío acostumbrado a vivir en la guerra, la paz me parece muy aburrida. Tengo que estar continuamente en movimiento, de lo contrario estaría muerto.

¿Nunca te relajas?

Trabajar es mi manera de relajarme. Tengo un oficio maravilloso, aprendo cada día cosas nuevas. No entiendo a los artistas a los que le abruma el éxito o se sienten presionados porque cualquiera pagaría por estar en una situación como la nuestra.

Pero también hay un proceso de gestionar este éxito que quizá no esté al alcance de todos…

Cierto. De hecho últimamente estoy dando charlas sobre cómo hacerlo. Tengo una marca que lleva 40 años funcionando y también la mejor banda de rock del país.

¿Y qué cuentas en estas charlas?

Eso es un secreto profesional (risas)

Sueles citar a poetas cuando te entrevistan, ¿qué importancia tiene para ti la poesía?

Llevo desde el año 94 trabajando con Alonso Peña en un proyecto de poesía contemporánea. Hemos hecho un poemario de Luís Alberto de Cuenca y ahora estamos trabajando en la obra de Julio Martínez Mesanza que ha escrito, a mi entender, el poemario más importante de los últimos años en España, llamado ‘Europa’. Ahora estamos intentado llevar un poemario completo al lenguaje actual. Ese tipo de proyectos son parte fundamenta de lo que hago. Leí hace poco que la poesía era el nuevo Rock & Roll y estoy encantado que las nuevas generaciones se den cuenta de esto. La poesía es la ecología de la literatura, el lugar que permanece todavía virgen, el lugar donde es aún posible investigar.

Por último, leí en otra entrevista tuya que te quejabas de que nadie te preguntase si eras feliz. Así que allá va ¿Eres feliz?

Sí. Sería un imbécil si dijera que no.