woman | El lujo de ser mujer

Katie Holmes, se siente bien en su piel

Se confiesa sobreprotectora con su hija Suri, afirma que prefiere las bibliotecas a los sitios de moda y está encantada de volver a interpretar a Jackie Kennedy en su nueva película. La actriz y nueva embajadora de Olay nos desvela,además, sus secretos y filosofía beauty.

Pilar Arranz | Woman.es

Nadie diría que ha cumplido ya los 36 años. Katie conserva en sus facciones ese aire de eterna jovencita con el que triunfó a finales de la década de los 90 con la serie “Dawson crece”. Su piel blanca y libre de imperfecciones, sumada a su estilo de vida, la ha convertido en embajadora de la firma Olay, según comentó ella en la presentación de la campaña en Nueva York. Aseguró que si ella puede mantener esa piel perfecta, cualquiera puede hacerlo con un poquito de tesón. Antes de aceptar el reto, Katie visitó la fábrica de la marca en Ohio y le encantó la forma en la que trabajan los laboratorios: «Pero lo que más me llamó la atención de Olay es la defensa que hacen de las mujeres sin complejos. El objetivo final es estar bien contigo misma», afirmó Katie. Y de esa forma se define ella, una actriz que comete pecados, como todas las demás, que no es perfecta: «Yo también me acuesto algunas veces sin desmaquillarme, o me tomo dos trozos de pizza con doble ración de queso y pepperoni.» A pesar de estas licencias, Katie cuida su rostro con una rutina básica que aconseja a todas las mujeres, porque a la larga se ven los resultados. La constancia según Holmes es el gran secreto para haber alcanzado los 36 con una piel envidiable. Ella practica con el ejemplo y casi siempre (ya ha reconocido que no es perfecta) se hace una buena limpieza facial mañana y noche, se hidrata la piel antes de salir de casa y antes de irse a la cama incorpora un sérum, que aporta un extra de firmeza y cuidado a la piel. Y nos cuenta que acompaña todos estos cuidados de una alimentación sana y la práctica habitual de ejercicio: «Me encanta hacer yoga y montar en bicicleta.»

Una mujer tranquila

Superada la ruptura con Tom Cruise, con el que estuvo casada seis años, Katie ha logrado recuperar su actividad profesional y tiene en cartera dos proyectos que la apasionan. Por un lado, trabajará en la película “All we had”, interpretando un personaje que asegura que nos sorprenderá. Por otro, volverá a interpretar uno de los papeles que la han marcado, el de Jackie Kennedy –ya se puso en su piel en los primeros capítulos de la serie “Los Kennedy”–. La actriz vive a caballo entre Nueva York y Los Ángeles y viaja siempre acompañada de Suri, hija de su matrimonio con Tom Cruise, y de la que se confiesa sobreprotectora. La niña, que ya ha cumplido ocho años, está considerada una de las it girls más influyentes del universo de la moda, y sus modelos son reproducidos por las pequeñas de todo el mundo.

Aseguran que, desde temprana edad, la pequeña Suri elige sus estilismos y, desde luego, marca tendencia. Está claro que ha heredado la pasión por la moda de su madre, una enamorada de las firmas Michael Kors, Ralph Lauren, Calvin Klein, Alexander Wang e Isabel Marant. Katie asegura que lleva una vida muy tranquila, y que si la queremos encontrar, no la busquemos por los locales de moda de Hollywood, sino en librerías antiguas, donde bucea para encontrar tesoros literarios que después devora, y en bibliotecas, en las que, asegura, encuentra la paz que refleja su rostro.

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Lindsay Ellingson, una chica con 'ángel'

A sus treinta años, la modelo californiana vive uno de sus mejores momentos: acaba de casarse y se ha asentado como uno de los ángeles de Victoria’s Secret. Inteligente y emprendedora, frecuenta las redes sociales para crecer profesionalmente y ayudar a los demás.

Ester Aguado | Woman.es

A muchos les sorprendería su cercanía... A nadie, su espectacular belleza. Pero Lindsay es muchísimo más que una cara bonita.

Después de tantísimos trabajos a lo largo de tu carrera, ¿con qué cásting te quedarías?

Con el primero. Acababa de aterrizar en París, a punto para la Semana de la Moda 2004 y fui a conocer a John Galliano. Iba en pantalones cortos y chanclas, ¡no tenía ni idea de cómo vestirme o caminar, ni de lo importante que era! Terminé abriendo el desfile de Dior, lo que me llevó a mi primera campaña. ¡Siempre les estaré agradecida por impulsar mi carrera!

Llevas diez años desfilando y cinco como uno de los ángeles de Victoria’s Secret. ¿Cuándo te ganaste las alas?

Cuando me eligieron como imagen de la colección Gorgeous, en 2011. Fue mi primera campaña en solitario para Victoria’s Secret. Era algo increíble seguir los pasos de Gisele, Heidi Klum o Adriana Lima.

Aunque aún te quedan muchos años de trabajo, ¿a qué te dedicarías si no fueras modelo?

Empecé a estudiar biología en la Universidad de California, en San Diego, y aún puedes pillarme en los backstages leyendo libros de astronomía o física. Seguramente, sería investigadora médica...

Pero eres la creadora de Goldie Knots, ¿por qué te embarcaste en esta web de moda?

Creé Goldie Knots porque las pulseras que hacía y llevaba crearon tanta expectación, que pensé que podría destinar los beneficios a asociaciones de animales como Best Friends Animal Society (bestfiends.org). Llevo haciendo joyas con mi madre desde que soy una cría y aún lo disfruto en vuelos o escalas muy largos. Quiero mantener una pequeña producción en Nueva York para controlar la calidad, hacer piezas hermosas de oro y macramé y ayudar a los animales que lo necesiten.

Y eres la directora creativa de la web Wander Beauty...

¡Es una nueva aventura! He aprendido muchos trucos valiosos y consejos con los mejores maquilladores del mundo. Lo he probado todo y ¡sé lo que de verdad funciona! Nuestra primera colección de productos de belleza lleva fórmulas innovadoras y un packaging que cambiará el mundo de los cosméticos. Seguidnos en instagram (wander_beauty) y no os perdáis nuestro lanzamiento esta primavera.

Tienes dos hermanas, Kristina y Kaysie, ¿os parecéis?

Kristina es la mayor, es dietista, y las dos nos casamos el año pasado. Kaysie estaba en el Cuerpo de Paz en Kazajistán y acaba de graduarse en periodismo. Ahora está en Alaska, rodando un documental. Son mis mejores amigas a pesar de vivir tan lejos.

Descúbrenos las piezas favoritas de tu armario...

Mi bolso Céline en color marsala, mis pendientes Melissa Joy Manning, un conjunto de ropa interior de La Perla que me regaló Sean, mi marido, y un par de outfits de Sophie Theallet y Misha Nonoo, mis diseñadores favoritos. ¡Ah! Y mucho ganchillo y flecos.

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Michelle Williams, alma sensible

Icono del cine independiente americano y musa de Louis Vuitton, ganó un Globo de Oro por su interpretación de Marilyn. En la actualidad, estamos a la espera del estreno de “Suite française”, basada en la novela de Irène Némirovsky. Nos reunimos con la actriz en Miami, donde nos ha emocionado su fragilidad. Ha pasado un ángel.

Chloé Lacourt | Woman.es

La descubrimos en la serie “Dawson crece”, cuando no era más que una adolescente. Pero el éxito se hizo esperar, y la felicidad tardó en llegar. Una sonrisa sin alegría provoca comentarios sobre su infancia en Montana y después en San Diego. Muy pronto pasa a ser una de esas chicas que se presentan a castings como quien va a una fábrica.

Tras emanciparse a los quince años de edad, Michelle Williams se muda sola a Los Ángeles y vive una etapa llena de riesgos. Sus heridas abiertas la llevarán a alimentar papeles a menudo trágicos: de la chica marginal (“Wendy and Lucy”) a la esposa perturbada (“Brokeback Mountain”), pasando por una esquizofrénica (“Shutter Island”), una esposa que padece desamor (“Blue Valentine”) o una estrella desgarrada (“Mi semana con Marilyn”), que le valdrá un Globo de Oro a la mejor actriz en 2011.

A los 34 años, encarna a la perfecta mujer hecha a sí misma, tres veces candidata a los Oscar y compañera de actores de prestigio como Philip Seymour Hoffman, Leonardo DiCaprio y Ryan Gosling, entre otros. Sin olvidar a Heath Ledger, padre de su hija, Matilda, desaparecido en 2008.

Con el tiempo, Michelle Williams se ha revelado como una persona sólida como una roca que se reconforta con la espiritualidad. Su estilo ligeramente vintage y su particular belleza, una mezcla de sensualidad y de pureza virtuosa, sedujeron a la casa Vuitton, que la convirtió en musa de su colección de bolsos (en 2013) y que la invitó a Miami con ocasión de la Feria de arte contemporáneo Art Basel.
Además, es musa del cine independiente. El próximo 18 de marzo se estrena su nueva película, “Suite française”, basada en la novela de Irène Némirovsky, en la que aborda su papel con una portentosa mezcla de fuerza y vulnerabilidad. Porque en eso radica su secreto: Michelle Williams asume sus sufrimientos.

Acabas de triunfar en Broadway con “Cabaret”. ¿Supone un desafío abordar ahora la comedia musical?

Sí, y me he enganchado totalmente al género. El canto y la danza dictan el ritmo, el tono, la dirección de la narración y la forma de colocar las emociones. No reflexionas, sino que sales de tu conciencia y te dejas llevar... Y cuando fallas un paso o desafinas alguna nota, te das cuenta de inmediato. Sabía que, tanto si lo conseguía como si no, acabaría siendo mejor actriz.

¿Eres más feliz sobre el escenario o ante una cámara?

En el escenario me siento viva, porque en él entro en un espacio-tiempo mágico. También es extraño, porque si los espectadores guardan silencio, tienes la sensación de haberlos perdido. Y al final, cuando se ponen en pie para aplaudir es como si volvieras a la Tierra. Son momentos de intensa felicidad.

¿Te convertiste en actriz por esos momentos?

No. Lo hice porque no quería ser yo misma. No tenía ni la menor idea de quién era, pero no me apetecía descubrirlo. E interpretar personajes era una buena forma de evitar enfrentarme a mí misma. Rodando películas independientes empecé a aceptar que, para mí, ser actriz era algo más que una excelente escapatoria.

¿No te gustabas?

¿Cómo iba a gustarme si no sabía quién era? Cuando dejé a mi familia para irme a vivir sola a Los Ángeles aprendí a adoptar un aire más maduro que el que era real para mi edad. Pero era como un pececito arrastrado por la marea que intentaba mantenerse a flote. Tuve la suerte de salir de aquello íntegra y con buena salud.

¿Conseguiste reconciliarte contigo misma?

Dediqué tiempo a encontrar mi lugar y a pegar los trocitos rotos. Cuando me instalé en Nueva York, en un universo más artístico, gané confianza en mí misma, aprendí a valorar mejor mi trabajo y descubrí mi identidad. Entrar en la treintena me permitió sentirme mejor en mi propia piel.

¿Con la edad, has variado tu enfoque de la feminidad?

Interpretar a Marilyn Monroe (en “Mi semana con Marilyn”) me aportó una nueva perspectiva de lo que significa ser sexy, pero solo para el papel. No creo que eso haya cambiado algo en mí. En realidad, no me considero una mujer especialmente guapa ni jamás me planteo preguntas sobre mi propia feminidad.

¿Con qué estado de ánimo sigues adelante?

Durante años pasé el tiempo invocando a los dioses: «¡Ojalá que consiga el papel! ¡Ojalá que les guste! ¡Ojalá que funcione!» Cuando fracasaba, volvía a casa abatida, repasaba la película en mi cabeza y me torturaba. Después, dejé de hacerlo y empecé a divertirme. Ahora intento sorprenderme, ir hacia lo desconocido, abrir nuevas puertas.

Te has convertido en una musa del cine independiente. ¿Te arrepientes de haber quedado alejada de Hollywood?

Nunca habría podido convertirme en una actriz de películas hollywoodienses, porque no estoy hecha para eso. Así he ganado más de lo que he perdido, porque empecé desde abajo, donde me quedé durante mucho tiempo, con pequeños papeles en series de televisión, anuncios de detergente... Así que no he hecho ningún sacrificio. Siempre me han ofrecido más de lo que podía soñar o esperar. Tuve la suerte de trazar un recorrido hacia arriba que me sacó de la desesperanza. Tengo la sensación de vivir con respeto y dignidad.

¿Siempre eres así de sincera?

La desconfianza y la mentira no me salen de forma espontánea. Me cuesta guardar mis confidencias más íntimas, porque estoy en busca de mí misma. Y para llegar a la verdad sobre quién soy necesito liberar mis pensamientos verbalizándolos. Por eso, las conversaciones me estimulan y las preguntas me empujan a interrogarme.

¿Te has arrepentido en alguna ocasión de haber hecho una confidencia?

Sí. En el pasado sufrí por haberme abierto en exceso, confiando asuntos que eran preciados tesoros para mí, pero que en un principio parecían simples, incluso tontos. La implicación íntima que formaba parte de la experiencia había desaparecido, y al final no quedaba más que un comentario anodino o una observación comodín. Es bastante complicado decir cosas que sean representativas de quién eres sin acabar situándote en una posición de fragilidad.

¿El mundo del cine traza una división entre los ganadores y los perdedores?

Ningún artista piensa en esos términos de competición. A veces, nos encontramos en el centro de un juego que no tenemos ganas de jugar. Nos convertimos en el objeto de negociaciones y de relaciones de fuerza que nos sobrepasan. Pero yo he conseguido crearme una vida que me permite hacer lo que sé y que me aporta medios para poder cuidar a mi hija. Por eso, intento elevarme hasta el nivel más alto que puedo: por ella. Pienso en el día en el que verá mis películas y espero que se sienta orgullosa de mí.

¿Es violento el éxito?

Me ha hecho falta esperar mucho tiempo para que la gente me devuelva una imagen positiva de mi trabajo. Como pasé más tiempo sin que repararan en mí o sin que me apreciaran que en el extremo opuesto, siempre vuelvo espontáneamente a esas emociones. Y es en este estado de ánimo donde yo me reconozco. Por eso, lo que me está pasando desde hace seis o siete años es nuevo, y aún no he tenido tiempo suficiente para acostumbrarme a ello. Pero lo aprecio muchísimo. De este modo, consigo salvar numerosos abismos.

¿Dónde te ves dentro de veinte años?

Mi hija, Matilda, tendrá 29 años. Podría ser abuela. Me veo perfectamente en una granja o en un monasterio hinduista.

¿Dejarás de trabajar como actriz?

No lo sé... Hace años que me digo: «Bueno, ya está bien. He conseguido lo que quería, y más ya sería quizá demasiado.» Los dioses me han mimado, pero aprendo de mis errores. Sé que el camino no es siempre ascendente, y que puede haber caídas vertiginosas. Por eso, camino con pies de plomo. Estoy a la vez feliz de lo que tengo y vagamente inquieta por lo que podría perder... De hecho, no pienso en el futuro: vivo al día.

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Alejandra Alonso, 'top' española, nueva imagen de Kenzo

Woman.es

Tiene 22 años, es gallega, de ojos verdes y melena de impacto... Alejandra Alonso, la 'top' que se rifan todas las grandes firmas se acaba de convertir en imagen de L'Eau par Kenzo, convirtiéndose en la primera española en ser la representante de la firma.

Alejandra, que tiene una carrera meteórica y ya ha desfilado para otras firmas internacionales (Chanel, Giorgio Armani, DolceGabbana, Lanvin...) lleva su carrera a un punto más alto con este trabajo: comparte historia en la pantalla con el modelo francés Clément Chabernaud, en una película publicitaria que se rodón en Marruecos y que relata el juego pícaro de dos personas que se sienten atraídas magnéticamente, hasta el punto de caminar el uno hacia el otro sobre el agua que les separa para poder llegar a tocarse.

Para la 'top', que vive en Nueva York, este es un gran trabajo: “Estoy muy emocionada por haber tenido esta oportunidad. Además, trabajar con Patrick Guedj –el director creativo– ha sido espectacular, y compartir escena con Clément un verdadero placer porque ya nos conocíamos previamente y nos llevamos muy bien”.

Una colaboración de lujo en la que tanto Alejandra como Kenzo (o los espectadores) salen ganando.